- Jefe, dice Niblitz que los baztardos de la Zegunda Luna han capturado a uno de ezoz enanoz roñozos.
El chamán goblin miró al guerrero que acababa de llegar. Le había molestado hasta irritarle, con su voz estridente le había desconcentrado y sacado del trance. Tomó otro de esos hongos rojos con motas blancas y lo partió en dos mitades con su cuchillo curvo. Entonces miró al esbirro, que se dio cuenta de su impertinencia.
- ¿Cómo te llamas zoldado?- Le preguntó dejando escapar las palabras de su boca. Su tono siempre tomaba un cariz espeluznante, traicionero, como si en cualquier momento fuera a saltar sobre su interlocutor, y esta vez sus palabras no dejaron de causar tal sensación en el guerrero. Y ambos se dieron cuenta.
- Zoy Hakka, jefe, hijo del hijo del zobrino del jefe Ungazan, vueztro primo.- Se aseguró el goblin de recordar. Se mantenía apoyado en su lanza, y vestía únicamente un taparrabos y una docena de colgantes con diminutos dientes de otros goblins y de diferentes roedores del bosque.
- Hakka, ezte hongo que acabo de cortar, ez zuficiente para matar a cualquiera, no zin antes permitirle viajar hazta alturaz donde los mortalez pueden comunicarze con los diozes.- El guerrero tragó saliva al escuchar al chamán.- Toma, te ofrezco la mitad, juntos acudiremoz hazta el portal del Gran Verde, a preguntarle zi Niblitz tiene razón acerca del enano que han capturado los muchachoz de la Zegunda Luna.
- Pero jefe...- Y el guerrero cayó al ver el desafío en los ojos del chamán.- Zí, jefe.- Y tomó el hongo con aquellas manos manchadas de tierra. Al acto, imitó al chamán, y comenzó a morderlo hasta engullirlo. Lo que no pudo fue sonreir como él, pues casi comienza a vomitar con el asqueroso hedor.
El chamñan cerró los ojos, y comenzó a sentir la droga por sus venas, dejó de escuchar al guerrero goblin toser y retorcerse, y aspiró hondo. Le encantaba aquella sensación sobrenatural.
El guerrero, que ya había caído al suelo, comenzó a patalear sin darse cuenta. Creyó vomitar sin hacerlo, tosió hasta escupir sangre y se le nubló la vista. No supo que estaba en el suelo, se revolcó y acurrucó antes de comenzar a estereotipar sus movimientos, y a emitir voces sin sentido, alternadas con gemidos de dolor. El estómago estaba apunto de estallarle, y el cerebro de licuarse...
- Hakka, muchacho, ¿qué oz hace penzar a Nibiltz y a ti que vueztro jefe aun no zabe lo de la captura del enano maloliente?- Y se rio al escuchar el sufrimiento del goblin en el suelo.- Ezoz pordiozeros de la Zegunda Luna pienzan pedir un rezcate a los enanos, y nozotros vamos a zacar partido. Algunos de los nueztroz ya ze preparan para interceptar a los enanoz con el oro del rezcate...- Y soltó una carcajada aguda.- Hay mi pobre Hakka... ¿Cómo ze ziente uno a las puertaz del hogar de los diozes?
Sharppa, Gran Chamán de la Tercera Luna, pasó riendo un rato, escuchando morir a su esbirro, y cayendo de nuevo en aquel trance para el que sólo las mentes privilegiadas estaban preparadas. Al día siguiente saldrían de cacería, y debía consultar al Gran Verde si el día sería propicio o no...
El chamán goblin miró al guerrero que acababa de llegar. Le había molestado hasta irritarle, con su voz estridente le había desconcentrado y sacado del trance. Tomó otro de esos hongos rojos con motas blancas y lo partió en dos mitades con su cuchillo curvo. Entonces miró al esbirro, que se dio cuenta de su impertinencia.
- ¿Cómo te llamas zoldado?- Le preguntó dejando escapar las palabras de su boca. Su tono siempre tomaba un cariz espeluznante, traicionero, como si en cualquier momento fuera a saltar sobre su interlocutor, y esta vez sus palabras no dejaron de causar tal sensación en el guerrero. Y ambos se dieron cuenta.
- Zoy Hakka, jefe, hijo del hijo del zobrino del jefe Ungazan, vueztro primo.- Se aseguró el goblin de recordar. Se mantenía apoyado en su lanza, y vestía únicamente un taparrabos y una docena de colgantes con diminutos dientes de otros goblins y de diferentes roedores del bosque.
- Hakka, ezte hongo que acabo de cortar, ez zuficiente para matar a cualquiera, no zin antes permitirle viajar hazta alturaz donde los mortalez pueden comunicarze con los diozes.- El guerrero tragó saliva al escuchar al chamán.- Toma, te ofrezco la mitad, juntos acudiremoz hazta el portal del Gran Verde, a preguntarle zi Niblitz tiene razón acerca del enano que han capturado los muchachoz de la Zegunda Luna.
- Pero jefe...- Y el guerrero cayó al ver el desafío en los ojos del chamán.- Zí, jefe.- Y tomó el hongo con aquellas manos manchadas de tierra. Al acto, imitó al chamán, y comenzó a morderlo hasta engullirlo. Lo que no pudo fue sonreir como él, pues casi comienza a vomitar con el asqueroso hedor.
El chamñan cerró los ojos, y comenzó a sentir la droga por sus venas, dejó de escuchar al guerrero goblin toser y retorcerse, y aspiró hondo. Le encantaba aquella sensación sobrenatural.
El guerrero, que ya había caído al suelo, comenzó a patalear sin darse cuenta. Creyó vomitar sin hacerlo, tosió hasta escupir sangre y se le nubló la vista. No supo que estaba en el suelo, se revolcó y acurrucó antes de comenzar a estereotipar sus movimientos, y a emitir voces sin sentido, alternadas con gemidos de dolor. El estómago estaba apunto de estallarle, y el cerebro de licuarse...
- Hakka, muchacho, ¿qué oz hace penzar a Nibiltz y a ti que vueztro jefe aun no zabe lo de la captura del enano maloliente?- Y se rio al escuchar el sufrimiento del goblin en el suelo.- Ezoz pordiozeros de la Zegunda Luna pienzan pedir un rezcate a los enanos, y nozotros vamos a zacar partido. Algunos de los nueztroz ya ze preparan para interceptar a los enanoz con el oro del rezcate...- Y soltó una carcajada aguda.- Hay mi pobre Hakka... ¿Cómo ze ziente uno a las puertaz del hogar de los diozes?
Sharppa, Gran Chamán de la Tercera Luna, pasó riendo un rato, escuchando morir a su esbirro, y cayendo de nuevo en aquel trance para el que sólo las mentes privilegiadas estaban preparadas. Al día siguiente saldrían de cacería, y debía consultar al Gran Verde si el día sería propicio o no...
Noche previa a la Batalla del Cofre Vacío,
Bosque de las Tres Lunas
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