20 noviembre, 2010
Mis Cuentos Terminados
02 julio, 2010
Los Doce Navíos Elfos en Bubok!
Vengo a contaros que he subido otro de mis cuentos a Bubok!!
Como sabréis, hasta ahora tenía dos cuentos en mi tienda online: Scrópolo, el Necrófago, y EL Duende, la Doncella y el Monstruo del Lago. Bueno, pues estos días he estado trabajando en los últmos detalles del cuento que escribí en 2008 llamado LOS DOCE NAVÍOS ELFOS.
Con ello, poco a poco voy subiendo mis cuentos a la plataforma Bubok, con la intención de que cualquiera (y me incluyo) los tenga disponibles en formato papel, pues como sabéis, en formato ebook/PDF ya los teneis todos en mi página: www.modt.net.
Esta es la portada que hice:
La foto de portada la tomé la semana pasada, que estaban aquí mis padres, y dimos un paseo por el Parque Natural de Anaga, al norte de la isla de Tenerife. Me encanta este lugar, pensé que era una portunidad para sacar una buena foto para la portada de este cuento. Ésta en concreto es la que más me gustó de las que hice, tomada desde la playa de Almáciga, en dirección oeste, de toda la ínea de costa. ¿Qué os parece?
La contraportada es una aportación de una buena amiga. Es un retrato de Kalhia, Primera de Quivarén, uno de los personajes más relevantes y carismáticos del cuento, al menos hasta que se sumió en la locura del encierro... La hizo Cristina Puig en 2008, pues le encantó el cuento, y a mí el retrato de Kalhia!!! Es un honor para mí tenerla en la contraportada, aunque cierto es, que tambén está en el interior del cuento (aunque en la versión en papel de bubok será en blanco y negro, razón añadida para presentarlo en la portada).
Bueno, espero que os guste. Podéis encontrar la página del cuento en Bubok en el sguiente enlace:
Darka.
28 octubre, 2009
Línea del Tiempo - La Edad de los Elfos
Estimo que la Edad de los Elfos duró unos 80-100 mil años, desde que los Dioses terminaran sus guerras, hasta el Gran Cataclismo, cuando los Elfos dieran por finalizada su época.
A lo largo de tantísimo tiempo, los hechos fueron acopnteciendo, y aquí se muestran tan sólo aquellos más determinantes. Han quedado otros tantos muchos por mostrarse en esta Línea del Tiempo.
Esto es sólo un mapa del tiempo, de lo que les fue ocurriendo a los elfos...
Quería mostrároslo, pues hacía tiempo que quería trazar esta linea...
08 octubre, 2009
Kalhia, Primera de Quivarén, Reina de la Corona de Kalhia
Tras aquello, el hijo primogénito de ambos, Oloss, fue nombrado Rey de la Corona de Kalhia, como llamaron a la Dinastía que Ikeo y Kalhia fundaron con su unión. Y tras su muerte, tiempo después, reinó Soro, su hijo, quien aun gobierna en los palacios de piedra de la Isla de Sa Dragonera.
Los Doce Navíos Elfos
09 septiembre, 2009
El Rey de los Condenados
Dejo esta entrada, sobre Efgo, Primero de la Alta Estirpe de los Elfos de Yandalath, porque estos días estoy revisando el cuento de Los Doce Navíos Elfos. Es el último que me queda por revisar, y después los subiré todos a la web.
Pronto os cuento más!
16 septiembre, 2008
08 agosto, 2008
La Última Batalla de las Guerras de la Sangre
Al poco de aquello se libró la Última Batalla de las Guerras de la Sangre. Aquel día murieron muchos elfos, la contienda fue grandiosa... Del lado de Efgo, de Yandalath, luchaban sus tres hijos, Örlogo, Ëtiro y Lándaro. Junto a Aradán, de Assëe, combatían Edön, de Cardonón, Líamo, de Quivarén, Assär, de Firindain, y muchos más valientes... Aquella batalla será siempre recordada en los anales del tiempo. Efgo, evitando a Aradán, dirigió un flanco, dejando el centro de la fuerza a Örlogo y a Lándaro. Éste último se vio sorprendido por Aradán, que lo combatió con tal furia que no llegó a ser adversario para él. El hijo de Efgo murió entonces.
El flanco en que luchaba Efgo, fue dirigido en su contra por Edön, de Cardonón, y cuando ambos se encontraron pareció detenerse el tiempo. Se dijeron palabras muy fuertes, y apelaron a antiguos rencores. Entonces se enfrentaron, pero el grandísimo poder de Edön no le fue suficiente, y Efgo lo derrotó, hiriéndolo sin dejarle morir... En ese momento apareció Líamo, de Quivarén, y se enfrentó a Efgo. LLegó volando a lomos de su dragón, y ambos contrincantes libraron un épico combate alado. Los dos guerreros sobrevolaron el campo de batalla, y ambos ejércitos los observaron en mitad de la lucha. Pocos llegaron a verlo allá arriba, pero Praetorius, el dragón de Líamo, logró alcanzar en la veloz refriega a Emperor, la bestia negra de Efgo, y éste cayó desde lo alto. Antes de impactar con el suelo, Emperor, moribundo, salvó con su cuerpo a su amo, y así Efgo logró sobrevivir a la caída.
Una vez en tierra Efgo, llorando por la pérdida de Emperor, se puso en pie y divisó a Aradán, que atendía al herido Edön en medio de la multitud. Ambos se miraron, y comenzó el combate entre los diestros guerreros...
Ya pocos soldados quedaban en pie cuando ellos dos se enfrentaron, pero no importaba, pues el resultado de aquel enfrentamiento, entre Reyes, sería decisivo en la contienda. La lucha duró horas, y ninguno dio signos de abatimiento, hasta que Edön, desde el suelo, creyéndose muerto, y sumido en la culpa por haber confiado en Efgo, lanzó un poderosísimo hechizo sobre el bastón de Aradán. La energía desatada decidió la lucha, y provocó el cataclismo que partió la Tierra de Aradán en incontables islas...
Efgo fue derrotado, pero logró huir. A pesar de ello, terminaron las Guerras de la Sangre, y él jamás regresaría a aquellas islas...
(Continuará...)
Extraído de la Alta Estirpe de Yandalath, los Castigados
Los Doce Navíos Elfos
Memorias Olvidadas
Darka Treake
www.modt.net
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31 julio, 2008
Una cualidad especial
Allí, él, que era un soñador de esos que pocos quedan, vivía con cientos de hadas en secreto, y Lyda, sabiéndolo, se colaba en su habitación, en su noche, y en su vida... y por las noches, ambos, en sueños, hacían el amor...
Aunque el habitante de las tierras altas no sabía nada, se conformaba el muy ignorante creyendo que era un sueño, y que al despertar, esa hada seguía en su estantería... Cuando en realidad había sido la bruja Lyda de Lis, que cada amanecer ya se había marchado...
Bonitas letras escritas de forma improvisada...
Pero además, quería mostraros algo que llevaba queriendo subir y que no me decidía!!
Se trata de un Mapa de Mi Mundo durante la Edad de los Elfos. Se ubica exactamente después de las Guerras de la Sangre, cuando la Tierra de Aradán ya es un archipiélago y no una isla.
Mucho tenía que cambiar el mundo aun... Con el Gran Cataclismo, que dio fin a la Edad de los Elfos y comienzo a la de los Hombres, este mapa quedaría obsoleto, pues la geografía de todo Mawol sería diferente...
Podeis ver el mapa aquí: Mawol durante la Edad de los Elfos.
Y además, añadir que el capítulo de la Alta Estirpe de Yandalath está casi terminado!! Y con él el cuento de los Doce Navíos Elfos!!
En la próxima entrada os cuento más...
29 julio, 2008
A. E. de Yandalath, los Castigados
Durante aquel tiempo dejó al mando del Navío a su hija Enda y a su esposa Ëssera. Cuando Efgo regresó, les dijo que no se instalaran, que irían a buscar otras tierras más grandes, pues él había sobrevolado la isla y había visto a otros elfos. Pensó ya que si quería someterlos y conquistar la isla, debía preparar un buen plan de ataque. Entonces ordenó a su hija Enda que gobernase el Navío siguiéndolo, que los guiaría desde el cielo, a lomos de Emperor. Así, en dirección norte, Efgo llevo a la Alta Estirpe de Yandalath hasta otro continente, una tierra desértica en que siempre era de noche. Lo llamaron las Tierras de Elhada...
Extraído de la Alta Estirpe de Yandalath, los Castigados
Los Doce Navíos Elfos
Memorias Olvidadas
Darka Treake
Como veis, aquí os adelanto el comienzo del capítulo que habla sobre los elfos de Yandalath, el último que me queda para terminar este cuento!!
10 julio, 2008
Los Doce Navíos Elfos - resumen
Hoy he pensado que no me vendría mal haceros un resumencillo del cuento de Los Doce Navíos Elfos. Con él os trataré de poner un poco al día con lo que estoy haciendo, y así me sirve a mí también para reunir notas. Será algo breve, para que os hagáis a la idea de qué va el cuento.
Se trata de una misma historia contada desde los doce puntos de vista de las Doce Altas Estirpes de los Elfos, es decir, las diferentes "razas" de elfos que hay en Mi Mundo. Aquí os muestro un poco de lo que se cuenta a lo largo de los doce capítulos. De los cuales sólo me queda uno por escribir! El de la Casa de Yandalath, los Castigados, los elfos oscuros...
Un cuento para esta noche...
Esta historia comienza cuando una de las Edades de todo un Mundo termina. En aquella primera época, los Dioses llegaron de la Nada y se apoderaron del Mundo. Tras las brutales guerras que libraron, el Mundo, que fue una vez redondo, casi fue destruido hasta tomar forma plana, como una moneda con dos caras. En la Batalla del Juicio, la última que los Dioses libraran, decidieron exiliarse todos en una de sus caras, la Tierra de Orloog, y dejar la otra cara a los mortales, para que la cuidaran. A ese lado del Mundo lo llamaron Mawol.
La historia de los elfos comenzó entonces. Los Dioses dejaron en Mawol doce barcos, los Doce Navíos de los Elfos, que debieron navegar hasta hallar alguna tierra.
Todos los Navíos llegaron, antes o después, a una misma isla, a la que llamarían después la Tierra de Aradán.
No todos los navíos desembarcaron en la gran isla. Uno de ellos, el de Hirin, de Hirinen, navegó lejos tras avistar primero la isla, hasta parar a un continente remoto, de donde ya nunca se marcharon.
El primero en llegar a la isla fue el navío de la Alta Estirpe de Assëe. Y Aradán, su capitán, descendió a tierra primero. Tras él llegaron los elfos de Avanissián, de Cardonón, de Gelidén, de Anaereá, de Firindain, de Menedhrassé, de Laentis-Anne y de Barafundär. Todos arribaron a diferentes puntos de la isla, y allí comenzó a gestarse su cultura.
La Alta estirpe de Quivarén, llegó a las montañas, donde se ocultarían por un tiempo, hasta conocer más tarde a los demás.
Y la de Yandalath, los Castigados, llegó a la isla, pero se marchó pronto a las Tierras de Elhada, un continente no muy lejos al norte.
Pasó el tiempo para ellos, y sus primeros días fueron felices. Entonces se celebró el Primer Concilio de los Elfos, donde los dirigentes de las nueve primeras Casas de Elfos se reunieron.
En ese momento aquellos primeros elfos se hicieron grandes amigos, considerándose hermanos.
Poco después, tras el encuentro con los elfos de Quivarén, los Señores de los Dragones, llegaría el primer ataque de los elfos de Yandalath. Efgo, el que los comandaba, abrió un portal mágico en las montañas, al que llamaron el Caldero de la Sangre, y atacaron con dureza a los de Avanissián, al norte. Entones, Efgo se autoproclamó el soberano de la isla, y de todos los elfos.
Tras la masacre, los elfos se reunieron de nuevo, y acordaron nombrar un Rey, para que se enfrentara a Efgo. En aquel Segundo Coniclio de los Elfos se nombró a Aradán Rey y comenzaron las Guerras de la Sangre.
En ese momento, la Alta Estirpe de Laentis-Anne abandonó la isla para siempre.
Las guerras se sucedieron, y fueron muy cruentas. Duraron mucho tiempo, y grandes consecuencias tuvieron en la historia de todo un Mundo. Murieron entonces muchos elfos, y nacieron demasiados odios y rencores.
En la última batalla de la guerra, Efgo, el Señor de los elfos de Yandalath, resultó derrotado, y se marchó de la isla. Aradán, de Assëe, el Primer Rey de los Elfos, con la ayuda de Edón, de Cardonón, lanzó un poderoso hechizo con el que derrotara al elfo oscuro. En aquel momento decisivo, golpeó con tal fuerza su bastón el suelo, que la Tierra de Aradán se partió en un archipiélago de incontables islas.
Terminadas las Guerras de la Sangre, los elfos se reunieron por tercera vez, y nombraron un Rey para cada isla. Para entonces, sólo quedaban ya siete de las Casas de los elfos en el archipiélago, y estas se lo repartieron.
A Aradán, de Assëe, se le dio el Reinado sobre la isla de Ithirian-Dar, al sur. Y a Eleanor, hija de Aván, de Avanissián, que había muerto en la guerra, se le otorgó el de la mayor de todas las islas. A esta isla se le puso su propio nombre, Eleanor, la Mayor.
Pasó el tiempo, y los elfos trataron de volver a la paz de antaño. En aquellos danzares, Aradán se casó con Eleanor, que renunció a su trono para ser Reina de Assëe, abdicando en su hermano Olomeo, que desde entonces sería Rey de Avanissián. A cambio, este le dio grandes territorios de la isla a su hermana, por tanto a los elfos de Assëe.
El discurso del tiempo siguió su narración, hasta llegar al punto en que los elfos de Yandalath lanzaron un segundo ataque sobre el archipiélago de los elfos. Sarek, hijo de Efgo de Yandalath, comandó a las tropas, y terribles batallas se libraron.
La guerra se volvió a llevar muchos elfos, entre ellos al propio Aradán, que cayó bajo el filo de Sarek. Otros que cayeron con él fueron Líamo, de Quivarén, al cual se le debe recordar en alta estima. El dragón que montaba se llamaba Praetorius, y fue secuestrado y llevado a las Tierras de Elhada, de donde sería más tarde rescatado.
En esta incursión, Sarek derrotó a Aradán en campo a abierto, en mitad d euna gran batalla, y se llevó consigo a una de las nietas del Rey de Assëe, a Elënar, a la cual desposó e hizo su Reina.
Sarek se marchó entonces a las Tierras de Elhada, y la paz regresó a las islas.
Para entonces, Mehara, hija de Aradán, era la Reina de Assëe, y por tanto de todos los elfos.
Y ella, decidida a terminar con la amenaza de Sarek, navegó hasta las costas de Elhada, a plantarle batalla. Allí, la Reina murió y sus tropas regresaron derrotadas.
Fue entonces nombrado Rey Tirian, el cual vivió en el cargo el Gran Cataclismo que cambió tanto el Mundo. Terribles terremotos y erupciones sacuedieron Mawol. Todo un continente surgió de las profundidades, y el archipiélago de los elfos se movio a la deriva hacia el norte.
Todo el Mundo cambió, y dio entonces fin la Edad de los Elfos, dando paso a la de los Hombres.
Muchas cosas pasaron tras la llegada de los hombres. Ellos fueron una raza inferior, que tras largo tiempo de evolución, habían logrado ganarse el respeto de los elfos. Se habían convertido en grandiosas culturas.
Desde entonces, el tiempo comenzó a pasar más lento, medido en las generaciones de los hombres...
Cuando comenzó la Guerra de la Roca, la Primera de las Guerras de la Luna, el Rey Tirian marchó al que ya llamaban el Viejo Continente, a ayudar a los hombres y a los enanos.
Allí la guerra fue terrible, pero al final vencieron, y el último de los Demonios Resentidos, Golöel, fue hecho preso en la Gran Roca.
Cuando Tirian regresó a los Reinos de Eleanor, como ya llamaban al archipiélago, debió defender sus tierras de una gran incursión de los elfos de Yandalath, que habían aprovechado su ausencia para atacar. A aquello lo llamaron las Guerras de la Magia. Sarek había regresado, con la intención de colocar a su hijo Ishto en el trono de Assëe, alegando que llevaba la sangre de Aradán, pues era hijo de Elënar, de Assëe.
Ishto entonces abrió de nuevo el portal mágico, y la guerra fue dura. En aquellos días, Tirian se enfrentó a Sarek, pero cayó bajo su filo como lo harían su madre y abuelo antes.
Entonces fue nombrado Rey a Alkar, hijo de Tirian, y éste al final dio muerte a Sarek, de Yandalath, Rey de la Dinastía de Orah, y a su hijo Ishto, que jamás gobernaría en su lugar.
Desde aquello los Reinos de Eleanor gozaron de la calma que los elfos habían merecido, aunque con la eterna incertidumbre de la amenaza de Yandalath...
Si quieres saber más sobre este cuento... Los Doce Navíos Elfos.
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24 junio, 2008
A. E. de Laentis-Anne, los Viajeros
La primera en hacerlo fue una elfa llamada Anne, que se zambulló en el agua desde cubierta y nadó hasta la orilla. Ella fue la primera en atreverse a ir a la isla, y todos los demás la miraron hacerlo con miedo. Anne, cuentan, llegó hasta la fina arena empujada por las olas, y al tocarla, sintió tal suavidad, que se enamoró de ella, de aquella isla, y de todo lo que alcanzaba a ver. Allí, entonces, deseó quedarse para siempre...
Los demás desembarcaron, y pronto se establecieron. No se alejaron demasiado de la playa al principio, hasta que ya habiendo levantado una ciudad, se adentraron a explorar. Los primeros elfos que encontraron fueron a los de Menedhrassé, que advirtieron haberlos ya visto desde el río, pero que no habían dado el paso aun de acercarse a entablar una amistad que a partir de entonces cuajaría. Los dos pueblos se hicieron grandes amigos, y pronto con los demás, aunque jamás desearon otra cosa que vivir ellos solos en su ciudad, en su playa. Con todo ello, acudieron a la reunión que celebraron esas primeras nueve Casas de los Elfos, ignorantes de todo lo que aun estaba por ocurrir.
Anne conoció entonces a Aradán, y se enamoró perdidamente de él, aunque muy pocos llegaron a saberlo. Los primeros tiempos de los elfos en la isla fueron agradables. Los elfos de Laentis-Anne trabajaron su tierra, y vivieron tratando de no inmiscuirse en la vida de los demás, y sin permitir que los demás lo hicieran con ellos.
Al parecer, Anne le hizo saber a Aradán lo que sentía, pero jamás sabremos lo que éste le contestó, pues al poco estallaron las Guerras de la Sangre y los elfos se reunieron de nuevo, esta vez para discutir cómo afrontarlas. Los elfos de Yandalath, desde el norte de la isla, amenazaban con someterlos a todos, y éstos no iban a permitírselo. Anne, que fue su primera virtud la osadía, increpó a los demás elfos, diciendo que ella no llevaría a su pueblo a la guerra. Cuentan que estaban todos sentados a una gran mesa redonda, los trece señores, y que ella se levantó y golpeó la mesa con fuerza. Éstos se escandalizaron, y dijeron que ellos sí irían a la guerra contra Efgo, de Yandalath. Entre todos decidieron nombrar a Aradán Rey, y Anne, al ver que éste aceptaba, se sintió tan decepcionada que se marchó del concilio. Aquella noche sería la última en que Aradán y Anne se vieran...
(. . .)
Alta Estirpe de Laentis-Anne, los Viajeros
Los Doce Navíos Elfos
Memorias Olvidadas
Darka Treake
Descárgalo completo en PDF aquí: Alta Estirpe de Laentis-Anne, los Viajeros.
Y pronto, el árbol genealógico de Anne, Primera de Laentis-Anne!
Por fin he retomado el cuento de Los Doce Navíos Elfos!
Con este capítulo, que habla sobre los elfos de Laentis-Anne, y de sus penurias, sólo queda un capítulo para terminarlo: la Alta Estirpe de Yandalath, los Castigados.
Ellos fueron los quintos en arribar a la Tierra de Aradán, y desde que se encontraron con el resto de elfos, fueron enemigos. Tengo muchas notas sobre esta Alta Estirpe de los Elfos, y estoy revisando todo para conseguir más, y además, para evitar incongruencias en el texto, ¡ya que es una misma historia contada desde 12 puntos de vista!
Y además, he terminado y revisado el Cuento de Escocia: El Duende, la Doncella y el Monstruo del Lago. ¡Pronto os lo cuento!
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Si te ha gustado lo que has encontrado, déjame un comment!!
AL COMIENZO de esta entrada tienes un enlace a los comentarios.
12 marzo, 2008
Firin, Primero de Firindain
Esta pequeña historia comenzó cuando estaba de viaje. En el verano de 2005 (dios mío, van a hacer tres años ya...), fui con mis padres y mi tía a Beiging, la cual conocemos aquí como Pekín, la ciudad que había sido capital de todo el Imperio Chino desde hacía ya muchísimo tiempo...
Beiging es una ciudad preciosa, me encantó. Es otro mundo. Es incríble pensar que aquella gente tiene una cultura tan diferente a la nuestra, pero cuando vas, y lo ves... Eso ya no tiene nada que ver.
Fue sólo una semana, y me encantó. Visité muchos sitios, y entre ellos, el Palacio de Verano, donde la corte del emperador pasaba las temporadas estivales. Es un lugar impresionante... Precioso. Todo un palacio en medio de un bosque, con un lago inmenso...No me atrevería a intentar describirlo.
En el Palacio de Verano, decía, hay un museo, con antiguas reliquias y objetos. Y de entre todas aquellas, hay una que me maravilló.
A veces pasa, que ves cosas, personas, o lugares, que te evocan directamente una historia, o una idea de un cuento...
Lo que allí encontré, fue la figura de un barco, tallado en madera... Era... Se trataba de un barco antiguo de cuyo casco brotaban como ramas, envolviendo lo que quedaba sobre cubierta, de modo que formaba una bóveda sobre ella.
De verdad, no sé cómo describirlo. Creo que la mejor manera es mostraros la foto que le pude hacer. Fue muy gracioso, porque estaba prohibido sacarle fotos, pero no me pude resistir. Saqué la cámara y le hice un par de fotos mientras la chica que cuidaba no miraba... ¡Y era una sala muy pequeña! Así que con eso os digo todo, para que veáis lo movida que salió.
Aquí os dejo la que salió mejor de las dos...
Todo esto venía a que cuando vi ese barco en el museo del Palacio de Verano me vino la idea para un cuento. O al menos la idea de algo. En aquel momento no supe qué era, pero vi ese barco, navegando los Mares de Mi Mundo, lleno de gente...
Me encantó.
En aquel momento, no escribí nada sobre el cuento, sobre esa idea. Aquel barco lo guardé en forma de foto, y hasta ahora lo había tenido en la cabeza.
Pero ahora he comprendido lo que era. Ya sé qué barco era, y quién lo navegaba.
En este cuento se narra cómo llegaron por primera vez las Doce Altas Estirpes de los Elfos. Los Dioses los colocaron en el mundo, sobre el mar, en Doce Navíos. Y todos navegaron en dirección a una isla, la que llamarían después la Tierra de Aradán. Poco a poco después se fueron dispersando por todo el mundo, y su historia, una a una, fue contada.
Estaba claro. Ese barco tenía que ser de una de las doce casas de elfos. ¿Pero cuál?
Pues ya lo sé.
Aquí os cuento, un poco a modo de continuación de la entrada anterior, otra parte de la historia de Firin, Primero de los Firindain. Es un pedazo extraído del capítulo del cuento, pronto lo subiré entero en PDF. Pero quería hablaros de él, y contaros todo esto que os acabo de contar.
Nota para situaros en el curso de los acontecimientos:
A estas alturas, las Guerras de la Sangre ya han terminado, y en ellas Firin ha visto morir a dos de sus hijos y a uno de sus nietos. Firin odia la guerra más que ningún otro elfo, y decide hacer una promesa de paz.
No habría mas guerra para él.
Sobre Firin, Primero de los Firindain...
. . .
Una noche de luna menguante, cuando ésta se asomaba entre el infinito manto negro, Firin prometió que lograría hacer la paz con todas las Altas Estirpes de Elfos. Aquella promesa lanzada al viento nocturno, fue escuchada por Moulth, la Diosa de los Sueños y las Estrellas, o eso dijeron algunos. Moulth, al escuchar a Firin, acudió hasta Dianae, la Diosa de la Vida, y le contó todo. Entonces, ambas, decidieron aparecérsele a Firin, Primero de los Firindain. Las Diosas le desearon suerte a Firin para cumplir su promesa, y le otorgaron con la visión de una bellísima obra de arte.
Firin, con esa visión en mente, hizo doce figuras de cristal, y las llevó ante Moulth y Dianae, y les dijo que le regalaría cada una de las figuras a cada Alta estirpe de los Elfos. Ellas, entonces, bañaron con su poder las doce joyas, consagrándolas. Algunos incluso dijeron que Moulth guardó en el interior de cada una la luz de una estrella. Las figuras tenían la forma de una hermosa flor abierta, y brillaban por alguna energía o poder de su interior. Las llamó las Doce Flores de Aissed.
Firin comenzó entonces su gran odisea. Las dos primeras Flores de Aissed se las regaló a Aradán, de Assëe, y a Eleanor, de Avanissián. Después acudió hasta Jalhia, de Quivarén, y le regaló otra flor en recuerdo de su nieto Assär, con quien ésta había combatido gloriosamente en el pasado. Incluso dio con Gelidenos, Primero de la Alta Estirpe de Gelidén, y así le regaló una flor a cada pueblo de los elfos que aun vivían en al isla... Repartidas ocho Flores de Aissed en los Reinos de Eleanor, se empeñó en navegar el océano hasta dar con las cuatro restantes.
Recuperó las antigualla en que se había convertido el Navío con que llegaran a la Tierra de Aradán al comienzo de sus tiempos los Firindains, el último de los Doce Navíos que se conservaba. Firin se hizo a la mar entonces, a bordo del navío de la Alta estirpe de Firindain, y navegó los mares del Mundo en busca de las Estirpes de Laentis-Anne y Barafundär, en el Viejo Mundo, como lo llamarían después. Estos últimos dijeron estar esperándolo a su llegada...
Tras aquello, Firin navegó cruzando los Mares del Caos, hasta las Tierras Oscuras de Elhada. Y haciendo acopio de honor y de rechazo al orgullo, acudió hasta las puertas de Dunottar, la Fortaleza de la Arpía, donde por aquel entonces estaba preso Efgo, de Yandalath. Allí solicitó verle, y se atrevió a regalarle una Flor de Aissed. Le dijo que le perdonaba por todo, y que se marchaba. Sin más. Efgo se lo agradeció, y le permitió marchar de Dunottar.
Después Firin, que sólo le quedaba por entregar una Flor de Aissed, a los elfos de Hirinen, partió de las Tierras de Elhada, y navegó por el mundo en su busca. Muchos dicen que jamás los encontró. Otros dicen que sí. Como tantos otros misterios de las historias de los Días Antiguos, de este desconocemos, o eso dejaremos escrito aquí, el final verdadero que aconteció.
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Extraído de la Alta Estirpe de Firindain, los Artesanos
Los Doce Navíos
Memorias Olvidadas
Darka Treake
Me vais a permitir que añada aquí esta cita del director de cine Vicente Aranda (con quien estuve precisamente ayer!!!), refiriéndose a su película Tirant Lo Blanc, pues creo que transmite exactamente lo que quería contaros con todo esto:
"Esta película – creo que toda película – es un ser vivo que hace manifestación de su deseo de existir, da órdenes para existir. Claro que estoy hablando en términos transferibles a ese idioma inespecífico – pero el más poderoso de todos – que es la abstracción."
Vicente Aranda, 5 de septiembre de 2003
09 marzo, 2008
A. E. de Firindain, los Artesanos
La Alta Estirpe de los Elfos de Firindain llegó a la Tierra de Aradán casi en último lugar. Arribaron a su costa sudeste, y en unas montañas junto al mar se asentaron. Pronto conocieron al resto de elfos, y fueron muy bien acogidos. Ya desde un principio, los Firindains fueron conocidos por su artesanía y labor artística. Fueron una cultura muy próspera, por largo tiempo.
Firin, en la primera reunión de los elfos, le regaló a cada uno una figura tallada en madera con la forma de un capullo de flor, a punto de brotar. Era preciosa, con miles de inscripciones talladas, hermosísimas. Dijo Firin al regalárselas que éstas simbolizaban el nacimiento de una nueva y duradera amistad, y le regaló una a cada uno de los altos señores elfos. En total fueron nueve flores de madera, pues él también guardó una.
El tiempo pasó, y las cosas le fueron muy bien a Firin. Hizo buena amistad con los más grandes elfos de su tiempo, aquellos pocos valientes que siempre serán recordados en al historia... Aquellos días de prosperidad, Firin conoció a Noda, quien sería su esposa y con quien tendría tres hijos después. Éstos fueron Ethea, Anthor y Lothos, al que llamarían el Alfarero.
Cuando comenzaron las Guerras de la Sangre, los Firindains no quisieron ser menos que el resto, y por amor a la tierra que tenían, enviaron un ejército junto al de Aradán, recién nombrado Rey de todos los elfos. Al mando de las tropas de la Alta estirpe de Firindain marchó Anthor, uno de los hijos de Firin. Pero los elfos de Firindain nunca fueron diestros en el combate, y el pobre Anthor cayó luchando noblemente.
Aquello fue un golpe durísimo para Firin, que dudó si mandar más tropas a la contienda contra los elfos de Yandalath, que ya habían conquistado y sometido el norte de la isla. Pero por no ver la muerte de Anthor en vano, Firin envió a su otro hijo, Lothos, comandando una gran fuerza, y por otro lado, una menor al mando de Assär, hijo de Lothos, su propio nieto.
La decisión, la preparación de los ejércitos y la partida se demoró mucho, y las tornas habían cambiado cuando los Firindains regresaron a los campos de batalla. Al parecer, Assär, hijo de Lothos, se unió a un ejército de la Alta estirpe de Quivarén, dirigido por Kalhia, y juntos derrotaron a la Hueste Sombría de Örlogo, hijo de Efgo de Yandalath. Aquella fue llamada la Batalla de las Sombras.
Tras aquel éxito, los ejércitos elfos, con Aradán al frente, y sin Örologo oponiéndose en su camino, que había huido marchándose de la isla, alcanzaron las tropas de Efgo de Yandalath. Al parecer, antes de que Efgo y Aradán se enfrentaran, los elfos de Yandalath atacaron en emboscada al ejército de Lothos, hijo de Firin. Fue un intento desesperado, por parte de los de Yandalath, de ganar tiempo, aunque no evitarían lo inevitable... En aquella escaramuza cayó muerto Lothos, hijo de Firin, al que llamaron en vida el Alfarero.
Cuando Assär supo de la muerte de su padre, marchó con su ejército hasta el lugar donde hubo muerto, y enterró su cadáver y erigió una tumba con su nombre. Assär, entonces, juró que vengaría a su padre, y partió hacia el frente, dispuesto a expulsar de una vez por todas a los elfos oscuros, como se llamaba a los de Yandalath.
Aquello ya fue cuando terminaron las Guerras de la Sangre. Aradán se enfrentó a Efgo y lo derrotó. Allí estaba presente Assär, hijo de Lothos., junto a los demás combatientes, cuando la Tierra de Aradán se partiera en un archipiélago de incontables islas...
23 febrero, 2008
Ocho de las Doce
Este cuento me encanta, se llama Los Doce Navíos Elfos, y habla de las Doce Altas Estirpes de los Elfos, las familias reales y nobles que poblaron el Mundo tantísimo tiempo antes de que los Hombres despertaran...
Ahora os traigo ocho de esas doce familias elfas. Cuando vaya teniendo la cuatro restantes, las iré subiendo, para después reunirlas a todas, junto con otros textos que complementan la historia, en un único cuento: Los Doce Navíos Elfos.
Aquí las tenéis:
08 febrero, 2008
La Alta Estirpe de Cardonón, los Hechiceros
Se dice que Edön, el Primero de ellos, se maravilló al descubrirla. Nunca le contó a nadie su primer encuentro con la magia, pero dicen que llegó a hacer un pacto con un poderoso dios. Desde entonces, Edön fue uno de los más grandes elfos que ha vivido.
Se cuenta que Edön fue un gran amigo de Efgo, Primero de la Alta Estirpe de Yandalath, ya antes de que estallaran las Guerras de la Sangre. Algunos llegaron a decir, incluso, que Efgo, con la ayuda de Edön, logró abrir un portal mágico, una puerta a otro mundo...
Cuando comenzaron las guerras, y toda la Tierra de Aradán se tiñó de sangre elfa, los dos se enemistaron y ya jamás volverían a hablarse. Todo sucedió, y muchos cayeron entonces, pero al final Efgo fue exiliado, y la Isla se partió en un archipiélago. Edön resultó herido en la última batalla, en combate contra Efgo de Yandalath, codo con codo con Aradán de Assëe. Creyendo que se moría, Edön lanzó un poderoso hechizo sobre el bastón de Aradán, gracias al cual consiguió derrotar a Efgo.
Tras todo aquello Edön se retiró, y cuando fue coronado en los Salones de Gran-Ithil, la Torre Estrella, durante el Tercer Concilio de los Elfos, junto a otras Altas Estirpes de los Elfos, decidió de inmediato ceder su derecho a sus hijas, Asdida y Alaya.
Decidió dejarle a la mayor el Reino que le pertocaba tras la guerra, salvo una isla, que se la dejó a la menor como regalo. Asdida y Alaya aceptaron entonces de buen grado su legado y fueron buenas hermanas, unidas por un fuerte amor.
Entonces Edön se retiró lejos del politiqueo, prefiriendo una vida discreta y alejada de las guerras y su horror. Y vivió olvidado en la isla de Tatay, con su hija, la Reina Alaya de la Dinastía Tatay. Alaya, la menor de las hijas de Edön, vivió siempre en paz con su padre. Tuvo tres hijos, que le dieron nietos. Elía, la mayor de sus hijas, se casó con Össoro, al que llamaron el Reo, del que dijeron ser un pirata amigo de Golëf de Avanissián. Elía se marchó con Össoro y jamás se volvió a saber de ellos, al menos por aquellas tierras...
En la Isla de Tatay, dicen, Alaya y Edön llegaron a convocar al Concilio de la Magia en algunas importantes ocasiones.
La mayor de las hijas de Edön, Asdida, fue nombrada reina de Cardonón, y reinó en las Islas de Eivissar-Lad y Lin-Bad-Rin, así como en todas las islas en el Mar de Eleanor, hasta las Islas de los Bardos.
Asdida se casó con Essëo y tuvieron una hija, Norah, que fue la mujer de Ëlo. Norah y Asdida fueron grandes hechiceras, y elevando el estandarte de la Alta Estirpe de Cardonón, se batieron con los elfos de Yandlath. Ocurrió que en una incursión a Elhada, ambas resultaron derrotadas en una gran batalla marítima, en las costas escarpadas del Cabo de las Tormentas, muriendo a manos de Ëtiro, el Brujo, hijo de Efgo de Yandalath.
Aquello fue un golpe durísimo para todos los elfos de Cardonón, que durante largo tiempo lloraron sus muertes. Fue coronado Sino, hijo de Norah y Ëlo, y desde entonces reinó cuidando y protegiendo a los suyos. La Alta Estirpe de Cardonón odió desde entonces a la de Yandalath, pero jamás volvió a ir a Elhada a vengar a Asdida y a Norah.
Desde entonces los elfos de Cardonón vivieron en todas sus islas, canalizando la magia y nutriéndose de ella...
sería más fácil leer esto, a ver si pronto puedo subirlo.
24 enero, 2008
Alta Estirpe de Assë, los Predilectos
Las Doce Altas Estirpes de los Elfos fueron puestas en Mawol por los Dioses, tras la Batalla del Juicio, cuando su edad dio fin. Llegaron al Mundo en estos Doce Navíos y ninguno de ellos había visto la tierra antes, cuando el navío de la Alta Estirpe de Assëe la avistó por primera vez.
Al irse acercando, y aquel punto convertirse en una gran isla, no pudieron resistir navegar hasta ella. El gran barco se acercó sin precaución y tanto, que terminó varado en la arena de una playa. Se trataba de un largo cabo que salía mar adentro, y al que más tarde llamarían la Primera Tierra.
Habían navegado en dirección norte durante largo tiempo y tras aquel horizonte azul e infinito, habían hallado la gran isla. Ahí estaban varados en una playa paradisíaca. Hasta que el primero de ellos se decidió por bajar a tierra. Su nombre era Aradán, impaciente, había saltado a la arena desde el bauprés a proa. Y cuando enterró sus pies en la arena por primera vez, no supo lo que ese gesto significaría en la historia del Mundo.
La Alta Estirpe de Assëe se asentó en aquellas nuevas tierras y comenzaron a explorarlas. Recorrieron y conocieron hacia el norte, y se establecieron formando una rica cultura.
No pasó demasiado tiempo hasta que llegaron el resto de Navíos de los Elfos. El segundo en llegar a la isla fue el de la Alta Estirpe de Avanissiän. EL encuentro entre las dos culturas fue bueno y pronto se trazaron lazos de amistad con ellos. Éstos, para no invadir las tierras de la Alta Estirpe de Assëe, se marcharon a explorar hacia el norte. Aván, el Señor de todos ellos, fue gran amigo de Aradán desde un primer momento.
Después de éstos, fueron llegando los demás Navíos de los Elfos a la isla. Arribaron a diferentes puntos, y allí se fueron asentando. En un principio creyeron ser diez Altas Estirpes de los Elfos, y durante mucho tiempo tres de ellas se hicieron las más poderosas: la Alta Estirpe de Assëe, los Predilectos; la Alta Estirpe de Avanissián, los que amaron la luz; y la Alta Estirpe de Cardonón, los Hechiceros.
Más tarde todos ellos se encontraron con la Alta Estirpe de Quivarén, que se habían ocultado en las altas montañas de la isla. Éstos resultaron ser fuertes y habían conseguido domar a los dragones y fueron muy bien recibidos como cultura, respetados y más tarde bien valorados como guerreros...
Sigue leyendo aquí: Doce Altas Estirpes de los Elfos
Nota: Cris!! Que sepas que he subido al fin este capítulo del cuento porque me has insistido en que querías leerlo!! Espero que te guste!
Ya podemos celebrar que hemos superado las 2.000 visitas en la página!!!
Con ese motivo, y además, porque ya me tocaba, he actualizado la página con algunas cosas:
¡Por fin os he dejado un escrito! Que ya era hora... El texto es más largo, podréis leerlo en el enlace, que os lleva a mi página, al apartado de las Doce Altas Estirpes de los Elfos, un cuento que estoy escribiendo ahora. Y allí podéis descargaros el texto completo referente a la Alta Estirpe de Assëe, los Predilectos, en formato PDF.
Además, quiero presentaros también la aventura de rol que estaba preparando, que ya está lista!!
(Como veis, ya tengo nombre para la aventura, os gusta???)
Y por último, os presento un cuento que he terminado, y que me gusta mucho. Se trata de la Leyenda del Sin Fin, del que ya os hablé hace tiempo (aquí). Podréis acceder a su apartado en la página en el siguiente enlace:
Eso es todo!!!
Darka.
02 enero, 2008
Boceto del Árbol Genealógico de la A. E. de Assëe
Pinchando en la siguiente imágen podéis verla más grande, y después darme vuestra opinión!!
Acepto todo tipo de sugerencias, desde el tamaño de la letra, cambios en la distribución, o el tipo de letra, adornos que pondríais, etc...
A ver qué os parece este primer boceto:
Pronto os seguiré contando acerca de este cuento, incluída la historia de la Alta Estirpe de Assëe. Es que de momento lo estoy escribiendo todo a mano, en mi cuaderno, pero espero "informatizarlo" pronto!
*
Algunas notas sobre la Alta Estirpe de los Elfos de Assëe
Aradán fue el primer elfo que pisó la Tierra de Aradán, por lo cual le pusieron su nombre después. Ésta era una gigantesca isla, a la que llegaron los Doce Navíos de los Elfos, al terminar la Edad de los Dioses. Al principio las 12 Altas Estirpes convivieron en la gran isla, hasta que comenzaron las primeras disputas con la Alta Estirpe de Yandalath.
Contra ellos se libraron las Guerras de la Sangre, tan devastadoras que llegaron a destruir la Tierra de Aradán, y a partir de entonces fue un tremendo archipiélago.
Después de aquello, Aradán se casaría con Eleanor, Reina de Avanissián, aunque ésta al hacerlo, abdicaría en su hermano Olomeo.
Juntos tendrían dos hijas, Mehara y Laetatis, la llamada Señora del Estrecho.
Pasaría un tiempo hasta que los elfos de Yandalath atacaran aquellas tierras, matando a Aradán y llevándose cautiva a Ëlena, hija de Mehara.
El asesino y captor fue Sarek, que después desposó a Ëlena y se proclamó Rey de la Dinastía de Orah, aunque ésta ya es otra parte de la historia...
Sarek no sólo mataría Aradán, sino también después a sus dos siguientes herederos: Mehara y Tirian.
Éste último sería conocido pomo el Señor de Elfos, y combatiría en la Guerra de la Roca contra los ejércitos de Orfgod en el Mundo. A él le sería confiada Siglaia, la Trilliza, tras la derrota de Golöel, el Demonio Resentido imaginado en el Amor de Orfgod.
Lost, siento haber actualizado esto después de que estuvieras por aquí. Espero que llegues a leerlo!!
28 diciembre, 2007
Las Altas Estirpes de los Elfos
Vengo a hablaros de un cuento que estoy empezando a escribir. Hablaría de la Edad de los Elfos, anterior a la mayoría de los acontecimientos que ya he contado sobre Mi Mundo.
Y es que creo que sin conocer el pasado, cómo ocurrió todo antes, no puedo saber lo que ocurrió después.
En la historia de Mi Mundo se escrbieron tres grandes Edades: la de los Dioses, la de los Elfos y la de los Hombres. Este cuento versaría sobre esa segunda edad, aunque en ella se harían referencia a las otras dos. Se contaría sobre la llegada de los Doce Navíos de los elfos a la Tierra de Aradán, lo ocurrido con las diferentes Estirpes de los Elfos a lo largo del tiempo, y sobre las cruentas guerras que libraron.
Además, incluiría mapas de la época, antes y después de la Guerra de la Sangre y el cataclismo que dividio la isla en un archpiélago. Y también mostraría los árboles genealógicos de las Doce Altas Estirpes de los Elfos...
Todo esto es una pequeña "fricada personal", un pequeño cuento que escribo para mí, porque siempre he querido hacerlo, y aprovecho que está ahora surgiendo.
Os iré hablando de todo ello, va?
Un saludo
Darka.
20 noviembre, 2010
Mis Cuentos Terminados
02 julio, 2010
Los Doce Navíos Elfos en Bubok!
Vengo a contaros que he subido otro de mis cuentos a Bubok!!
Como sabréis, hasta ahora tenía dos cuentos en mi tienda online: Scrópolo, el Necrófago, y EL Duende, la Doncella y el Monstruo del Lago. Bueno, pues estos días he estado trabajando en los últmos detalles del cuento que escribí en 2008 llamado LOS DOCE NAVÍOS ELFOS.
Con ello, poco a poco voy subiendo mis cuentos a la plataforma Bubok, con la intención de que cualquiera (y me incluyo) los tenga disponibles en formato papel, pues como sabéis, en formato ebook/PDF ya los teneis todos en mi página: www.modt.net.
Esta es la portada que hice:
La foto de portada la tomé la semana pasada, que estaban aquí mis padres, y dimos un paseo por el Parque Natural de Anaga, al norte de la isla de Tenerife. Me encanta este lugar, pensé que era una portunidad para sacar una buena foto para la portada de este cuento. Ésta en concreto es la que más me gustó de las que hice, tomada desde la playa de Almáciga, en dirección oeste, de toda la ínea de costa. ¿Qué os parece?
La contraportada es una aportación de una buena amiga. Es un retrato de Kalhia, Primera de Quivarén, uno de los personajes más relevantes y carismáticos del cuento, al menos hasta que se sumió en la locura del encierro... La hizo Cristina Puig en 2008, pues le encantó el cuento, y a mí el retrato de Kalhia!!! Es un honor para mí tenerla en la contraportada, aunque cierto es, que tambén está en el interior del cuento (aunque en la versión en papel de bubok será en blanco y negro, razón añadida para presentarlo en la portada).
Bueno, espero que os guste. Podéis encontrar la página del cuento en Bubok en el sguiente enlace:
Darka.
28 octubre, 2009
Línea del Tiempo - La Edad de los Elfos
Estimo que la Edad de los Elfos duró unos 80-100 mil años, desde que los Dioses terminaran sus guerras, hasta el Gran Cataclismo, cuando los Elfos dieran por finalizada su época.
A lo largo de tantísimo tiempo, los hechos fueron acopnteciendo, y aquí se muestran tan sólo aquellos más determinantes. Han quedado otros tantos muchos por mostrarse en esta Línea del Tiempo.
Esto es sólo un mapa del tiempo, de lo que les fue ocurriendo a los elfos...
Quería mostrároslo, pues hacía tiempo que quería trazar esta linea...
08 octubre, 2009
Kalhia, Primera de Quivarén, Reina de la Corona de Kalhia
Tras aquello, el hijo primogénito de ambos, Oloss, fue nombrado Rey de la Corona de Kalhia, como llamaron a la Dinastía que Ikeo y Kalhia fundaron con su unión. Y tras su muerte, tiempo después, reinó Soro, su hijo, quien aun gobierna en los palacios de piedra de la Isla de Sa Dragonera.
Los Doce Navíos Elfos
09 septiembre, 2009
El Rey de los Condenados
Dejo esta entrada, sobre Efgo, Primero de la Alta Estirpe de los Elfos de Yandalath, porque estos días estoy revisando el cuento de Los Doce Navíos Elfos. Es el último que me queda por revisar, y después los subiré todos a la web.
Pronto os cuento más!
16 septiembre, 2008
08 agosto, 2008
La Última Batalla de las Guerras de la Sangre
Al poco de aquello se libró la Última Batalla de las Guerras de la Sangre. Aquel día murieron muchos elfos, la contienda fue grandiosa... Del lado de Efgo, de Yandalath, luchaban sus tres hijos, Örlogo, Ëtiro y Lándaro. Junto a Aradán, de Assëe, combatían Edön, de Cardonón, Líamo, de Quivarén, Assär, de Firindain, y muchos más valientes... Aquella batalla será siempre recordada en los anales del tiempo. Efgo, evitando a Aradán, dirigió un flanco, dejando el centro de la fuerza a Örlogo y a Lándaro. Éste último se vio sorprendido por Aradán, que lo combatió con tal furia que no llegó a ser adversario para él. El hijo de Efgo murió entonces.
El flanco en que luchaba Efgo, fue dirigido en su contra por Edön, de Cardonón, y cuando ambos se encontraron pareció detenerse el tiempo. Se dijeron palabras muy fuertes, y apelaron a antiguos rencores. Entonces se enfrentaron, pero el grandísimo poder de Edön no le fue suficiente, y Efgo lo derrotó, hiriéndolo sin dejarle morir... En ese momento apareció Líamo, de Quivarén, y se enfrentó a Efgo. LLegó volando a lomos de su dragón, y ambos contrincantes libraron un épico combate alado. Los dos guerreros sobrevolaron el campo de batalla, y ambos ejércitos los observaron en mitad de la lucha. Pocos llegaron a verlo allá arriba, pero Praetorius, el dragón de Líamo, logró alcanzar en la veloz refriega a Emperor, la bestia negra de Efgo, y éste cayó desde lo alto. Antes de impactar con el suelo, Emperor, moribundo, salvó con su cuerpo a su amo, y así Efgo logró sobrevivir a la caída.
Una vez en tierra Efgo, llorando por la pérdida de Emperor, se puso en pie y divisó a Aradán, que atendía al herido Edön en medio de la multitud. Ambos se miraron, y comenzó el combate entre los diestros guerreros...
Ya pocos soldados quedaban en pie cuando ellos dos se enfrentaron, pero no importaba, pues el resultado de aquel enfrentamiento, entre Reyes, sería decisivo en la contienda. La lucha duró horas, y ninguno dio signos de abatimiento, hasta que Edön, desde el suelo, creyéndose muerto, y sumido en la culpa por haber confiado en Efgo, lanzó un poderosísimo hechizo sobre el bastón de Aradán. La energía desatada decidió la lucha, y provocó el cataclismo que partió la Tierra de Aradán en incontables islas...
Efgo fue derrotado, pero logró huir. A pesar de ello, terminaron las Guerras de la Sangre, y él jamás regresaría a aquellas islas...
(Continuará...)
Extraído de la Alta Estirpe de Yandalath, los Castigados
Los Doce Navíos Elfos
Memorias Olvidadas
Darka Treake
www.modt.net
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31 julio, 2008
Una cualidad especial
Allí, él, que era un soñador de esos que pocos quedan, vivía con cientos de hadas en secreto, y Lyda, sabiéndolo, se colaba en su habitación, en su noche, y en su vida... y por las noches, ambos, en sueños, hacían el amor...
Aunque el habitante de las tierras altas no sabía nada, se conformaba el muy ignorante creyendo que era un sueño, y que al despertar, esa hada seguía en su estantería... Cuando en realidad había sido la bruja Lyda de Lis, que cada amanecer ya se había marchado...
Bonitas letras escritas de forma improvisada...
Pero además, quería mostraros algo que llevaba queriendo subir y que no me decidía!!
Se trata de un Mapa de Mi Mundo durante la Edad de los Elfos. Se ubica exactamente después de las Guerras de la Sangre, cuando la Tierra de Aradán ya es un archipiélago y no una isla.
Mucho tenía que cambiar el mundo aun... Con el Gran Cataclismo, que dio fin a la Edad de los Elfos y comienzo a la de los Hombres, este mapa quedaría obsoleto, pues la geografía de todo Mawol sería diferente...
Podeis ver el mapa aquí: Mawol durante la Edad de los Elfos.
Y además, añadir que el capítulo de la Alta Estirpe de Yandalath está casi terminado!! Y con él el cuento de los Doce Navíos Elfos!!
En la próxima entrada os cuento más...
29 julio, 2008
A. E. de Yandalath, los Castigados
Durante aquel tiempo dejó al mando del Navío a su hija Enda y a su esposa Ëssera. Cuando Efgo regresó, les dijo que no se instalaran, que irían a buscar otras tierras más grandes, pues él había sobrevolado la isla y había visto a otros elfos. Pensó ya que si quería someterlos y conquistar la isla, debía preparar un buen plan de ataque. Entonces ordenó a su hija Enda que gobernase el Navío siguiéndolo, que los guiaría desde el cielo, a lomos de Emperor. Así, en dirección norte, Efgo llevo a la Alta Estirpe de Yandalath hasta otro continente, una tierra desértica en que siempre era de noche. Lo llamaron las Tierras de Elhada...
Extraído de la Alta Estirpe de Yandalath, los Castigados
Los Doce Navíos Elfos
Memorias Olvidadas
Darka Treake
Como veis, aquí os adelanto el comienzo del capítulo que habla sobre los elfos de Yandalath, el último que me queda para terminar este cuento!!
10 julio, 2008
Los Doce Navíos Elfos - resumen
Hoy he pensado que no me vendría mal haceros un resumencillo del cuento de Los Doce Navíos Elfos. Con él os trataré de poner un poco al día con lo que estoy haciendo, y así me sirve a mí también para reunir notas. Será algo breve, para que os hagáis a la idea de qué va el cuento.
Se trata de una misma historia contada desde los doce puntos de vista de las Doce Altas Estirpes de los Elfos, es decir, las diferentes "razas" de elfos que hay en Mi Mundo. Aquí os muestro un poco de lo que se cuenta a lo largo de los doce capítulos. De los cuales sólo me queda uno por escribir! El de la Casa de Yandalath, los Castigados, los elfos oscuros...
Un cuento para esta noche...
Esta historia comienza cuando una de las Edades de todo un Mundo termina. En aquella primera época, los Dioses llegaron de la Nada y se apoderaron del Mundo. Tras las brutales guerras que libraron, el Mundo, que fue una vez redondo, casi fue destruido hasta tomar forma plana, como una moneda con dos caras. En la Batalla del Juicio, la última que los Dioses libraran, decidieron exiliarse todos en una de sus caras, la Tierra de Orloog, y dejar la otra cara a los mortales, para que la cuidaran. A ese lado del Mundo lo llamaron Mawol.
La historia de los elfos comenzó entonces. Los Dioses dejaron en Mawol doce barcos, los Doce Navíos de los Elfos, que debieron navegar hasta hallar alguna tierra.
Todos los Navíos llegaron, antes o después, a una misma isla, a la que llamarían después la Tierra de Aradán.
No todos los navíos desembarcaron en la gran isla. Uno de ellos, el de Hirin, de Hirinen, navegó lejos tras avistar primero la isla, hasta parar a un continente remoto, de donde ya nunca se marcharon.
El primero en llegar a la isla fue el navío de la Alta Estirpe de Assëe. Y Aradán, su capitán, descendió a tierra primero. Tras él llegaron los elfos de Avanissián, de Cardonón, de Gelidén, de Anaereá, de Firindain, de Menedhrassé, de Laentis-Anne y de Barafundär. Todos arribaron a diferentes puntos de la isla, y allí comenzó a gestarse su cultura.
La Alta estirpe de Quivarén, llegó a las montañas, donde se ocultarían por un tiempo, hasta conocer más tarde a los demás.
Y la de Yandalath, los Castigados, llegó a la isla, pero se marchó pronto a las Tierras de Elhada, un continente no muy lejos al norte.
Pasó el tiempo para ellos, y sus primeros días fueron felices. Entonces se celebró el Primer Concilio de los Elfos, donde los dirigentes de las nueve primeras Casas de Elfos se reunieron.
En ese momento aquellos primeros elfos se hicieron grandes amigos, considerándose hermanos.
Poco después, tras el encuentro con los elfos de Quivarén, los Señores de los Dragones, llegaría el primer ataque de los elfos de Yandalath. Efgo, el que los comandaba, abrió un portal mágico en las montañas, al que llamaron el Caldero de la Sangre, y atacaron con dureza a los de Avanissián, al norte. Entones, Efgo se autoproclamó el soberano de la isla, y de todos los elfos.
Tras la masacre, los elfos se reunieron de nuevo, y acordaron nombrar un Rey, para que se enfrentara a Efgo. En aquel Segundo Coniclio de los Elfos se nombró a Aradán Rey y comenzaron las Guerras de la Sangre.
En ese momento, la Alta Estirpe de Laentis-Anne abandonó la isla para siempre.
Las guerras se sucedieron, y fueron muy cruentas. Duraron mucho tiempo, y grandes consecuencias tuvieron en la historia de todo un Mundo. Murieron entonces muchos elfos, y nacieron demasiados odios y rencores.
En la última batalla de la guerra, Efgo, el Señor de los elfos de Yandalath, resultó derrotado, y se marchó de la isla. Aradán, de Assëe, el Primer Rey de los Elfos, con la ayuda de Edón, de Cardonón, lanzó un poderoso hechizo con el que derrotara al elfo oscuro. En aquel momento decisivo, golpeó con tal fuerza su bastón el suelo, que la Tierra de Aradán se partió en un archipiélago de incontables islas.
Terminadas las Guerras de la Sangre, los elfos se reunieron por tercera vez, y nombraron un Rey para cada isla. Para entonces, sólo quedaban ya siete de las Casas de los elfos en el archipiélago, y estas se lo repartieron.
A Aradán, de Assëe, se le dio el Reinado sobre la isla de Ithirian-Dar, al sur. Y a Eleanor, hija de Aván, de Avanissián, que había muerto en la guerra, se le otorgó el de la mayor de todas las islas. A esta isla se le puso su propio nombre, Eleanor, la Mayor.
Pasó el tiempo, y los elfos trataron de volver a la paz de antaño. En aquellos danzares, Aradán se casó con Eleanor, que renunció a su trono para ser Reina de Assëe, abdicando en su hermano Olomeo, que desde entonces sería Rey de Avanissián. A cambio, este le dio grandes territorios de la isla a su hermana, por tanto a los elfos de Assëe.
El discurso del tiempo siguió su narración, hasta llegar al punto en que los elfos de Yandalath lanzaron un segundo ataque sobre el archipiélago de los elfos. Sarek, hijo de Efgo de Yandalath, comandó a las tropas, y terribles batallas se libraron.
La guerra se volvió a llevar muchos elfos, entre ellos al propio Aradán, que cayó bajo el filo de Sarek. Otros que cayeron con él fueron Líamo, de Quivarén, al cual se le debe recordar en alta estima. El dragón que montaba se llamaba Praetorius, y fue secuestrado y llevado a las Tierras de Elhada, de donde sería más tarde rescatado.
En esta incursión, Sarek derrotó a Aradán en campo a abierto, en mitad d euna gran batalla, y se llevó consigo a una de las nietas del Rey de Assëe, a Elënar, a la cual desposó e hizo su Reina.
Sarek se marchó entonces a las Tierras de Elhada, y la paz regresó a las islas.
Para entonces, Mehara, hija de Aradán, era la Reina de Assëe, y por tanto de todos los elfos.
Y ella, decidida a terminar con la amenaza de Sarek, navegó hasta las costas de Elhada, a plantarle batalla. Allí, la Reina murió y sus tropas regresaron derrotadas.
Fue entonces nombrado Rey Tirian, el cual vivió en el cargo el Gran Cataclismo que cambió tanto el Mundo. Terribles terremotos y erupciones sacuedieron Mawol. Todo un continente surgió de las profundidades, y el archipiélago de los elfos se movio a la deriva hacia el norte.
Todo el Mundo cambió, y dio entonces fin la Edad de los Elfos, dando paso a la de los Hombres.
Muchas cosas pasaron tras la llegada de los hombres. Ellos fueron una raza inferior, que tras largo tiempo de evolución, habían logrado ganarse el respeto de los elfos. Se habían convertido en grandiosas culturas.
Desde entonces, el tiempo comenzó a pasar más lento, medido en las generaciones de los hombres...
Cuando comenzó la Guerra de la Roca, la Primera de las Guerras de la Luna, el Rey Tirian marchó al que ya llamaban el Viejo Continente, a ayudar a los hombres y a los enanos.
Allí la guerra fue terrible, pero al final vencieron, y el último de los Demonios Resentidos, Golöel, fue hecho preso en la Gran Roca.
Cuando Tirian regresó a los Reinos de Eleanor, como ya llamaban al archipiélago, debió defender sus tierras de una gran incursión de los elfos de Yandalath, que habían aprovechado su ausencia para atacar. A aquello lo llamaron las Guerras de la Magia. Sarek había regresado, con la intención de colocar a su hijo Ishto en el trono de Assëe, alegando que llevaba la sangre de Aradán, pues era hijo de Elënar, de Assëe.
Ishto entonces abrió de nuevo el portal mágico, y la guerra fue dura. En aquellos días, Tirian se enfrentó a Sarek, pero cayó bajo su filo como lo harían su madre y abuelo antes.
Entonces fue nombrado Rey a Alkar, hijo de Tirian, y éste al final dio muerte a Sarek, de Yandalath, Rey de la Dinastía de Orah, y a su hijo Ishto, que jamás gobernaría en su lugar.
Desde aquello los Reinos de Eleanor gozaron de la calma que los elfos habían merecido, aunque con la eterna incertidumbre de la amenaza de Yandalath...
Si quieres saber más sobre este cuento... Los Doce Navíos Elfos.
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24 junio, 2008
A. E. de Laentis-Anne, los Viajeros
La primera en hacerlo fue una elfa llamada Anne, que se zambulló en el agua desde cubierta y nadó hasta la orilla. Ella fue la primera en atreverse a ir a la isla, y todos los demás la miraron hacerlo con miedo. Anne, cuentan, llegó hasta la fina arena empujada por las olas, y al tocarla, sintió tal suavidad, que se enamoró de ella, de aquella isla, y de todo lo que alcanzaba a ver. Allí, entonces, deseó quedarse para siempre...
Los demás desembarcaron, y pronto se establecieron. No se alejaron demasiado de la playa al principio, hasta que ya habiendo levantado una ciudad, se adentraron a explorar. Los primeros elfos que encontraron fueron a los de Menedhrassé, que advirtieron haberlos ya visto desde el río, pero que no habían dado el paso aun de acercarse a entablar una amistad que a partir de entonces cuajaría. Los dos pueblos se hicieron grandes amigos, y pronto con los demás, aunque jamás desearon otra cosa que vivir ellos solos en su ciudad, en su playa. Con todo ello, acudieron a la reunión que celebraron esas primeras nueve Casas de los Elfos, ignorantes de todo lo que aun estaba por ocurrir.
Anne conoció entonces a Aradán, y se enamoró perdidamente de él, aunque muy pocos llegaron a saberlo. Los primeros tiempos de los elfos en la isla fueron agradables. Los elfos de Laentis-Anne trabajaron su tierra, y vivieron tratando de no inmiscuirse en la vida de los demás, y sin permitir que los demás lo hicieran con ellos.
Al parecer, Anne le hizo saber a Aradán lo que sentía, pero jamás sabremos lo que éste le contestó, pues al poco estallaron las Guerras de la Sangre y los elfos se reunieron de nuevo, esta vez para discutir cómo afrontarlas. Los elfos de Yandalath, desde el norte de la isla, amenazaban con someterlos a todos, y éstos no iban a permitírselo. Anne, que fue su primera virtud la osadía, increpó a los demás elfos, diciendo que ella no llevaría a su pueblo a la guerra. Cuentan que estaban todos sentados a una gran mesa redonda, los trece señores, y que ella se levantó y golpeó la mesa con fuerza. Éstos se escandalizaron, y dijeron que ellos sí irían a la guerra contra Efgo, de Yandalath. Entre todos decidieron nombrar a Aradán Rey, y Anne, al ver que éste aceptaba, se sintió tan decepcionada que se marchó del concilio. Aquella noche sería la última en que Aradán y Anne se vieran...
(. . .)
Alta Estirpe de Laentis-Anne, los Viajeros
Los Doce Navíos Elfos
Memorias Olvidadas
Darka Treake
Descárgalo completo en PDF aquí: Alta Estirpe de Laentis-Anne, los Viajeros.
Y pronto, el árbol genealógico de Anne, Primera de Laentis-Anne!
Por fin he retomado el cuento de Los Doce Navíos Elfos!
Con este capítulo, que habla sobre los elfos de Laentis-Anne, y de sus penurias, sólo queda un capítulo para terminarlo: la Alta Estirpe de Yandalath, los Castigados.
Ellos fueron los quintos en arribar a la Tierra de Aradán, y desde que se encontraron con el resto de elfos, fueron enemigos. Tengo muchas notas sobre esta Alta Estirpe de los Elfos, y estoy revisando todo para conseguir más, y además, para evitar incongruencias en el texto, ¡ya que es una misma historia contada desde 12 puntos de vista!
Y además, he terminado y revisado el Cuento de Escocia: El Duende, la Doncella y el Monstruo del Lago. ¡Pronto os lo cuento!
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AL COMIENZO de esta entrada tienes un enlace a los comentarios.
12 marzo, 2008
Firin, Primero de Firindain
Esta pequeña historia comenzó cuando estaba de viaje. En el verano de 2005 (dios mío, van a hacer tres años ya...), fui con mis padres y mi tía a Beiging, la cual conocemos aquí como Pekín, la ciudad que había sido capital de todo el Imperio Chino desde hacía ya muchísimo tiempo...
Beiging es una ciudad preciosa, me encantó. Es otro mundo. Es incríble pensar que aquella gente tiene una cultura tan diferente a la nuestra, pero cuando vas, y lo ves... Eso ya no tiene nada que ver.
Fue sólo una semana, y me encantó. Visité muchos sitios, y entre ellos, el Palacio de Verano, donde la corte del emperador pasaba las temporadas estivales. Es un lugar impresionante... Precioso. Todo un palacio en medio de un bosque, con un lago inmenso...No me atrevería a intentar describirlo.
En el Palacio de Verano, decía, hay un museo, con antiguas reliquias y objetos. Y de entre todas aquellas, hay una que me maravilló.
A veces pasa, que ves cosas, personas, o lugares, que te evocan directamente una historia, o una idea de un cuento...
Lo que allí encontré, fue la figura de un barco, tallado en madera... Era... Se trataba de un barco antiguo de cuyo casco brotaban como ramas, envolviendo lo que quedaba sobre cubierta, de modo que formaba una bóveda sobre ella.
De verdad, no sé cómo describirlo. Creo que la mejor manera es mostraros la foto que le pude hacer. Fue muy gracioso, porque estaba prohibido sacarle fotos, pero no me pude resistir. Saqué la cámara y le hice un par de fotos mientras la chica que cuidaba no miraba... ¡Y era una sala muy pequeña! Así que con eso os digo todo, para que veáis lo movida que salió.
Aquí os dejo la que salió mejor de las dos...
Todo esto venía a que cuando vi ese barco en el museo del Palacio de Verano me vino la idea para un cuento. O al menos la idea de algo. En aquel momento no supe qué era, pero vi ese barco, navegando los Mares de Mi Mundo, lleno de gente...
Me encantó.
En aquel momento, no escribí nada sobre el cuento, sobre esa idea. Aquel barco lo guardé en forma de foto, y hasta ahora lo había tenido en la cabeza.
Pero ahora he comprendido lo que era. Ya sé qué barco era, y quién lo navegaba.
En este cuento se narra cómo llegaron por primera vez las Doce Altas Estirpes de los Elfos. Los Dioses los colocaron en el mundo, sobre el mar, en Doce Navíos. Y todos navegaron en dirección a una isla, la que llamarían después la Tierra de Aradán. Poco a poco después se fueron dispersando por todo el mundo, y su historia, una a una, fue contada.
Estaba claro. Ese barco tenía que ser de una de las doce casas de elfos. ¿Pero cuál?
Pues ya lo sé.
Aquí os cuento, un poco a modo de continuación de la entrada anterior, otra parte de la historia de Firin, Primero de los Firindain. Es un pedazo extraído del capítulo del cuento, pronto lo subiré entero en PDF. Pero quería hablaros de él, y contaros todo esto que os acabo de contar.
Nota para situaros en el curso de los acontecimientos:
A estas alturas, las Guerras de la Sangre ya han terminado, y en ellas Firin ha visto morir a dos de sus hijos y a uno de sus nietos. Firin odia la guerra más que ningún otro elfo, y decide hacer una promesa de paz.
No habría mas guerra para él.
Sobre Firin, Primero de los Firindain...
. . .
Una noche de luna menguante, cuando ésta se asomaba entre el infinito manto negro, Firin prometió que lograría hacer la paz con todas las Altas Estirpes de Elfos. Aquella promesa lanzada al viento nocturno, fue escuchada por Moulth, la Diosa de los Sueños y las Estrellas, o eso dijeron algunos. Moulth, al escuchar a Firin, acudió hasta Dianae, la Diosa de la Vida, y le contó todo. Entonces, ambas, decidieron aparecérsele a Firin, Primero de los Firindain. Las Diosas le desearon suerte a Firin para cumplir su promesa, y le otorgaron con la visión de una bellísima obra de arte.
Firin, con esa visión en mente, hizo doce figuras de cristal, y las llevó ante Moulth y Dianae, y les dijo que le regalaría cada una de las figuras a cada Alta estirpe de los Elfos. Ellas, entonces, bañaron con su poder las doce joyas, consagrándolas. Algunos incluso dijeron que Moulth guardó en el interior de cada una la luz de una estrella. Las figuras tenían la forma de una hermosa flor abierta, y brillaban por alguna energía o poder de su interior. Las llamó las Doce Flores de Aissed.
Firin comenzó entonces su gran odisea. Las dos primeras Flores de Aissed se las regaló a Aradán, de Assëe, y a Eleanor, de Avanissián. Después acudió hasta Jalhia, de Quivarén, y le regaló otra flor en recuerdo de su nieto Assär, con quien ésta había combatido gloriosamente en el pasado. Incluso dio con Gelidenos, Primero de la Alta Estirpe de Gelidén, y así le regaló una flor a cada pueblo de los elfos que aun vivían en al isla... Repartidas ocho Flores de Aissed en los Reinos de Eleanor, se empeñó en navegar el océano hasta dar con las cuatro restantes.
Recuperó las antigualla en que se había convertido el Navío con que llegaran a la Tierra de Aradán al comienzo de sus tiempos los Firindains, el último de los Doce Navíos que se conservaba. Firin se hizo a la mar entonces, a bordo del navío de la Alta estirpe de Firindain, y navegó los mares del Mundo en busca de las Estirpes de Laentis-Anne y Barafundär, en el Viejo Mundo, como lo llamarían después. Estos últimos dijeron estar esperándolo a su llegada...
Tras aquello, Firin navegó cruzando los Mares del Caos, hasta las Tierras Oscuras de Elhada. Y haciendo acopio de honor y de rechazo al orgullo, acudió hasta las puertas de Dunottar, la Fortaleza de la Arpía, donde por aquel entonces estaba preso Efgo, de Yandalath. Allí solicitó verle, y se atrevió a regalarle una Flor de Aissed. Le dijo que le perdonaba por todo, y que se marchaba. Sin más. Efgo se lo agradeció, y le permitió marchar de Dunottar.
Después Firin, que sólo le quedaba por entregar una Flor de Aissed, a los elfos de Hirinen, partió de las Tierras de Elhada, y navegó por el mundo en su busca. Muchos dicen que jamás los encontró. Otros dicen que sí. Como tantos otros misterios de las historias de los Días Antiguos, de este desconocemos, o eso dejaremos escrito aquí, el final verdadero que aconteció.
. . .
Extraído de la Alta Estirpe de Firindain, los Artesanos
Los Doce Navíos
Memorias Olvidadas
Darka Treake
Me vais a permitir que añada aquí esta cita del director de cine Vicente Aranda (con quien estuve precisamente ayer!!!), refiriéndose a su película Tirant Lo Blanc, pues creo que transmite exactamente lo que quería contaros con todo esto:
"Esta película – creo que toda película – es un ser vivo que hace manifestación de su deseo de existir, da órdenes para existir. Claro que estoy hablando en términos transferibles a ese idioma inespecífico – pero el más poderoso de todos – que es la abstracción."
Vicente Aranda, 5 de septiembre de 2003
09 marzo, 2008
A. E. de Firindain, los Artesanos
La Alta Estirpe de los Elfos de Firindain llegó a la Tierra de Aradán casi en último lugar. Arribaron a su costa sudeste, y en unas montañas junto al mar se asentaron. Pronto conocieron al resto de elfos, y fueron muy bien acogidos. Ya desde un principio, los Firindains fueron conocidos por su artesanía y labor artística. Fueron una cultura muy próspera, por largo tiempo.
Firin, en la primera reunión de los elfos, le regaló a cada uno una figura tallada en madera con la forma de un capullo de flor, a punto de brotar. Era preciosa, con miles de inscripciones talladas, hermosísimas. Dijo Firin al regalárselas que éstas simbolizaban el nacimiento de una nueva y duradera amistad, y le regaló una a cada uno de los altos señores elfos. En total fueron nueve flores de madera, pues él también guardó una.
El tiempo pasó, y las cosas le fueron muy bien a Firin. Hizo buena amistad con los más grandes elfos de su tiempo, aquellos pocos valientes que siempre serán recordados en al historia... Aquellos días de prosperidad, Firin conoció a Noda, quien sería su esposa y con quien tendría tres hijos después. Éstos fueron Ethea, Anthor y Lothos, al que llamarían el Alfarero.
Cuando comenzaron las Guerras de la Sangre, los Firindains no quisieron ser menos que el resto, y por amor a la tierra que tenían, enviaron un ejército junto al de Aradán, recién nombrado Rey de todos los elfos. Al mando de las tropas de la Alta estirpe de Firindain marchó Anthor, uno de los hijos de Firin. Pero los elfos de Firindain nunca fueron diestros en el combate, y el pobre Anthor cayó luchando noblemente.
Aquello fue un golpe durísimo para Firin, que dudó si mandar más tropas a la contienda contra los elfos de Yandalath, que ya habían conquistado y sometido el norte de la isla. Pero por no ver la muerte de Anthor en vano, Firin envió a su otro hijo, Lothos, comandando una gran fuerza, y por otro lado, una menor al mando de Assär, hijo de Lothos, su propio nieto.
La decisión, la preparación de los ejércitos y la partida se demoró mucho, y las tornas habían cambiado cuando los Firindains regresaron a los campos de batalla. Al parecer, Assär, hijo de Lothos, se unió a un ejército de la Alta estirpe de Quivarén, dirigido por Kalhia, y juntos derrotaron a la Hueste Sombría de Örlogo, hijo de Efgo de Yandalath. Aquella fue llamada la Batalla de las Sombras.
Tras aquel éxito, los ejércitos elfos, con Aradán al frente, y sin Örologo oponiéndose en su camino, que había huido marchándose de la isla, alcanzaron las tropas de Efgo de Yandalath. Al parecer, antes de que Efgo y Aradán se enfrentaran, los elfos de Yandalath atacaron en emboscada al ejército de Lothos, hijo de Firin. Fue un intento desesperado, por parte de los de Yandalath, de ganar tiempo, aunque no evitarían lo inevitable... En aquella escaramuza cayó muerto Lothos, hijo de Firin, al que llamaron en vida el Alfarero.
Cuando Assär supo de la muerte de su padre, marchó con su ejército hasta el lugar donde hubo muerto, y enterró su cadáver y erigió una tumba con su nombre. Assär, entonces, juró que vengaría a su padre, y partió hacia el frente, dispuesto a expulsar de una vez por todas a los elfos oscuros, como se llamaba a los de Yandalath.
Aquello ya fue cuando terminaron las Guerras de la Sangre. Aradán se enfrentó a Efgo y lo derrotó. Allí estaba presente Assär, hijo de Lothos., junto a los demás combatientes, cuando la Tierra de Aradán se partiera en un archipiélago de incontables islas...
23 febrero, 2008
Ocho de las Doce
Este cuento me encanta, se llama Los Doce Navíos Elfos, y habla de las Doce Altas Estirpes de los Elfos, las familias reales y nobles que poblaron el Mundo tantísimo tiempo antes de que los Hombres despertaran...
Ahora os traigo ocho de esas doce familias elfas. Cuando vaya teniendo la cuatro restantes, las iré subiendo, para después reunirlas a todas, junto con otros textos que complementan la historia, en un único cuento: Los Doce Navíos Elfos.
Aquí las tenéis:
08 febrero, 2008
La Alta Estirpe de Cardonón, los Hechiceros
Se dice que Edön, el Primero de ellos, se maravilló al descubrirla. Nunca le contó a nadie su primer encuentro con la magia, pero dicen que llegó a hacer un pacto con un poderoso dios. Desde entonces, Edön fue uno de los más grandes elfos que ha vivido.
Se cuenta que Edön fue un gran amigo de Efgo, Primero de la Alta Estirpe de Yandalath, ya antes de que estallaran las Guerras de la Sangre. Algunos llegaron a decir, incluso, que Efgo, con la ayuda de Edön, logró abrir un portal mágico, una puerta a otro mundo...
Cuando comenzaron las guerras, y toda la Tierra de Aradán se tiñó de sangre elfa, los dos se enemistaron y ya jamás volverían a hablarse. Todo sucedió, y muchos cayeron entonces, pero al final Efgo fue exiliado, y la Isla se partió en un archipiélago. Edön resultó herido en la última batalla, en combate contra Efgo de Yandalath, codo con codo con Aradán de Assëe. Creyendo que se moría, Edön lanzó un poderoso hechizo sobre el bastón de Aradán, gracias al cual consiguió derrotar a Efgo.
Tras todo aquello Edön se retiró, y cuando fue coronado en los Salones de Gran-Ithil, la Torre Estrella, durante el Tercer Concilio de los Elfos, junto a otras Altas Estirpes de los Elfos, decidió de inmediato ceder su derecho a sus hijas, Asdida y Alaya.
Decidió dejarle a la mayor el Reino que le pertocaba tras la guerra, salvo una isla, que se la dejó a la menor como regalo. Asdida y Alaya aceptaron entonces de buen grado su legado y fueron buenas hermanas, unidas por un fuerte amor.
Entonces Edön se retiró lejos del politiqueo, prefiriendo una vida discreta y alejada de las guerras y su horror. Y vivió olvidado en la isla de Tatay, con su hija, la Reina Alaya de la Dinastía Tatay. Alaya, la menor de las hijas de Edön, vivió siempre en paz con su padre. Tuvo tres hijos, que le dieron nietos. Elía, la mayor de sus hijas, se casó con Össoro, al que llamaron el Reo, del que dijeron ser un pirata amigo de Golëf de Avanissián. Elía se marchó con Össoro y jamás se volvió a saber de ellos, al menos por aquellas tierras...
En la Isla de Tatay, dicen, Alaya y Edön llegaron a convocar al Concilio de la Magia en algunas importantes ocasiones.
La mayor de las hijas de Edön, Asdida, fue nombrada reina de Cardonón, y reinó en las Islas de Eivissar-Lad y Lin-Bad-Rin, así como en todas las islas en el Mar de Eleanor, hasta las Islas de los Bardos.
Asdida se casó con Essëo y tuvieron una hija, Norah, que fue la mujer de Ëlo. Norah y Asdida fueron grandes hechiceras, y elevando el estandarte de la Alta Estirpe de Cardonón, se batieron con los elfos de Yandlath. Ocurrió que en una incursión a Elhada, ambas resultaron derrotadas en una gran batalla marítima, en las costas escarpadas del Cabo de las Tormentas, muriendo a manos de Ëtiro, el Brujo, hijo de Efgo de Yandalath.
Aquello fue un golpe durísimo para todos los elfos de Cardonón, que durante largo tiempo lloraron sus muertes. Fue coronado Sino, hijo de Norah y Ëlo, y desde entonces reinó cuidando y protegiendo a los suyos. La Alta Estirpe de Cardonón odió desde entonces a la de Yandalath, pero jamás volvió a ir a Elhada a vengar a Asdida y a Norah.
Desde entonces los elfos de Cardonón vivieron en todas sus islas, canalizando la magia y nutriéndose de ella...
sería más fácil leer esto, a ver si pronto puedo subirlo.
24 enero, 2008
Alta Estirpe de Assë, los Predilectos
Las Doce Altas Estirpes de los Elfos fueron puestas en Mawol por los Dioses, tras la Batalla del Juicio, cuando su edad dio fin. Llegaron al Mundo en estos Doce Navíos y ninguno de ellos había visto la tierra antes, cuando el navío de la Alta Estirpe de Assëe la avistó por primera vez.
Al irse acercando, y aquel punto convertirse en una gran isla, no pudieron resistir navegar hasta ella. El gran barco se acercó sin precaución y tanto, que terminó varado en la arena de una playa. Se trataba de un largo cabo que salía mar adentro, y al que más tarde llamarían la Primera Tierra.
Habían navegado en dirección norte durante largo tiempo y tras aquel horizonte azul e infinito, habían hallado la gran isla. Ahí estaban varados en una playa paradisíaca. Hasta que el primero de ellos se decidió por bajar a tierra. Su nombre era Aradán, impaciente, había saltado a la arena desde el bauprés a proa. Y cuando enterró sus pies en la arena por primera vez, no supo lo que ese gesto significaría en la historia del Mundo.
La Alta Estirpe de Assëe se asentó en aquellas nuevas tierras y comenzaron a explorarlas. Recorrieron y conocieron hacia el norte, y se establecieron formando una rica cultura.
No pasó demasiado tiempo hasta que llegaron el resto de Navíos de los Elfos. El segundo en llegar a la isla fue el de la Alta Estirpe de Avanissiän. EL encuentro entre las dos culturas fue bueno y pronto se trazaron lazos de amistad con ellos. Éstos, para no invadir las tierras de la Alta Estirpe de Assëe, se marcharon a explorar hacia el norte. Aván, el Señor de todos ellos, fue gran amigo de Aradán desde un primer momento.
Después de éstos, fueron llegando los demás Navíos de los Elfos a la isla. Arribaron a diferentes puntos, y allí se fueron asentando. En un principio creyeron ser diez Altas Estirpes de los Elfos, y durante mucho tiempo tres de ellas se hicieron las más poderosas: la Alta Estirpe de Assëe, los Predilectos; la Alta Estirpe de Avanissián, los que amaron la luz; y la Alta Estirpe de Cardonón, los Hechiceros.
Más tarde todos ellos se encontraron con la Alta Estirpe de Quivarén, que se habían ocultado en las altas montañas de la isla. Éstos resultaron ser fuertes y habían conseguido domar a los dragones y fueron muy bien recibidos como cultura, respetados y más tarde bien valorados como guerreros...
Sigue leyendo aquí: Doce Altas Estirpes de los Elfos
Nota: Cris!! Que sepas que he subido al fin este capítulo del cuento porque me has insistido en que querías leerlo!! Espero que te guste!
Ya podemos celebrar que hemos superado las 2.000 visitas en la página!!!
Con ese motivo, y además, porque ya me tocaba, he actualizado la página con algunas cosas:
¡Por fin os he dejado un escrito! Que ya era hora... El texto es más largo, podréis leerlo en el enlace, que os lleva a mi página, al apartado de las Doce Altas Estirpes de los Elfos, un cuento que estoy escribiendo ahora. Y allí podéis descargaros el texto completo referente a la Alta Estirpe de Assëe, los Predilectos, en formato PDF.
Además, quiero presentaros también la aventura de rol que estaba preparando, que ya está lista!!
(Como veis, ya tengo nombre para la aventura, os gusta???)
Y por último, os presento un cuento que he terminado, y que me gusta mucho. Se trata de la Leyenda del Sin Fin, del que ya os hablé hace tiempo (aquí). Podréis acceder a su apartado en la página en el siguiente enlace:
Eso es todo!!!
Darka.
02 enero, 2008
Boceto del Árbol Genealógico de la A. E. de Assëe
Pinchando en la siguiente imágen podéis verla más grande, y después darme vuestra opinión!!
Acepto todo tipo de sugerencias, desde el tamaño de la letra, cambios en la distribución, o el tipo de letra, adornos que pondríais, etc...
A ver qué os parece este primer boceto:
Pronto os seguiré contando acerca de este cuento, incluída la historia de la Alta Estirpe de Assëe. Es que de momento lo estoy escribiendo todo a mano, en mi cuaderno, pero espero "informatizarlo" pronto!
*
Algunas notas sobre la Alta Estirpe de los Elfos de Assëe
Aradán fue el primer elfo que pisó la Tierra de Aradán, por lo cual le pusieron su nombre después. Ésta era una gigantesca isla, a la que llegaron los Doce Navíos de los Elfos, al terminar la Edad de los Dioses. Al principio las 12 Altas Estirpes convivieron en la gran isla, hasta que comenzaron las primeras disputas con la Alta Estirpe de Yandalath.
Contra ellos se libraron las Guerras de la Sangre, tan devastadoras que llegaron a destruir la Tierra de Aradán, y a partir de entonces fue un tremendo archipiélago.
Después de aquello, Aradán se casaría con Eleanor, Reina de Avanissián, aunque ésta al hacerlo, abdicaría en su hermano Olomeo.
Juntos tendrían dos hijas, Mehara y Laetatis, la llamada Señora del Estrecho.
Pasaría un tiempo hasta que los elfos de Yandalath atacaran aquellas tierras, matando a Aradán y llevándose cautiva a Ëlena, hija de Mehara.
El asesino y captor fue Sarek, que después desposó a Ëlena y se proclamó Rey de la Dinastía de Orah, aunque ésta ya es otra parte de la historia...
Sarek no sólo mataría Aradán, sino también después a sus dos siguientes herederos: Mehara y Tirian.
Éste último sería conocido pomo el Señor de Elfos, y combatiría en la Guerra de la Roca contra los ejércitos de Orfgod en el Mundo. A él le sería confiada Siglaia, la Trilliza, tras la derrota de Golöel, el Demonio Resentido imaginado en el Amor de Orfgod.
Lost, siento haber actualizado esto después de que estuvieras por aquí. Espero que llegues a leerlo!!
28 diciembre, 2007
Las Altas Estirpes de los Elfos
Vengo a hablaros de un cuento que estoy empezando a escribir. Hablaría de la Edad de los Elfos, anterior a la mayoría de los acontecimientos que ya he contado sobre Mi Mundo.
Y es que creo que sin conocer el pasado, cómo ocurrió todo antes, no puedo saber lo que ocurrió después.
En la historia de Mi Mundo se escrbieron tres grandes Edades: la de los Dioses, la de los Elfos y la de los Hombres. Este cuento versaría sobre esa segunda edad, aunque en ella se harían referencia a las otras dos. Se contaría sobre la llegada de los Doce Navíos de los elfos a la Tierra de Aradán, lo ocurrido con las diferentes Estirpes de los Elfos a lo largo del tiempo, y sobre las cruentas guerras que libraron.
Además, incluiría mapas de la época, antes y después de la Guerra de la Sangre y el cataclismo que dividio la isla en un archpiélago. Y también mostraría los árboles genealógicos de las Doce Altas Estirpes de los Elfos...
Todo esto es una pequeña "fricada personal", un pequeño cuento que escribo para mí, porque siempre he querido hacerlo, y aprovecho que está ahora surgiendo.
Os iré hablando de todo ello, va?
Un saludo
Darka.


