Mostrando entradas con la etiqueta El Día de la Sangre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Día de la Sangre. Mostrar todas las entradas

27 agosto, 2009

El Día de la Sangre: La Guerra!!

Las hordas gritaron al unísono y estalló la batalla...

El pasado martes, mi archienemigo y gran compañero de batalla, y yo, libramos la campaña de Warhammer El Día de la Sangre, que llevábamos preparando varios meses.
Jugamos durante al menos 12 horas, parando sólo para cenar, más unas 3 o 4 horas de preparación, hizo un total de 16 horas de jornada warhammera. Quedamos a las 15.30 y nos íbamos a dormir a las 7 de la mañana!! Durante todo ese tiempo libramos un total de 4 batallas. Él llevaba Elfos Oscuros y yo Orcos y Goblins.

El Día de la Sangre ha sido una campaña basada en un mapa (que podéis ver aquí), en el que cada uno iba dirigiendo, en cada turno, sus tropas como mejor dispusiera. Ocurre que uno de los territorios, la Acrópolis (en el mapa sale como el castillo, pero lo cambiamos para evitar jugar asedios), era demasiado bueno, y los dos mandamos grandes fuerzas hacia allí en el primer turno...

La Primera Batalla por la Acrópolis


Nos plantamos en el centro del terreno, luchando él con una tercera parte de su ejército y yo con al menos la mitad del mío. Y todo pareció indicar al principio que los orcos vencerían. En el primer turno maté a su general de un virotazo!! Fue algo impensable, y sí, acierto, y cayó el general elfo oscuro. Vaya comienzo...
Pero él no se amedentró. Sin darme cuenta me envolvió los flancos, y caí en su trampa como un estúpido. En el centro, mis orcos negros se enfrentaron a sus verdugos, y a pesar de que vencí, acabaron con mi general orco negro... ¡¡Los dos generales habían caído en su primera batalla!! Cómo pintaban las cosas...
Al final, sólo se salvaron las máquinas de guerra y mis goblins nocturnos, y demasiado lejos como para reclamar el territorio, así contamos puntos de victoria y resulté perdedor con una diferencia de 200 puntos. Tristísimo! Fue una derrota humillante. Él resultó diezmado, pero había conquistado la acrópolis y el pueblo, así que podía cubrir bajas. Yo tuve que huir e iniciar una guerra de guerrillas.
Pero aquella fue una batalla en la que habrían nacido héroes, si es que llegan a sobrevivir, puesto que murió casi todo el mundo!!
El campeón de la unidad de verdugos, que dio muerte a un general orco negro; el campéon de la caballería gélida, que él solo, prácticamente, acabo con los orcos y los orcos salvajes!! Y no olvidemos a aquel goblin que disparó el virotazo que se incrustó en la cabeza del general elfo oscuro!!! Grandiosa batalla fue aquella...


La Batalla por el Trono del Poder


Tras andar escapándome, de territorio en territorio, al final nos encontramos en el Trono del Poder. El campo de batalla fue curioso, pues había un río que cruzaba el el terreno, dejando un cuadrante más apartado, donde desplegó el elfo oscuro. Ello determin la batalla.
De ahi estuvo acribillándome, y me causó muchas bajas. Sus jinetes élficos hicieron un papel grandioso, llegando hasta el corazón de mi filas, y acabando con mis máquinas de guerra.
Al final, me hice yo con el Trono del Poder, a pesar de su intento final de llegar con un regimiento. Pero fue mío.
Una victoria para mí que no me aportó grandes beneficios, sino más bajas que ganancias.


La Batalla por la Biblioteca del Saber


Nuestro siguiente encuentro fue en la Biblioteca del Saber, donde yo trataba de recuperarla y él tan sólo envío una avanzada de reconocimiento. Unos pocos jinetes élficos que no tardaron en huir amedrentados.
Logré el poder sobre la magia para mis orcos, pero no sería suficiente...


La Batalla final por la Acrópolis.


Mi planteamiento fue que tenía que atacar ya su capital, a la acrópolis o al pueblo, sus dos plazas donde se mantenía atrincherado. Y si atacaba, con lo dificil que lo tenía yo, pues me lanzaba a por el trofeo mayor. Así me lancé a por la Acrópolis.
Me mantuve en la retaguardia, atacando con la magia como pude, y logré causar algunos daños importantes: acabé con su hidra, que venía como una loca a escupirme, y con su carro, que también se aproximaba. Él acabó con mis unidades de orcos, que las diezmó hasta reducirlas a pocos componentes.
Al final, mis jinetes de lobo corrieron desde detrás de una colina y casi logran alcanzar la Acrópolis... Por escaos centímetros no logré mi objetivo.
Y al finalizar la batalla, mis Orcos hueron despavoridos, a por más muchachos para la revancha!!


Nos lo hemos pasado tan bien jugando esta campaña, que la semana que viene vamos a repetir.
Ahora, tras la experiencia, vamos a cambiar algunas reglas. Como la acrópolis, que no será tan fuerte. Ahora habrá más territorios y más igualados, para que haya que dividir el ejército más. Sino la cosa acaba muy rápido como nos paso. Me ganó en la primera batalla y caí en picado, ya no pude resurgir.
Ahora estará más igualada la cosa, pues no habrá grandes batallas hasta el final. Jugaremos con una capital cada uno a conquistar.

En cuanto tenga el mapa y las nuevas reglas actualizadas, os lo cuento.
El nombre de la próxima campaña será: El Valle de las Marismas.

25 junio, 2009

Diblitz, el chamán goblin, y el Collar de Dominación de Dvalon




Todo estaba en completo silencio. Desde los arbustos secos y retorcidos se vía la torre solitaria. No era más que un puesto de avanzada, el primer territorio que los pielesverdes conquistarían a los elfos, en una maniobra táctica que dejaba mucho que desear. Los orcos, a su estilo, habían avisado que venían, en lugar de aprovechar una ventaja que habría sido de gran ayuda, y es que así se aseguraban una buena pelea. Diblitz, el chamán goblin, se haría con la torre vigía y regresaría con las cabezas de los elfos que encontrara ensartados en su lanza. Ese sería el mejor báculo de hechicero. Sólo tenía que lanzar un conjuro después sobre aquellas cabezas podridas y alcanzaría gran poder. Levantó una mano, indicando a dos de sus muchachos que batieran el terreno. Los más cercanos sonrieron, agradecidos por el honor, y con sus arcos en mano saltaron de los arbustos y corrieron hacia la torre. Al verlos acercarse, Diblitz pensó que cuando las cabezas que ensartara en su lanza se pudrieran, debería ir renovándolas, y disfrutó con la imagen mental, de sí mismo presionando los cráneos elfos para atravesarlos con la punta de metal de su báculo-lanza.

Los dos goblins, llegaron hasta el pie de la torre, sin ver a un alma, y miraron atrás. Uno se encogió de hombros, doblando la cabeza, y el otro hizo la seña de despejado. Después, el grupo salió de los matorrales resecos y se acercó. Diblitz se temió que los elfos, muertos de miedo, hubieran abandonado la torre a su suerte... Mientras, uno de aquellos dos, se acercó a la puerta de entrada a la torre, y la abrió con facilidad. El chamán lo vio internarse en la oscuridad, seguido del compañero, y después, cerrarse de un portazo. Todo el grupo se detuvo. Los dos goblins se perdieron en el interior. Los demás se miraron, y al poco, continuaron.

El chamán comenzó a pronunciar una palabras que ninguno entendió, sintiendo la magia en las yemas de los dedos. Debían ser una veintena, además de cinco guerreros goblins motados en arañas gigantes. Éstos, se acercaron más rápido, desde el flanco oriental, montando aquellas horrendas criaturas. Una de las bestias, de un salto, se encaramó a uno de los muros de la torre, y trepó hasta arriba. Fue entonces cuando un silbido rompió el silencio, y aquel guerrero goblin que montaba a la araña, cayó al suelo desde lo alto, con una flecha clavada en la cara. La araña se encabritó, y comenzó la pelea. Allá a lo alto varios elfos oscuros saltaron sobre la bestia y una lluvia de flechas derribó al menos a ocho goblins a pie. Diblitz sonrió, ahí estaban los elfos, escondidos como ratas, esperando, y entonces lanzó su conjuro, una masa de energía verde salió de sus manos, dirección a ala torre. La explosión en lo alto hizo volar a la araña, a otra que ya había trepado, y a algunos de los elfos. Tres cuerpos cayeron inertes, pero dos, como felinos, aterrizaron y saltaron armados con cuchillos. Los que iban a pie se lanzaron encima de ellos, y el combate fue breve, pero bellísimo. Varios bailes de cuchillos curvos, y cinco goblins cayeron. Un brazo verde fue a parar junto a Diblitz, que ya pronunciaba de nuevo aquellas palabras. Sólo le quedaban la mitad de sus hombres, y aquellos elfos acabaron con otros dos cuando la masa de magia surgió de sus manos una vez más. Un elfo cayó muerto. Dos arañas se tiraron por el que quedaba y acabaron con él, pero ya estaban hasta el cuello, y aquello acabaría en masacre. La puerta se abrió, y de dentro, tres elfos oscuros aparecieron, sin detenerse a mirar. Rebanaron pronto alguna vida goblin, mientras uno, el que vestía de dorado, corrió saltando primero sobre una de las arañas, matando a jinete y a bestia, para dirigirse al chamán. Éste se puso nervioso, y apunto estuvo de huir, pero el siguiente hechizo ya estaba surgiendo, y lo lanzó. La masa verde se estrelló contra la torre, reduciéndola a escombros, cuando el elfo la esquivó. Parecía que volaba, y al chamán no le dio tiempo a nada más. Cuando se quiso dar cuenta estaba en el suelo, con el elfo encima, y dos cuchillos manchados de sangre verde en el cuello. Miró alrededor y ni uno de sus hombres quedaba, salvo una araña que daba muerte a uno de los elfos. Nada podía hacer, pronunció unas palabras mágicas, cuando el otro le dio un golpe con al culata del cuchillo derecho. Se le llenó al boca de sangre y no pudo pronunciar ni una más. Tras ellos, la araña caía ensartada por varias flechas. Todo había acabado ahí, y Diblitz se preparó para morir.

Cuando los guerreros elfos oscuros se acercaron, el que los gobernaba se levantó, y le dio la espalda dejándolo ahí tirado. ¡Lo iban a dejar vivir!

- Ponedle el collar. Nos lo llevamos.- Dijo el elfo al alejarse hacia sus caídos.

Entonces dos se acercaron, pero el chamán ni forcejeó. A su cuello le colgaron un collar plateado, cuyas anillas parecían hechas de absoluta armonía... Se le fue nublando la vista, hasta perder la consciencia. Y todo se desvaneció para Diblitz sin alcanzar a darse cuenta que a veces era mejor morir en combate...




Esta es la continuación al trasfondo de la campaña de warhammer que jugaremos este verano: El Día de la Sangre. La primera parte la podéis leer aquí. Pronto el desenlace, listo para que la campaña sea jugada, entre Joey y yo, él cn elfos oscuros, y yo con orcos y goblins.

Es una pena que tengamos que esperar a agosto para jugar, pero para entonces ya voy preparando esto, ansioso por la batalla...

23 junio, 2009

Mapa del Día de la Sangre

Tras la ausencia, por la que ruego disculpas, y es que el final de curso está siendo intenso, regreso con la campaña de warhammer que estábamos preparando para este verano.

Os vengo a presentar el mapa de campaña, que me ha quedado un tanto cutre, pues lo he hecho con el editor de mapas del Herores of Migh and Magic II, y no permite imprimir pantalla desde su aplicación, y claro, me las he visto y revisto para lograr lo que os muestro...
En todo caso, gracias al bichejo que me ha ayudado, este es el resultado.




Además, mostraros la página de la campaña, con las reglas, los territorios, etc:





En breve terminaré el trasfondo, que lo pondré aquí, en el blog. Para recordar, comenzó aquí.
Además de añadir lo acontecido en esta guerra en la historia de Mi Mundo.

Bueno, pronto vuelvo con más, que ahora empezaré a estar mejor de tiempo.
Saludos!
Darka.

14 marzo, 2009

La Sangre de Edön



El mensajero llegó al atardecer, cuando ya las primeras estrellas habían nacido al sur del extenso desierto de Elhada, donde los elfos oscuros habían vivido durante miles de años. Aquella noche, sería la primera en muchísimo tiempo en que Lorsan, Princesa de la Casa de Orah, dormiría deseando que llegara un nuevo día. El hastío, la rutina y el silencio del desierto eran lo único que tenía. Hija de uno de los más grandes guerreros de la Alta Estirpe de Yandalath, hermano del que algún día sería Rey de Orah, y si los planes de su padre resultaban, Señor, además, de todos los elfos... ¿Pero qué le quedaba a ella, salvo el olvido y la ignorancia de su padre, Sarek, de Orah?

Cuando el mensajero llegó, Lorsan estaba sentada en su trono, comiendo un pescado exquisito, de un color blanco reluciente. Estaba sola, pues hacía tiempo ya que ella y su esposo, Theraco, mantenían vidas separadas. El elfo corrió hasta sus pies, se quitó el yelmo y se arrodilló apresurado ante ella. Al otro lado de sus lacios cabellos oscuros habló exhausto.
- Mi Señora. Un ejército pielverde se acerca por el sur. Han cruzado las montañas, y...- Levantó la cabeza y miró a la Princesa.- Traen consigo La Sangre de Edön.

Lorsan se levantó de un salto, y plato, cubiertos y pescado cayeron al suelo, junto al mensajero, que permaneció inmóvil.- ¿Cómo lo sabes?

- Han enviado emisarios, mi Señora. Han traido esto con ellos...- Y sacó del peto de su coraza un pañuelo, con el escudo de la Casa de Yandalath bordado.- Aseguran que su intención es devolverla, y rendiros culto.

- Malditos... ¿Quién los dirige?- Preguntó la Princesa.

- Un orco, al que se han referido como Garko.

- Ha hecho bien en traer un ejército, pues... Los pielesverdes no negocian. Quieren guerra. y la tendrán.- Lorsan volvió a sentarse.- La Sangre de Edön...- Fueron palabras que se escaparon de su boca, cuando la imagen de su padre ya estaba en su mente.- Ve a llamar a Ladda. Hazle saber que quiero su consejo. Y después dirígete a Dvalar, dile que quiero al ejército preparado mañana, con el amanecer. No pienso dejar que lleguen hasta mi castillo.

- Sí, mi Señora.- Y el mensajero salió del gran salón.

Cuando llegó Ladda, la consejera de Lorsan, ésta se encontraba sumida en pensamientos de grandeza. Aspirar a conseguir La Sangre de Edön era algo que habían ansiado muchos en mcuho tiempo.

- Ladda, has servido a la Casa de Orah desde sus comienzos, y antes ya serviste al padre de mi padre, Hiligar, llamado el Corrupto.- Ladda era una bruja muy poderosa, temida por muchos, y admirada sin duda por Lorsan.- Este es el momento en que mejor debes servirnos. Dame consejo. Dime, ¿qué poder alberga La Sangre de Edön?

La bruja miró fijamente a su Señora. Llegó a sonreir, y bajó la cabeza.
- Mi Señora, el poder de La Sangre de Edön es demasiado grande como para revelarlo en esta estancia.

- Ladda, vas a decirme lo que sabes. Mañana habrá una guerra, y esa Sangre estará en mis manos al anochecer.

- No es posible. La Sangre se perdió hace siglos.

- Ha sido encontrada, consejera...- Aquellas palabras sonaron en tono irónico, junto a una sonrisa malvada.- He de conocer su secreto.

- Mi Señora, no puedo revelársolo. Mi lealtad a vos es infinita, pero la que le debo a vuestro padre es superior, si cabe. Entenderéis que debo consultarle esto primero...

Aquello fue más un desafío de autoridad que una simple negativa. Ladda saltó ágil hasta la elfa bruja y sacó un cuchillo que siempre tenía preparado, a la espera del traidor inesperado. La sujetó del cuello con una mano, mientras con la otra le amenazaba.
- Vas a contarme cuál es su poder. O vas a morir sin hacerlo. En todo caso, mañana la Sangre será mía.

- Hasta vuestro padre, mi Señora, supo que enviarme a vos era un error. Pero hasta a la hijas hay que tenerlas bien controladas...- La bruyja rió.- En eso siempre estuvimos de acuerdo...

La princesa le clavó el puñal. Sin miramientos. Se hundió en el badomen de la bruja, y ésta se contrajo, conteniendo el dolor, no iba a permitirse darle ese lujo a Lorsan.

- Una sola gota de esa Sangre, mi Señora, alberga tal poder, que ni vos podréis controlarlo... Es la guerra condensada, la magia y la muerte concentradas...- Se le escapó un hilillo de sangre por la boca, que le cayó por la barbilla. Sus rostros estaban muy cerca, y uno de ellos se enfriaba ya poco a poco.- No podréis controlarlo...




Ésta es la introducción al trasfondo de una semicampaña de WARHAMMER que voy a jugar con mi amigo Joe. Él conducirá a los Elfos Oscuros, y yo a los Orcos y Goblins, en una guerra que durará sólo un día. Pronto os iré contando más. De momento sólo lo estamos preparando. El nombre de la Campaña será: El Día de la Sangre.


Mostrando entradas con la etiqueta El Día de la Sangre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El Día de la Sangre. Mostrar todas las entradas

27 agosto, 2009

El Día de la Sangre: La Guerra!!

Las hordas gritaron al unísono y estalló la batalla...

El pasado martes, mi archienemigo y gran compañero de batalla, y yo, libramos la campaña de Warhammer El Día de la Sangre, que llevábamos preparando varios meses.
Jugamos durante al menos 12 horas, parando sólo para cenar, más unas 3 o 4 horas de preparación, hizo un total de 16 horas de jornada warhammera. Quedamos a las 15.30 y nos íbamos a dormir a las 7 de la mañana!! Durante todo ese tiempo libramos un total de 4 batallas. Él llevaba Elfos Oscuros y yo Orcos y Goblins.

El Día de la Sangre ha sido una campaña basada en un mapa (que podéis ver aquí), en el que cada uno iba dirigiendo, en cada turno, sus tropas como mejor dispusiera. Ocurre que uno de los territorios, la Acrópolis (en el mapa sale como el castillo, pero lo cambiamos para evitar jugar asedios), era demasiado bueno, y los dos mandamos grandes fuerzas hacia allí en el primer turno...

La Primera Batalla por la Acrópolis


Nos plantamos en el centro del terreno, luchando él con una tercera parte de su ejército y yo con al menos la mitad del mío. Y todo pareció indicar al principio que los orcos vencerían. En el primer turno maté a su general de un virotazo!! Fue algo impensable, y sí, acierto, y cayó el general elfo oscuro. Vaya comienzo...
Pero él no se amedentró. Sin darme cuenta me envolvió los flancos, y caí en su trampa como un estúpido. En el centro, mis orcos negros se enfrentaron a sus verdugos, y a pesar de que vencí, acabaron con mi general orco negro... ¡¡Los dos generales habían caído en su primera batalla!! Cómo pintaban las cosas...
Al final, sólo se salvaron las máquinas de guerra y mis goblins nocturnos, y demasiado lejos como para reclamar el territorio, así contamos puntos de victoria y resulté perdedor con una diferencia de 200 puntos. Tristísimo! Fue una derrota humillante. Él resultó diezmado, pero había conquistado la acrópolis y el pueblo, así que podía cubrir bajas. Yo tuve que huir e iniciar una guerra de guerrillas.
Pero aquella fue una batalla en la que habrían nacido héroes, si es que llegan a sobrevivir, puesto que murió casi todo el mundo!!
El campeón de la unidad de verdugos, que dio muerte a un general orco negro; el campéon de la caballería gélida, que él solo, prácticamente, acabo con los orcos y los orcos salvajes!! Y no olvidemos a aquel goblin que disparó el virotazo que se incrustó en la cabeza del general elfo oscuro!!! Grandiosa batalla fue aquella...


La Batalla por el Trono del Poder


Tras andar escapándome, de territorio en territorio, al final nos encontramos en el Trono del Poder. El campo de batalla fue curioso, pues había un río que cruzaba el el terreno, dejando un cuadrante más apartado, donde desplegó el elfo oscuro. Ello determin la batalla.
De ahi estuvo acribillándome, y me causó muchas bajas. Sus jinetes élficos hicieron un papel grandioso, llegando hasta el corazón de mi filas, y acabando con mis máquinas de guerra.
Al final, me hice yo con el Trono del Poder, a pesar de su intento final de llegar con un regimiento. Pero fue mío.
Una victoria para mí que no me aportó grandes beneficios, sino más bajas que ganancias.


La Batalla por la Biblioteca del Saber


Nuestro siguiente encuentro fue en la Biblioteca del Saber, donde yo trataba de recuperarla y él tan sólo envío una avanzada de reconocimiento. Unos pocos jinetes élficos que no tardaron en huir amedrentados.
Logré el poder sobre la magia para mis orcos, pero no sería suficiente...


La Batalla final por la Acrópolis.


Mi planteamiento fue que tenía que atacar ya su capital, a la acrópolis o al pueblo, sus dos plazas donde se mantenía atrincherado. Y si atacaba, con lo dificil que lo tenía yo, pues me lanzaba a por el trofeo mayor. Así me lancé a por la Acrópolis.
Me mantuve en la retaguardia, atacando con la magia como pude, y logré causar algunos daños importantes: acabé con su hidra, que venía como una loca a escupirme, y con su carro, que también se aproximaba. Él acabó con mis unidades de orcos, que las diezmó hasta reducirlas a pocos componentes.
Al final, mis jinetes de lobo corrieron desde detrás de una colina y casi logran alcanzar la Acrópolis... Por escaos centímetros no logré mi objetivo.
Y al finalizar la batalla, mis Orcos hueron despavoridos, a por más muchachos para la revancha!!


Nos lo hemos pasado tan bien jugando esta campaña, que la semana que viene vamos a repetir.
Ahora, tras la experiencia, vamos a cambiar algunas reglas. Como la acrópolis, que no será tan fuerte. Ahora habrá más territorios y más igualados, para que haya que dividir el ejército más. Sino la cosa acaba muy rápido como nos paso. Me ganó en la primera batalla y caí en picado, ya no pude resurgir.
Ahora estará más igualada la cosa, pues no habrá grandes batallas hasta el final. Jugaremos con una capital cada uno a conquistar.

En cuanto tenga el mapa y las nuevas reglas actualizadas, os lo cuento.
El nombre de la próxima campaña será: El Valle de las Marismas.

25 junio, 2009

Diblitz, el chamán goblin, y el Collar de Dominación de Dvalon




Todo estaba en completo silencio. Desde los arbustos secos y retorcidos se vía la torre solitaria. No era más que un puesto de avanzada, el primer territorio que los pielesverdes conquistarían a los elfos, en una maniobra táctica que dejaba mucho que desear. Los orcos, a su estilo, habían avisado que venían, en lugar de aprovechar una ventaja que habría sido de gran ayuda, y es que así se aseguraban una buena pelea. Diblitz, el chamán goblin, se haría con la torre vigía y regresaría con las cabezas de los elfos que encontrara ensartados en su lanza. Ese sería el mejor báculo de hechicero. Sólo tenía que lanzar un conjuro después sobre aquellas cabezas podridas y alcanzaría gran poder. Levantó una mano, indicando a dos de sus muchachos que batieran el terreno. Los más cercanos sonrieron, agradecidos por el honor, y con sus arcos en mano saltaron de los arbustos y corrieron hacia la torre. Al verlos acercarse, Diblitz pensó que cuando las cabezas que ensartara en su lanza se pudrieran, debería ir renovándolas, y disfrutó con la imagen mental, de sí mismo presionando los cráneos elfos para atravesarlos con la punta de metal de su báculo-lanza.

Los dos goblins, llegaron hasta el pie de la torre, sin ver a un alma, y miraron atrás. Uno se encogió de hombros, doblando la cabeza, y el otro hizo la seña de despejado. Después, el grupo salió de los matorrales resecos y se acercó. Diblitz se temió que los elfos, muertos de miedo, hubieran abandonado la torre a su suerte... Mientras, uno de aquellos dos, se acercó a la puerta de entrada a la torre, y la abrió con facilidad. El chamán lo vio internarse en la oscuridad, seguido del compañero, y después, cerrarse de un portazo. Todo el grupo se detuvo. Los dos goblins se perdieron en el interior. Los demás se miraron, y al poco, continuaron.

El chamán comenzó a pronunciar una palabras que ninguno entendió, sintiendo la magia en las yemas de los dedos. Debían ser una veintena, además de cinco guerreros goblins motados en arañas gigantes. Éstos, se acercaron más rápido, desde el flanco oriental, montando aquellas horrendas criaturas. Una de las bestias, de un salto, se encaramó a uno de los muros de la torre, y trepó hasta arriba. Fue entonces cuando un silbido rompió el silencio, y aquel guerrero goblin que montaba a la araña, cayó al suelo desde lo alto, con una flecha clavada en la cara. La araña se encabritó, y comenzó la pelea. Allá a lo alto varios elfos oscuros saltaron sobre la bestia y una lluvia de flechas derribó al menos a ocho goblins a pie. Diblitz sonrió, ahí estaban los elfos, escondidos como ratas, esperando, y entonces lanzó su conjuro, una masa de energía verde salió de sus manos, dirección a ala torre. La explosión en lo alto hizo volar a la araña, a otra que ya había trepado, y a algunos de los elfos. Tres cuerpos cayeron inertes, pero dos, como felinos, aterrizaron y saltaron armados con cuchillos. Los que iban a pie se lanzaron encima de ellos, y el combate fue breve, pero bellísimo. Varios bailes de cuchillos curvos, y cinco goblins cayeron. Un brazo verde fue a parar junto a Diblitz, que ya pronunciaba de nuevo aquellas palabras. Sólo le quedaban la mitad de sus hombres, y aquellos elfos acabaron con otros dos cuando la masa de magia surgió de sus manos una vez más. Un elfo cayó muerto. Dos arañas se tiraron por el que quedaba y acabaron con él, pero ya estaban hasta el cuello, y aquello acabaría en masacre. La puerta se abrió, y de dentro, tres elfos oscuros aparecieron, sin detenerse a mirar. Rebanaron pronto alguna vida goblin, mientras uno, el que vestía de dorado, corrió saltando primero sobre una de las arañas, matando a jinete y a bestia, para dirigirse al chamán. Éste se puso nervioso, y apunto estuvo de huir, pero el siguiente hechizo ya estaba surgiendo, y lo lanzó. La masa verde se estrelló contra la torre, reduciéndola a escombros, cuando el elfo la esquivó. Parecía que volaba, y al chamán no le dio tiempo a nada más. Cuando se quiso dar cuenta estaba en el suelo, con el elfo encima, y dos cuchillos manchados de sangre verde en el cuello. Miró alrededor y ni uno de sus hombres quedaba, salvo una araña que daba muerte a uno de los elfos. Nada podía hacer, pronunció unas palabras mágicas, cuando el otro le dio un golpe con al culata del cuchillo derecho. Se le llenó al boca de sangre y no pudo pronunciar ni una más. Tras ellos, la araña caía ensartada por varias flechas. Todo había acabado ahí, y Diblitz se preparó para morir.

Cuando los guerreros elfos oscuros se acercaron, el que los gobernaba se levantó, y le dio la espalda dejándolo ahí tirado. ¡Lo iban a dejar vivir!

- Ponedle el collar. Nos lo llevamos.- Dijo el elfo al alejarse hacia sus caídos.

Entonces dos se acercaron, pero el chamán ni forcejeó. A su cuello le colgaron un collar plateado, cuyas anillas parecían hechas de absoluta armonía... Se le fue nublando la vista, hasta perder la consciencia. Y todo se desvaneció para Diblitz sin alcanzar a darse cuenta que a veces era mejor morir en combate...




Esta es la continuación al trasfondo de la campaña de warhammer que jugaremos este verano: El Día de la Sangre. La primera parte la podéis leer aquí. Pronto el desenlace, listo para que la campaña sea jugada, entre Joey y yo, él cn elfos oscuros, y yo con orcos y goblins.

Es una pena que tengamos que esperar a agosto para jugar, pero para entonces ya voy preparando esto, ansioso por la batalla...

23 junio, 2009

Mapa del Día de la Sangre

Tras la ausencia, por la que ruego disculpas, y es que el final de curso está siendo intenso, regreso con la campaña de warhammer que estábamos preparando para este verano.

Os vengo a presentar el mapa de campaña, que me ha quedado un tanto cutre, pues lo he hecho con el editor de mapas del Herores of Migh and Magic II, y no permite imprimir pantalla desde su aplicación, y claro, me las he visto y revisto para lograr lo que os muestro...
En todo caso, gracias al bichejo que me ha ayudado, este es el resultado.




Además, mostraros la página de la campaña, con las reglas, los territorios, etc:





En breve terminaré el trasfondo, que lo pondré aquí, en el blog. Para recordar, comenzó aquí.
Además de añadir lo acontecido en esta guerra en la historia de Mi Mundo.

Bueno, pronto vuelvo con más, que ahora empezaré a estar mejor de tiempo.
Saludos!
Darka.

14 marzo, 2009

La Sangre de Edön



El mensajero llegó al atardecer, cuando ya las primeras estrellas habían nacido al sur del extenso desierto de Elhada, donde los elfos oscuros habían vivido durante miles de años. Aquella noche, sería la primera en muchísimo tiempo en que Lorsan, Princesa de la Casa de Orah, dormiría deseando que llegara un nuevo día. El hastío, la rutina y el silencio del desierto eran lo único que tenía. Hija de uno de los más grandes guerreros de la Alta Estirpe de Yandalath, hermano del que algún día sería Rey de Orah, y si los planes de su padre resultaban, Señor, además, de todos los elfos... ¿Pero qué le quedaba a ella, salvo el olvido y la ignorancia de su padre, Sarek, de Orah?

Cuando el mensajero llegó, Lorsan estaba sentada en su trono, comiendo un pescado exquisito, de un color blanco reluciente. Estaba sola, pues hacía tiempo ya que ella y su esposo, Theraco, mantenían vidas separadas. El elfo corrió hasta sus pies, se quitó el yelmo y se arrodilló apresurado ante ella. Al otro lado de sus lacios cabellos oscuros habló exhausto.
- Mi Señora. Un ejército pielverde se acerca por el sur. Han cruzado las montañas, y...- Levantó la cabeza y miró a la Princesa.- Traen consigo La Sangre de Edön.

Lorsan se levantó de un salto, y plato, cubiertos y pescado cayeron al suelo, junto al mensajero, que permaneció inmóvil.- ¿Cómo lo sabes?

- Han enviado emisarios, mi Señora. Han traido esto con ellos...- Y sacó del peto de su coraza un pañuelo, con el escudo de la Casa de Yandalath bordado.- Aseguran que su intención es devolverla, y rendiros culto.

- Malditos... ¿Quién los dirige?- Preguntó la Princesa.

- Un orco, al que se han referido como Garko.

- Ha hecho bien en traer un ejército, pues... Los pielesverdes no negocian. Quieren guerra. y la tendrán.- Lorsan volvió a sentarse.- La Sangre de Edön...- Fueron palabras que se escaparon de su boca, cuando la imagen de su padre ya estaba en su mente.- Ve a llamar a Ladda. Hazle saber que quiero su consejo. Y después dirígete a Dvalar, dile que quiero al ejército preparado mañana, con el amanecer. No pienso dejar que lleguen hasta mi castillo.

- Sí, mi Señora.- Y el mensajero salió del gran salón.

Cuando llegó Ladda, la consejera de Lorsan, ésta se encontraba sumida en pensamientos de grandeza. Aspirar a conseguir La Sangre de Edön era algo que habían ansiado muchos en mcuho tiempo.

- Ladda, has servido a la Casa de Orah desde sus comienzos, y antes ya serviste al padre de mi padre, Hiligar, llamado el Corrupto.- Ladda era una bruja muy poderosa, temida por muchos, y admirada sin duda por Lorsan.- Este es el momento en que mejor debes servirnos. Dame consejo. Dime, ¿qué poder alberga La Sangre de Edön?

La bruja miró fijamente a su Señora. Llegó a sonreir, y bajó la cabeza.
- Mi Señora, el poder de La Sangre de Edön es demasiado grande como para revelarlo en esta estancia.

- Ladda, vas a decirme lo que sabes. Mañana habrá una guerra, y esa Sangre estará en mis manos al anochecer.

- No es posible. La Sangre se perdió hace siglos.

- Ha sido encontrada, consejera...- Aquellas palabras sonaron en tono irónico, junto a una sonrisa malvada.- He de conocer su secreto.

- Mi Señora, no puedo revelársolo. Mi lealtad a vos es infinita, pero la que le debo a vuestro padre es superior, si cabe. Entenderéis que debo consultarle esto primero...

Aquello fue más un desafío de autoridad que una simple negativa. Ladda saltó ágil hasta la elfa bruja y sacó un cuchillo que siempre tenía preparado, a la espera del traidor inesperado. La sujetó del cuello con una mano, mientras con la otra le amenazaba.
- Vas a contarme cuál es su poder. O vas a morir sin hacerlo. En todo caso, mañana la Sangre será mía.

- Hasta vuestro padre, mi Señora, supo que enviarme a vos era un error. Pero hasta a la hijas hay que tenerlas bien controladas...- La bruyja rió.- En eso siempre estuvimos de acuerdo...

La princesa le clavó el puñal. Sin miramientos. Se hundió en el badomen de la bruja, y ésta se contrajo, conteniendo el dolor, no iba a permitirse darle ese lujo a Lorsan.

- Una sola gota de esa Sangre, mi Señora, alberga tal poder, que ni vos podréis controlarlo... Es la guerra condensada, la magia y la muerte concentradas...- Se le escapó un hilillo de sangre por la boca, que le cayó por la barbilla. Sus rostros estaban muy cerca, y uno de ellos se enfriaba ya poco a poco.- No podréis controlarlo...




Ésta es la introducción al trasfondo de una semicampaña de WARHAMMER que voy a jugar con mi amigo Joe. Él conducirá a los Elfos Oscuros, y yo a los Orcos y Goblins, en una guerra que durará sólo un día. Pronto os iré contando más. De momento sólo lo estamos preparando. El nombre de la Campaña será: El Día de la Sangre.