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17 marzo, 2012

Recapitulando... Inicio de El Eviterno.

48 días sin escribir aquí... un record catastrófico.
He de admitir que en mi vida ha habido cambios, algunos buenos, otros tristes, y he estado bastante disperso.
Aun así, mi cabecita no ha dejado de girar, y he sabido muchas cosas de Mi Mundo.
En este tiempo, en realidad, nunca dejé de trabajar. He terminado La Paz de Cartesse, escrito por completo El Secreto del Monstruo, y he comenzado El Eviterno. Estos tres títulos corresponden a diferentes relatos de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, la historia en que trabajo actualmente, como sabéis.

Para ponerme al día, os dejo aquí el índice actualizado de esta historia. Practicamente tengo cada acontecimiento situado ya en su sitio, un tremendo puzle que voy uniendo desde hace ya más o menos un año atrás. Faltaría sólo concretar los acontecimientos sucedidos en El Libro de las Bestias, el relato del que menos sé, aun. Lo estoy dejando para el final, pues salvo por La Batalla de las Bestias, que es la sexta parte de La Corona Radiante, es el último de los relatos que componen la historia.

Para consultar planos y la línea del tiempo del cuento, visita el siguiente enlace: Crónicas de la Guerra de los Mil Años.

El índice de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años es el siguiente:


-397
La Torre
(16 páginas)

-308
La Torre del Recuerdo 
- La Corona Radiante I -
(7 páginas)

-74
El Palacio de las Cigüeñas
(39 páginas)

-3
Ilan'Dui
- La Corona Radiante II -

52
El Creador de Mundos
(43 páginas)

117
El Paso Norte del Muro de Ëslinor
- La Corona Radiante III -

196
Koragk, Matabestias
- La Corona Radiante IV -

208
El Secreto del Monstruo
(12 páginas)

209
Thor-Lunn, el Rey Único
- La Corona Radiante V -

211
El Eviterno

300
La Paz de Cartesse
(53 páginas)

425
El Abismo

(Fecha desconocida aun)
El Libro de las Bestias

456
La Batalla de las Bestias
- La Corona Radiante VI -
 


A continuación, os dejo un pedazo extraído de El Eviterno. Debo confesar que llevo pensando y tomando notas de este cuento, durante los últimos... 6 años? no podría asegurarlo. En realidad El Eviterno es una historia independiente, pero dado que los primeros acontecimientos ocurridos en ella suceden durante la Guerra de los Mil Años, he pensado que sería buena idea incluir la primera parte de lo que algún día será El Eviterno aquí, en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años. Tal vez dentro de otros 6 años escriba la segunda parte, que sucede unos ocho siglos después de este momento... Me encanta!
Así, esta primera parte, este relato, comenzaría en 211, en la Torre del Recuerdo, donde Lendaia, una estudiosa que habita el grandioso templo, pretende robar un libro, por motivos propios que me reservaré ahora... Lo que os muestro precede en un día a la invasión de las bestias sobre la Torre del Recuerdo, momento en que ella conseguirá huir con dos libros, pues no sabe cuál es el que necesita... 
A ver qué os parece:




Subía siguiéndola por la escalinata, que recorría todo el interior de la torre hueca. Habían subido al menos hasta la altura cuarenta y dos, y estaba realmente emocionada, pues nunca había estado tan alto de la Torre del Recuerdo. Lendaia iba tras la elfa, sabiendo que no habría podido subir tanto sin ella, que sí tenía permiso. Había logrado hacerse amiga suya, aunque bastante le había costado, pues era una elfa solitaria. Todos la conocían como la Dama Negra. Llevaba mucho tiempo en la torre, antes incluso de haber nacido Lendaia, al parecer. Siempre estaba sola, leyendo y husmeando entre los incontables tomos de la torre. Y fue a ella a quien se había dirigido en busca de ayuda unas semanas atrás.

Ahora, el golpeteo de su báculo resonaba en cada peldaño mientras ascendían por la escalera, dejando por debajo cinco pisos huecos, que mostraban las estanterías repletas de libros. Y abajo, en la altura treinta y ocho, unos cuantos estudiosos, que no las prestaban atención alguna. Cuando se encontraban en la altura cuarenta y tres, la elfa fue directa, rodeando el interior de la torre por aquel pasillo junto a la estantería, hasta detenerse frente a una colección de seis enormes tomos sin inscripción aparente en sus lomos.

La Dama Negra, de pie frente a ellos, la miró, y Lendaia se detuvo en seco. Llevaba tanto tiempo ansiando ese momento...- Prométemelo una vez más.- Le dijo en voz baja con su acento élfico.

- Te lo prometo. El libro no va a salir de la torre.

La elfa asintió. Tenía el cabello negro como la noche cerrada, y la piel clara y tersa. La juventud elfa era hermosa en ella, pero en los ojos tenía algo que la hacía diferente a todos los elfos de la Torre del Recuerdo. Parecían desconfiar de todo el mundo. Cogió el segundo de los tomos, empezando por la izquierda, y cargó con él de regreso por la escalinata. Era muy pesado, así que la elfa lo cargaba como podía, apoyándose en su báculo, como si fuera una anciana, lo cual intrigaba mucho a Lendaia.

Bajaron hasta la altura treinta y ocho, donde una enorme biblioteca cuyo techo se alzaba seis alturas por encima, las esperaba para la lectura de aquel grimorio. En la cámara había un elfo y tres enanos, concentrados en la lectura en pupitres separados. Sortearon varias estanterías que dividían la biblioteca, hasta llegar a un lugar cerca del muro donde había una mesa vacía en la penumbra.

- Esto no es un libro, Lendaia.- Dijo la elfa sentándose.- Es un Lunariu. Y como éste existen otros cinco.- Ella también tomó asiento, y se puso a escuchar a su amiga. Habían pasado muchos ratos comentando los textos que habían leído, e incluso escribiendo o transcribiendo otros, que allí permanecerían a resguardo.- Los Lunarius fueron escritos hace muchísimo tiempo, antes incluso de que el Mundo cambiara, y están aquí ocultos, pues Ivette, Diosa del Destino, quien los escribió, se marchó horrorizada por lo que sabía que iba a pasar...- Lendaia no terminó de digerir aquello.- En los Lunarius escribió lo que iba a acontecer. En cada uno de ellos narró los acontecimientos, las casualidades, que harían posible la llegada de los Demonios Resentidos.- Ella jamás había oído hablar de ellos hasta que la elfa los había nombrado días antes. Ahora le volvía a contar aquella historia, que solo había escuchado en pedazos.- Terribles criaturas que destruirán el Mundo... Pero no temas, que aún falta mucho para ese momento, si te crees lo que dicen sus páginas. En ellas, la Diosa escribió lo que iba a suceder cada noche hasta el momento en que fueran invocados, salvo las de luna nueva, pues en esas noches, la Diosa no pudo ver. A lo largo del texto, muestra las lunaciones que han surcado el Mundo, contando cada suceso con sus palabras.- Entonces, para terminar con aquel misterio, la Dama Negra abrió el grandioso tomo, y el polvo se hizo en el aire, pues llevaba demasiado tiempo allá arriba arrinconado. Y al verlo, Lendaia se maravilló por completo. Las páginas que la elfa pasaba estaban llenas por completo de palabras, sin dejar prácticamente espacio en blanco, de margen a margen. Y encadenando las frases, símbolos que figuraban lunas crecían y decrecían en orden, mostrando las diferentes lunaciones. No lejos del final del Lunariu, la elfa se detuvo tras un rato, pasando páginas más despacio, para dar con la que buscaba, y fue a leer en voz alta, pero se cayó de pronto, y la miró fijamente. Lendaia quedó perpleja, sin saber qué pasaba. Entonces la Dama Negra cerró el grimorio de golpe, y se levantó apresurada.

- Olvida lo que te he dicho. Olvida que te he enseñado esto, y no subas jamás hasta aquí.

(...)




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29 enero, 2012

La Ciudad de Esslnesse - Tercera Parte

La Ciudad de Esslenesse
(Parte III) 


Alarico caminó lentamente más allá del límite del campamento, entrando en tierra de nadie. Aquella explanada nevada se extendía solitaria, hasta terminar en las altas murallas de la ciudad de Esslnesse, cubierta por aquella espesa neblina matutina. La antaño ciudad elfa, ahora ocupada por los pridonios, ya fue en su época la ciudad más poderosa de la Tierra de Tronia. La primera torre que los elfos levantaron en la orilla norte del Esselnian, dio lugar a la gran ciudad que era ahora. Aquél primer asentamiento databa de la Edad de los Elfos, cuando los hombres aun no tenían consciencia de sí mismos, y ahora lo llamaban el Baluarte de los Legionarios. Más tarde fue construida la primera ciudad, levantando la primera muralla, tiempos en que fue levantado también el hermoso palacio que la coronaba. La ciudad prosperó, y bajo el gobierno de Einat, Señor de Esselnsse la ciudad creció, con las obras que taparon el Río Esselnian, dejando la ciudad sobre él. Además, se levantaron varios fuertes, unidos por una alta muralla, para proteger a sus habitantes... A los pridonios les costó mucho conquistarla, y él sabía que también sería difícil ahora. 

- Está todo listo, mi Rey.- Jeriel era uno de sus mejores guerreros, y aunque le superaba en edad, le era fiel sobre cualquier cosa. Los hombres le seguían, tanto como a él mismo, pero no le importaba, pues todos luchaban juntos contra los pridonios, por arrebatarles todo aquello. 

- No todo.- Le respondió Alarico.- Elige un preso. Algún asesino o violador. Y que lo envíen con un mensaje. 

- ¿Qué mensaje? 

- Que le digan a Honorio que quiero hablar con él...- Alarico sonrió a Jeriel, y éste le siguió con una carcajada. Ambos se dieron las manos, y a modo de despedida, Alarico volvió a hablar.- Prepara a tus hombres. Este día que nace es el acordado. 

El otro asintió, y se marchó a prepararlo todo. Los hombres ya se despertaban en las tiendas, montadas tres días atrás a lo largo y ancho alrededor de los muros de la ciudad. Alarico había dispuesto a su ejército al norte; las tropas de Ladd llegaron por ambos lados del río, desde el este, y ahora continuaban rodeando Esselnesse, hasta cerrar el sitio junto a los ejércitos venidos desde Bronosa, que aunque en menor número, habían acudido a la contienda. Numerosos señores de la guerra visigonotes se encontraban aquella mañana alrededor de la ciudad, unidos bajo el mando de Alarico, que acaba de ordenar el comienzo de la batalla. Dos jinetes corrieron a lo largo de la formación levantando la nieve a su paso, ocultos por la niebla, portando los últimos planes de batalla y la orden del comienzo del bombardeo. Se giró hacia su ejército, y vio cómo todos se preparaban, eran varios millares de hombres, que junto a los ejércitos de Ladd y Bronosa convocaban allí a por lo menos cincuenta mil visigonotes. 

Horas más tarde, esa misma mañana, toda aquella ingente cantidad de guerreros se lanzaría a la carga, corriendo hacia la ciudad. Las catapultas, que no habían cesado de bombardear la ciudad en los últimos días, lo harían con más agresividad. Las torres de asedio avanzarían en el centro de los ejércitos, y las flechas volarían en ambos sentidos. Las catapultas pridonias harían acopio de su homólogas, y no pararían de arrojar rocas sobre el ejército visigonote, que marcharía en masa cubriendo la nieve hasta entonces impoluta...


Extraído de La Paz de Cartesse

23 enero, 2012

La Ciudad de Esselnesse - Segunda Parte

La Ciudad de Esslenesse
(Parte II) 



Nos tienen rodeados.- Honorio, Augusto de Pridonia, golpeó la mesa con el puño sobre un mapa de la Provincia de Tronia. Estaba desplegado abarcando toda la mesa, y en el centro, estaba Esslnesse. Era un mapa antiguo, de cuando sus antepasados, unos cuatro siglos atrás, les arrebataron esa tierra a los elfos. En él se mostraba toda la Tierra de Tronia, con las fronteras que por aquel tiempo delimitaban la Provincia, cuando aun Bouronne no había sido conquistada. A Honorio le disgustó usar aquel mapa, pero era el que le habían traído, y dudaba de si alguno de sus esbirros se atreviera a bromear con aquella situación. Con todo, había sido actualizado, y tenía garabateados pueblos y ciudades que en aquel tiempo no existían. Sobre Esselnesse había clavado un pendón púrpura con el símbolo imperial, además de banderas por cada una de las legiones que había en la ciudad, que no eran más que cuatro. Sobre Gordisone, Ladd, Bronosa y Bouronne había pendones naranjas, aunque este último tenía el escudo visigonote, indicando la posición de Alarico.- Maldita sea...- Dijo para sí. Estaba rodeado de seis hombres de confianza, además de por los centinelas, en las paredes de la cámara. Era una sala enorme, donde hermosas columnas elfas levantaban una bóveda que se alargaba varias docenas de pasos en el interior del Palacio de los Emperadores, al norte de la ciudad de Esselnsee. Había tapices en las paredes, mostrando escenas de batallas pasadas, de los tiempos en que el Imperio conquistara la ciudad. Valientes legionarios, entre héroes de renombre, derrotando a elfos y arrebatándoles aquellas tierras para siempre. Observó la figura de Caludio Julio, primer César de Pridonia, en un telar que representaba la fundación del Imperio... Suspiró. Aquellos hombres habían combatido por la Tierra de Tronia, dado sus vidas, y su memoria, para que él la convirtiera en polvo. En un recuerdo...

- ¿Qué dice la nota, mi Augusto?- El que habló era Prodóximo, César de Pridonia, que portaba su equipo de batalla completo, como si la batalla fuera a comenzar ahí mismo.

- Es Gordisone...- Honorio volvió a suspirar, maldiciendo por dentro.- Se ha salvado media legión, que regresa. Pero los batidores interceptaron un mensaje para Alarico. Va a atacar con la próxima luna. ¡Y yo acabo de perder a seis legiones!- Volvió a dar otro puño sobre el mapa, enfurecido.- Él está en Bourone.- Añadió señalando al pendón naranja.- Pero atacará también desde Ladd y Bronosa. Estad seguros de eso.

- Tenemos legiones de refuerzo, mi Augusto, y armaremos milicia.- El Cónsul Agasta Atiro era el encargado de la guarnición de la ciudad, y bajo su mando había dos legiones. La Novena y la Quinta legiones correspondían directamente al César y a él. Honorio lo observó, tal vez calculando con cuántos efectivos contaban más.

Llevó su mirada hasta Pravianne, donde otras tres banderitas púrpuras simulaban hondear.- Enviad un mensaje al Cónsul Tadío, quiero a sus tres legiones aquí. Ya. En catorce días no llegarán, pero si establecen un sitio, nos serán de ayuda.- Uno de los seis hombres abandonó la sala de inmediato.- Atiro y Prodóximo, preparad a vuestros hombres. Reunid a todo el que pueda levantar un arma, y subirlos a esas murallas dentro de catorce días, porque no vamos a dejar que nos quiten también Esslnesse. Yo nací en esta ciudad, y en ella moriré de anciano, gobernando este Imperio. ¡¿Está claro?!- Ese  último grito no hacía falta, y todos se sobresaltaron. Al momento, saludaron al Augusto, y se marcharon del salón por el final de la bóveda. Honorio se quedó callado primero, pero mientras iba encolerizando dejó de reprimirse las ganas, y lanzó un buen grito de rabia, mientras arrugaba aquel mapa obsoleto, rasgándolo por donde pendones y banderas marcaban puntos estratégicos. Y cuando quedaron clavados sobre la madera de la mesa, sin sentido aparente, Honorio calló de nuevo, dirigiéndose hacia el pendón naranja donde antes estuvo Bouronne, para arrojarlo con ansia al fuego de la chimenea...



Extraído de La Paz de Cartesse
Crónicas de la Guerra de los Mil Años



Para leer la continuación de este relato:

15 enero, 2012

La ciudad de Esselnesse

Hace tiempo que no vengo por aquí. Voy a tratar de darle vidilla al blog, porque últimamente lo tengo abandonadísimo. He pensado narraros la conquista de Alarico I, Rey de los Visigonotes, sobre Esselnesse, la ciudad pridonia más poderosa de la Tierra de Tronia. Todo ello forma parte de una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, que por nombre lleva La Paz de Cartesse.
Hoy os traigo el comienzo de ese capítulo del cuento, para ir mostrándolo próximamente.
Además, os dejo el mapa de la ciudad de Esselnsse en ese momento (año 315 en el Calendario del Viejo Mundo), que lo he hecho estos días. A ver si os gusta!












Bourone. Año 315 

Aquel invierno había sido muy duro en aquella región del Mundo. Las estepas que se extendían hacia el sur de la ciudad de Bourone, más allá del Río Bringuidamo, estaban cubiertas de nieve. En aquellos doce largos años, desde que conquistaran la ciudad, jamás habían visto nevar de aquella manera. Las aguas del río bajaban gélidas, con los deshielos de las lejanas Montañas del Anochecer, en oriente, donde terminaba el Viejo Mundo. Ahora corría una ventisca nocturna, que bailaba haciendo remolinos sobre la helada. Aquella primavera no tendrían con qué comer, y Alarico lo sabía tan bien como los millares de soldados que albergaba la ciudad. Un copo de nieve fue a detenerse en su mejilla, haciéndole estremecer. Parecía que iba a comenzar a nevar de nuevo, pero el Rey de los Visigonotes no se inmutó. Su enorme tamaño contrastaba con el de la mujer, que no le alcanzaba la barbilla. Estaban cogidos con ternura, para darse calor, cubiertos con una enorme manta, formando un único bulto sobre las murallas de la ciudad. El paisaje era hermoso, con aquella estepa yerma, completamente blanca, y el cielo plagado de estrellas. La luna alcanzaba a iluminarlo todo desde el cielo, aunque en su recorrer, pronto se ocultaría tras los nubarrones que venían del oeste, amenazando con volver a descargar aquel polvo blanco congelado.

- ¿Qué vamos a hacer la próxima primavera?- Preguntó ella. Su rostro estaba bañado por la plata de la luna llena, y se veía muy hermosa. Era una muchacha joven, que Alarico veía a menudo. Se amaban en secreto, aunque todos lo supieran, pero él no deseaba el matrimonio, pues no quería nada que le atara, distrayéndole de su mayor ambición, conquistar toda la Tierra de Tronia.

- No te preocupes por el grano o el pasto, mi bonita. Aguesta, nuestra Diosa de las Estaciones, está castigando a los pridonios, sin darse cuenta de que los visigonotes también estamos aquí. Pero no importa, deben tener muchos alimentos almacenados en Esselnesse, es la ciudad pridonia más poderosa en la Tierra de Tronia. ¿Cuántas bocas tendrán que alimentar allí?- Se detuvo a suspirar, exhalando un largo vaho que se evaporó en la noche.- Cuando acabe este invierno, honraremos a Aguesta y a Nëmor en los salones de esa ciudad, mi nena, y la próxima primavera será próspera.

Ella no dijo nada, sólo deseó que su Rey tuviera razón, y lo abrazó con cariño. Estuvieron así un poco, observando aquel paisaje desolado, mientras caían los primeros copos de nieve, traídos con la brisa. Había deseado tanto ese momento, y no pensaba dejar que aquel invierno helado se lo estropeara. Al poco de ocupar Bourone, Estilicón, César de Pridonia, había establecido un asedio al sur de la ciudad, que duró cinco años. Pero durante el tercer año de sitio, Alarico logró convencer a los señores visigonotes que aun vivían al otro de la muralla. Por el este, las bestias se acercaban, y aquello era insostenible, así que al fin los últimos visigonotes se le unieron, y con el comandándolos, lograron conquistar los territorios pridonios al este de la Tierra de Tronia. Así se hizo con Gordisone desde Meridia, dando un duro golpe al Imperio, pero cuál fue la sorpresa del Rey Visigonote cuando se enteró de que Estilicón había muerto, agonizando en su lecho de algún mal que nadie supo curar. Aquella noche celebraron mucho en los salones de Gordisone. Sin Estilicón, el sitio duró dos años más, pero no lograron nada. Alarico había conquistado Ladd a occidente, Bronosa al sur, el Bosque de Lindsey, y aunque había sido incapaz de tomar Firlanitx, tenía rodeada Esselnesse. Y pensaba ver entrar la primavera desde allí. La luna terminó alzándose en el cielo negro, ocultándose tras aquella nube que terminó por cubrirlo todo. Ya sólo faltaban catorce noches. Con la luna nueva sus ejércitos de Ladd, Bronosa y Bourone se encontrarían ante los muros de la ciudad pridonia de Esselnesse, y no les darían tregua. 

Extraído de La Paz de Cartesse 


Para leer la continuación de este relato:



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04 diciembre, 2011

La invasión de Alarico I

El otro día os mostraba el plano de la Tierra de Tronia en el S. IV, pero he ido más allá. Para poder ambientar bien el cuento, he marcado los ataques que hicieron los visigonotes para conquistar estas tierras, y los intentos pridonios de evitarlo. Como imagino que es un poco lioso, he puesto el texto explicando la invasión.
A ver si os gusta!!!
Os recuerdo que este plano sirve para ambientar La Paz de Cartesse, una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, pero además, engrosará la cartografía de Mi Mundo, que podeis encontrar en el Atlas Histórico.




28 noviembre, 2011

Tierra de Tronia

Hola!!
Como sabeis, estoy trabajando en una nueva Crónica de la Guerra de los Mil Años. Su nombre es La Paz de Cartesse. Ya os he hablado de sus dos personajes protagonstas, Alarico I, Rey de los Visigonotes, y Honorio, César Augusto de Pridonia. Para ayudarme, y ayudaros, a ambientar el cuento, estoy trabajando en los mapas de la invasión visigonote, en el Siglo IV, durante la Guerra de los Mil Años.
Este mapa que os muestro es en ese momento, con las principales ciudades y pueblos que habitaban los pridonios y visigonotes por ese tiempo.
Pronto os muestro el plano de los movimientos de tropas durante la conquista!!


Para saber más sobre este cuento:

20 noviembre, 2011

Monográfico: Honorio, Augusto de Pridonia

 * Nota: Para orientarse con los lugares, consultar plano del Viejo Mundo AQUÍ


Flavio Honorio, Cónsul de Esselnesse y Bronosa, Augusto de Pridonia
(Esselnesse, 284 - Cartesse, 358)


Honorio nació en Esselnesse, en el corazón de la Tierra de Tronia, y fue uno de los hijos, junto a su hermano mayor, Arcadio, de Teodosio I, último César y Emperador de Pridonia. A la muerte de Teodosio, en 295 tras una larga enfermedad, le dejó el imperio a sus dos hijos, y así Honorio fue nombrado César Augusto, a la edad de 10 años. Como el imperio era tan inmenso, y difícil de llevar, y ante la imposibilidad de decidirse por uno, Teodosio I, decidió que sus dos hijos heredaran el Imperio, y que gobernaran juntos. Los dos hermanos se llevaron bien, salvo en algunas ocasiones. Así, Arcadio fue llevado al este, a hacerse cargo de los ostrogonotes y helenos, mientras que Honorio fue llevado a Cartesse. A ambos se les asignó un maestro, al que nombraron César, y que les sirvió como comandantes de todas las tropas. Estilicón fue el maestro de Honorio, quien le enseñó a combatir y a gobernar. Y aunque Honorio y Arcadio siempre mantuvieron el poder, en ese año el Imperio de Pridonia se convirtió en una Tetraquía. Honorio creció a la sombra de Estilicón, hasta el punto de que lo hizo casar con su hija María, y aunque aprendió mucho de él, siempre deseó acompañarlo a presentar batalla a los visigonotes, que ocupaban el este y el norte de la Tiierra de Tronia, después de que en el año 300 cruzaran el Limes (vieja la Muralla de los Reyes). En 304, harto de los impedimentos de Estilicón, Honorio decidió partir a la Tierra de Tronia, para vérselas con Alarico, que hacía llamarse Rey de los Visigonotes. La batalla se libró en Esselnesse, la mayor ciudad pridonia en la Tierra de Tronia, y su ciudad natal. 305 fue el año en que los visigonotes la conquistaran, y Honorio, viéndose derrotado, huyó de regreso a Cartesse. Poco después, tal vez porque no soportaba tal humillación, Honorio mandó arrestar y matar a Estilicón. Lo hizo en un arrebato, pues quería ejercer el poder legítimo que éste le había usurpado, y así en 308 acabó con su vida. Aquello significó casi el campo abierto para Alarico, que en el año 319, tras una larga campaña, conquistó la ciudad portuaria de Pravianne. El Rey visigonote, robando una flota pridonia, cruzó el canal, y desembarcó en la Gran Isla de Pridonia. Honorio entonces se temió lo peor. Sus legiones estaban dispersas, y muerto de miedo, ordenó que todos regresaran a Cartesse, a defenderla. Alarico no tardó en llegar hasta allí con un numeroso ejército, para establecer un largo sitio. La firmeza de las legiones pridonias, y la libertad que los habitantes de Cartesse tuvieron, con el puerto libre, y con Alarth como fuente de aprovisionamiento, mantuvieron a los visigonotes fuera de sus muros hasta 339, cuando aparecieron los elfos. La mismísima Señora Mielina, Reina de Eslián, con quienes mantenían una alianza desde hacía más de un siglo, dijo venir a apoyar la paz entre pridonios y visigonotes, y Honorio, viendo que no podría acabar con Alarico, fio en los elfos su mejor arma. Los elfos, juntos a los enanos, acudían a firmar un tratado que los uniera a todos, pues seguir combatiendo entre ellos, teniendo todos un enemigo común iba a terminar mal. Así, Alarico firmó la paz a regañadientes, y Honorio y él se aliaron a los elfos, enanos y demás pueblos libres del Viejo Mundo contra los vesorianos. Lo llamaron la Paz de Cartesse (339) y supuso el comienzo de la reconquista del Viejo Mundo, que terminaría con las bestias más de un siglo después. Honorio, tras aquello, partiría a combatir a la Tierra de Tronia a los vesorianos, pues ya habían cruzado el Limes también, y hostigaban a los visigonotes, ahora aliados suyos. Al final murió en 458, en su palacio de Cartesse, sintiéndose orgulloso de haber podido mantener a Pridonia libre...


Honorio es un personaje de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en concreto de La Paz de Cartesse, el cuento en el que estoy empezando a trabajar. Espero pronto poder contaros más cosas. 
Puedes leer también sobre Alarico I.

19 noviembre, 2011

Monográfico: Alarico I, Rey de los Visigonotes

* Nota: Para orientarse con los lugares, consultar plano del Viejo Mundo AQUÍ


Alarico I, Rey de los Visigonotes
(Ghen, 270 - Ghen, 346)

Nace en Ghen (vieja Guenburgo), territorio pridonio al este de la Muralla de los Reyes, pues allí habitaba su pueblo, los baltingos, un grupo de gonotes que moraban las tierras al norte de Tronia, a este y oeste de la muralla. Tiempo atrás, en 204, se libró la Batalla de Roncesvelle, en que su pueblo luchó a favor de los pridonios, en contra de otros gonotes. Tras aquello, se levantó la Muralla de los Reyes, que los pridonios llamaron el Limes, que significaba frontera. Cuando tenía veinticinco años acaudilló a un ejército, aliado de los romanos, y se autoproclamó único Rey de los gonotes (295). Logró hacerlo sin que Honorio y Arcadio, Augustos de Pridonia, lo supieran, pues no eran más que unos niños. Así, Alarico, tras pactar con los pueblos baltingos, cruzó la Muralla de los Reyes y marchó sobre los territorios que los visigonotes aun mantenían, pues los vesorianos los hostigaban por el este. Allí los unificó a todos, algunos comprados, otros derrotados, y los demás aliados por miedo. Alarico I se llamó, y fue conocido por el deseo de amasar más tierras. Cuando tenía el gobierno de los visigonotes, hizo un intento fallido de atacar el norte de la Tierra de Tronia (299), donde habitaban los baltingos, a modo de federados con Pridonia. Pero ante aquello, los pridonios expulsaron a todos los baltingos al otro lado de la Muralla. Pero en el año 300, lograría cruzarla, atacando Meridia (vieja Puerta de los Caballeros). Logró asediarla por ambos flancos, cruzando en persona el Bosque de la Calma, al sur de la Muralla, y atacando desde el este con una gran hueste visigonote. La caída de Meridia hizo que el Imperio de Pridonia se fijara en él, y desde ese momento Honorio, Augusto de Pridonia, y su esbirro, Estilicón, serían su mayores enemigos. Alarico logró conquistar poco a poco la Tierra de Tronia, y en 319 cruzó el canal en naves pridonias, pues los visigonotes no eran diestros en el mar, desembarcando en la Gran Isla. Los ejércitos pridonios fueron inútiles, y al final Alarico logró alcanzar Cartesse. El asedio duró muchísimo tiempo, y ninguno de los dos cedió. Honorio, que permaneció allí, con Cartesse sitiada, logró aguantar, pues Alarth siempre fue libre, a pesar de los intentos visigonotes de conquistarla. Y el odio entre ambos creció, hasta que en 339 Honorio le pidió la paz a Alarico, pues los elfos de Laentis-Anne, y los enanos de las Montañas del Anochecer se lo habían pedido. Alarico, viendo que si rechazaba la oferta, Honorio se aliaría a los elfos, aceptó el trato. Ese año se firmaría la Paz de Cartesse, y desde entonces los pueblos libres combatirían a los vesorianos. Pero Alarico, durante el tratado, hizo prometer a Honorio que después de aquello, le entregaría su vida, pues Cartesse habría caído en sus manos si los elfos no hubieran intervenido. Además, le exige que tras su muerte él sea el general máximo de las legiones de Pridonia. Con todo ello, y para asegurar la alianza, Honorio le entregó a su hermanastra, Aelia Gala, en matrimonio. Ella nunca lo amo. Su muerte llegó en 346, tras una victoriosa campaña, en que expulsaron a los vesorianos del norte de la Tierra de Tronia, que en aquel tiempo casi la habían conquistado. Su último deseo se cumplió, y falleció en Ghen, su aldea natal, a la edad de setenta y seis años.



Alarico I es un personaje de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en concreto de La Paz de Cartesse, el cuento en el que estoy empezando a trabajar. Espero pronto poder contaros más cosas. 
Mañana os traigo a Honorio!!

06 noviembre, 2011

Héroes de la Guerra de los Mil Años

Ésta es la Relación de Grandes Héroes y Villanos de la Guerra de los Mil Años, en que os enumero a las grandes personalidades que participaron en la contienda. Aun estoy trabajando en ella, así que iré actualizándola al ir completándola. No significa que estos sean los únicos personajes importantes en la historia, sólo aquellos que alcanzaron más fama y renombre. Advierto que puede contener spoilers, esto es, información que no debiérais saber sobre las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, pero me arriesgaré ;)

La última actualización de esta relación de héroes y villanos fue el 11 de noviembre de 2011.




Relación de Grandes Héroes y Villanos 
de la Guerra de los Mil Años

Relación de grandes héroes y villanos de la Guerra de los Mil Años



Alarico I, Rey de los Visigonotes
Älassar Magno, Rey de Ilhan, y Señor de los Desiertos de Ceniza y de Perittia

Athal, Señor de la Marca de Utha: (Rordam, -197 - Utha, -57) Athal nació en Rordam, la ciudad de cual soberanía regentaba su padre. Cuando los pridonios la conquistaron, en -120, fue nombrado Señor de la Marca de Utha, y encomendado por la misma Señora Mielina, a defender la Península de Ëslinor de los pridonios. Participó en ambas batallas, durante la caída de Rordam (-120), y en -57, cuando los pridonios conquistaran Utha, matándole.

Azarus, Gran Brujo de Teth Nolin
Azräel, el Ángel

Barraghok, Señor de la Tribu del Hueso Roto: (Monte de la Tribu del Hueso Roto, 387 - Paso de los Abismos, 425) Barraghok fue un orco que nació en el monte de la Tribu del Hueso Roto, y que pronto ganó notoriedad, enfrentándose a su Señor, en 409, por el poder de la tribu. Tras acabar con su vida, se hizo con el mando de la tribu, que representaba el mayor aliado de los vesorianos en el sur de las Montañas del Anochecer, pues protegían el Paso de los Avismos, que unía el Viejo Mundo con los Páramos de las Estrellas. Barraghok, que sabía la pieza clave que representaba en el juego, se mantuvo firme y fiel al Ladrón de Almas, deteniendo a los enanos hasta el año 425, cuando por fin la alianza entre enanos, hombres y elfos de todo el Viejo Mundo logró derrotarlo. Al parecer, fue el mismo Thor-Lunn, el Rey Único, quien acabó con Barraghok tras un combate en que éste supo hacerle frente.

Césaro, Pretor de Cartesse: (Cartesse, -79 - Cartesse, -22) Césaro fue un importante militar de la República de Cartesse, que conquistó grandes territorios en la Península de Ëslinor a los elfos de Laentis-Anne, participando él mismo en batallas tan cruciales como las conquistas de Utha, en -57, y la Batalla de las Tortugas, en -46, cuando tomó el sur de la ciudad elfa de Prolia, fundando allí Gran Prolia, para la República de Cartesse. Césaro fue además, padre de César Augusto, primer Emperador de Pridonia (-27).

Claudio, Emperador de Pridonia
El Ladrón de Almas, Da-Lao

El Ladrón de Almas, Hëdor: (Karah, la Ciudad Oscura -1054 - Iftir, -229) Hëdor fue el Señor de Karah, la Ciudad Oscura, y de todos los Páramos de las estrellas, desde el Siglo XI hasta su muerte, en -224. Su extrema longevidad se debió a que era el portador de la Ladrona de Almas, una espada mágica, que además le daba su nombre. Atacó la Tierra Oriental de Catai, pero rechazado por los elfos de Gelidén, y los hombres de Catai, decidió atacar el oeste, desencadenando así la Guerra de los Mil Años. Hëdor, que comandó a todos los vesorianos, ocupó las Montañas del Anochecer, aliándose con los pielesverdes, y estableciendo fuertes puntos defensivos, como la Torre de Gorloth (-397) en el norte. Pero cuando por fin se decidió a invadir el Viejo Mundo, atacando Iftir con un numeroso ejército, Da-Lao, uno de sus propios hombres, lo derrotó en combate, dándole muerte y ocupando su lugar (-229).

Evilized, el Demonio Resentido imaginado en la Envidia de Orgod

Fannygorn, el Supremo: Fannygorn fue un poderoso demonio que Odín, la Bella, trajo al Mundo, durante la Batalla de Aluadinia, en el año 52. Era un monstruo gigantesco, cuya breve aparición desató las plagas y peores epidemias, además de la Tormenta de los Tres Años, que desoló el Mundo entero por ese tiempo. Vivía preso en el Libro de las Bestias, y fue invocado una vez más, durante la Batalla de las Bestias (456), cuando desapareció con el libro.

Ghundard, Señor de la Calavera Llameante
Honorio, Rey de Esselnesse y Bronosa, César de Pridonia
Koragk, Matabestias
Lendaia, la bruja del pelo azul
Mielina, Reina de Eslián, Señora de la Alta Estirpe de Laentis-Anne
Mileto, Rey de Silera

Odín, la Bella: (Bosque Oscuro de Alorn-Toth, -516 - lugar y fecha de muerte desconocidos) Odín fue una bruja que nació en el Bosque Oscuro de Alorn-Toth, entre los gonotes, pero su familia huyó hasta la Torre de Ihren, pues los vesorianos se aceraban a su bosque. Allí creció y vivió Odín, y siendo ya anciana, encontró la forma de mantenerse joven, y vivir para siempre. Consiguió una planta cuyas flores le daban la juventud y la belleza más increíbles, y además, le permitía evitar la muerte. Cuando el Ladrón de Almas la encontró en la Torre de Ihren, decidió mantenerla a salvo, pues Odín sabía cómo traer demonios al Mundo, y ése era un bien que los vesorianos apreciaban. Así, se unió a las bestias, y las siguió en su invasión del Viejo Mundo. Al final Odín terminaría recluida en la Torre Invisible, en el Bosque de las Brujas, nadie sabe hasta cuándo... Ella traería a muchos de los demonios que el Ladrón de Almas mandó a la guerra, incluso participó en algunas grandes batallas, como la captura de Lanthas, durante la Batalla de las Almas en -15; en la Batalla de Aluadinia, en 52, momento en que invocó a Fannygorn, el Supremo, por vez primera; y en la Batalla de las Bestias, cuando lo hizo por vez segunda...


Ptolomeo, I Faraón de la Dinastía Ptolemaica: (Ilhan, -367 - Tebas, -30) Ptolomeo fue un aristócrata y militar heleno, que junto a Älassar Magno conquistó los Reinos de Perittia a los aqueménides (-332). A la muerte de Älassar Magno, Rey de Ilhan y Leraro, y Señor de los Desiertos de Ceniza y los Reinos de Perrittia, estallaron las Guerras de los Diádocos, pues todos los sucesores, incluido Ptolomeo, se disputaron el imperio que dejaba. Ptolomeo, viendo que hacerse con el imperio era imposible, se aseguró de proteger los Reinos de Perittia. Así, cuando en -305 la guerra terminara, sería nombrado Primer Faraón de la Dinastía Ptolemaica de Perittia. En aquella tierra, que antaño perteneció a los elfos de Gelidén, quienes adoraron a Sshul, Dios de la Muerte, ahora se decía maldita. Allí aun quedaban muchos vampiros, descendientes de aquella civilización ya extinta, y por ello, Ptolomeo cayó bajo la sombra de Sshul, y fue convertido en vampiro por una de sus amantes. Así, éste alcanzó la no vida, y su muerte no llegó hasta el año -30, cuando César Augusto, que sería más tarde el Primer Emperador de Pridonia, lo lograra derrotarlo, anexionándose los Reinos de Perittia, como una provincia pridonia.

Quíos, Martillo de Acero: (Kron-Odor, - 607 - Karak-Athor, 237) Quíos nació cuando los enanos aun moraban la Superficie, y sus reinos se extendían por todas las Montañas del Anochecer, y aun hacia el sur, sobre las Montañas de los Lamentos. Cuando Thüril, el Rey Único, decidió huir de la superficie en -600, pues se aproximaban los vesorianos, los Reinos Enanos del sur decidieron quedarse. Kron-Odor fue uno de ellos, donde vivía Quíos. Los enanos oscuros, los llamaron, pues se rebelaron contra el resto de Reinos Enanos, y jamás se ocultaron bajo la montaña. Pero entre ellos no siempre hubo paz, llegó el momento en que las disputas comenzaron, sin saber qué camino seguir, y si seguirlo juntos, pues aquellos reyes enanos ya no debían obediencia a un único soberano sobre ellos. Así estalló la Guerra del Acero, que terminaría cuando Quíos los unificara a todos, ya por la fuerza o bajo alianzas dudosas, sometiéndolos al fin a todos, y terminando con la guerra, en -98. Quíos entonces decidiría unirse a los vesorianos, y para junto a ellos, someter a los habitantes del Viejo Mundo. Pero los enanos en realidad nunca desearon descender de sus montañas, y aunque Quíos combatió junto al Ladrón de Almas en diferentes ocasiones, no logró demasiadas victorias. Al final moriría durante la batalla de Karak-Athor, en 237. Quíos, Martillo de Acero, como sería nombrado en contrapartida al Rey Único, reconquistaría la ciudad de Burgheon (-112) a los helenos, poco antes de convertirse en Rey de los enanos oscuros.

Teodorico, el Ámalo, Rey de los Ostrogonotes: (Amalia, 36 - Düredar, 102) Teodorico fue un hombre perteneciente a la rama de los gonote, que reuniendo un poderoso ejército, cruzó las Montañas Desoladas, invadiendo la Meseta de Issonia. Conquistó la Ciudad-Estado de Düredar (75), y ocupó todas aquellas tierras que desde hacía siglos pertenecían a los helenos, aquellos que se hacían llamar issonios. Ambos pueblos se mezclaron, y la civilización resultante fueron los ostrogonotes, que siempre vieron en Teodorico como su fundador.

Thor-Lunn, el Rey Único: (Karak-Lunn, 13 - Karak-Lunn, 684) Thor Lunn nació en el Subsuelo, pues seis siglos atrás Thüril, el Rey Único y soberano de todos los enanos había decidido huir de la Superficie, pues comenzaba la Guerra de los Mil Años, y no estaba dispuesto a soportarla. A su muerte en 116, Thor Lunn, que contaba 103 años, fue nombrado Rey Único, y decidió regresar a la Superficie, para recuperar sus Reinos sobre la montaña, y a expulsar a las bestias y pielevesverdes, que ocupan aquel territorio desde que se marcharan. Thor Lunn marchó a la guerra, participando de importantes batallas, como la defensa de la Torre del Recuerdo en 211, la reconquista de Karak-Athor, en 237, o la Batalla de las Bestias, en 456, cuando los vesorianos fueron finalmente derrotados.

Thüril, el Rey Único

Ulara, el Demonio Resentido imaginado en la Tristeza de Orfgod: (Teth, Nolin, -1253 - lugar de su muerte aún desconocido, 1269) Ulara fue uno de los Demonios Resentidos, predestinados a destruir el Mundo para Orfgod, un poderoso Dios. Fue invocada mucho antes del comienzo de la Guerra de los Mil Años, en la Torre de Teth Nolin, en -1253, pero se vio implicada en la contienda, pues el Ladrón de Almas le pidió a Azarus, gran Brujo de Teth Nolin que les ayudara. Ulara aun no estaba preparada para la devastación que marcaba su destino, pero aun así, participó en notables momento, como la Batalla de las Almas, cuando las bestias tomaran Lanthas, en -15.


25 octubre, 2011

El Ritual de las Trece Brujas

Últimamente estoy trabajando mucho en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, concretamente en el Creador de Mundos, que trancurre en el año 52, cuando el Ladrón de Almas conquistó Aluadinia, invocando a un poderoso demonio que casi la destruye.
Hace tiempo que no aparezco por aquí, así que al menos quería dejaros este fragmento del cuento, que además, creo, será el prólogo a las Crónicas, anque aun no estoy seguro.



Como dictaron las profecías, ha llegado el momento, Fannygorn se aproxima, asomándose desde el infinito, otorgando exclusivos poderes de los dioses, a sus seguidores mortales más fieles...

Y allá, en el negro horizonte, en el fondo de la oscuridad, se levantan los mortales teniendo a sus firmes pies invocados demonios, de horrorosas formas y terribles aspectos, con sus enormes y escuálidas alas rojas o negras, sacados de otras dimensiones, con la fuerza de Fannygorn...

Y entonces se cumplirá la eterna promesa, aquellos ridículos mortales, esbirros de “El Supremo”, levantarán la gran puerta, la unión entre el mísero mundo terrenal en que mi atrapada alma se encuentra, y el más allá: la tierra del lamento y el inocente sufrimiento, la dimensión demoníaca que atraerá demonios del porte de montañas, que dejarán un rastro de muerte y corrupción a su paso, huellas marcadas por el dolor de miles de generaciones innecesarias, cuyos descendientes se olvidarán de lo que fue su estúpida vida en armonía e inalterada paz... ¡Escuchad esta palabra, esta ridícula palabra! ¡Oh sí escuchadla, porque su significado va a quedar, por la mano de Fannygorn, olvidada en la memoria de las leyendas y los cuentos para asustar!... 




Gurrein Lunvar durante el Ritual de las Trece Brujas
(extraído del Libro de las Bestias)

18 septiembre, 2011

Crónicas de la Guerra de los Mil Años

Hola!
Vengo a contaros progresos que he ido haciendo estos meses en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, a cuya escritura he regresado tras un pequeño lapso. Como sabeis, el cuento está formado por varios relatos acontecidos a lo largo de un periodo de, aproximadamente, un milenio. Durante aquel tiempo, las bestias invadieron gran parte del Viejo Mundo, en un momento en que sus habitantes, hombres y elfos, estaban en plena expansión. A lo largo de ese tiempo se sucedieron cruentas guerras en todo el Viejo Mundo, y todos sintieron sus azotes... Cuando las bestias amenazaron con la conqusta total, los hombres y los elfos se unieron bajo una misma bandera, e hicieron retrocederlas. La guerra terminó tras la llamada Batalla de las Bestias, acontecida en las Torres de Isnara, cuando los vesorianos fueron expulsados del Viejo Mundo.

Así, a lo largo de todo el cuento, voy contando lo que les ocurría a algunos de sus protagonistas, pues innumerables son los personajes y lugares de esta historia. Para explicarlo mejor, para mostrároslo, he hecho un plano del Viejo Mundo, con los diferentes movimientos de las poblaciones, las conquistas y los exilios... Son doce planos consecutivos de todo el Viejo Mundo, y el norte del Continente Nuevo de Ülathar, pues hasta allí se apreciaron las consecuencias de la Guerra de los Mil Años. Os los muestro más abajo.
Además, he hecho una Línea del Tiempo de la Guerra de los Mil Años, con los principales hitos ocurridos durante este periodo oscuro. En ella se presentan ordenados cronológicamente para organizar mejor el cuento, y facilitar la lectura. También os la muestro más abajo en esta entrada.

Ya tengo escritos algunos de los relatos que formarán el cuento, tengo otros a medias, y varios en la cabeza. Se ordenan cronológicamente de la siguiente manera, atendiendo al calendario de los hombres del Viejo Mundo.

-397  
La Torre 

-308 
La Torre del Recuerdo 
La Corona Radiante I  

-74  
El Palacio de las Cigüeñas 

-3 
Ilan'Dui 
La Corona Radiante II  

52  
El Creador de Mundos 

117 
El Paso Norte del Muro de Ëslinor 
La Corona Radiante III  

196 
Koragk, Matabestias 
La Corona Radiante IV 


208
El Secreto del Monstruo

209 
Thor-Lunn, el Rey Único
La Corona Radiante V  


300
La Paz de Cartesse

456
La Batalla de las Bestias
La Corona Radiante VI  




Por supuesto, este índice no es definitivo, probablemente surjan otros relatos para narrar. Espero pronto poder contaros más sobre este cuento que me tiene entusiasmado. Contar lo que ocurre en todo un continente de Mi Mundo, a lo largo de mil años, no es fácil, pero estoy disfrutando muchísimo.
Tanto, que incluso estoy escribiendo algunos relatos paralelos, que no se incluirían en la historia final, pero que responden algunas preguntas de ella.

A continuación os muestro los planos del Viejo Mundo durante la Guerra de los Mil Años, y la Línea del Tiempo con los principales hechos ocurridos durante ella.
Espero que os gusten!!


Viejo Mundo durante la Guerra de los Mil Años




Línea del Tiempo de la Guerra de los Mil Años





Para saber más:



25 julio, 2011

Crónicas terminadas y empezadas

Hola!!
vengo a contaros que ya he terminado el Palacio de las Cigüeñas, que está en estado de revisión. A ver si pronto puedo enseñaros más. Ésta es una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en que se narra la conquista de los pridonios sobre la ciudad elfa de Utha, en -57, que hasta ese momento protegía la Marca de Utha, al sur de la Península de Ëslinor.
Casi cien años después, en el año 52, las bestias llegarían a la Ciudad-Estado de Aluadinia, para conquistarla, momento en el cual se narraría la Crónica que estoy comenzando, y en la que llevo pensando un par de meses. Se va a titular El Creador de Mundos.

En este cuento aparecen muchos personajes relevantres de esta historia, y de todo Mi Mundo, como es Ulara, la Llorona, uno de los Demonios Resentidos que mucho después lucharían en la Guerra de la Roca. Además, aparecería el Ladrón de Almas, quien acaudilla a todas las bestias que han invadido el Viejo Mundo en masa. Y además, aparecerá Odín, de la que se habla también en La Torre, la Crónica que se desarrolla en -397.

Creo que va a ser un buen relato... ¡Mes está gustando mucho!

Os dejo el comienzo de esta Crónica, para ver qué os parece, va?


EL CREADOR DE MUNDOS


La muchacha salió cerrando tras de sí con fuerza, y el portazo resonó en todo el callejón. Apresurada, cerró con llave, y como desfallecida, cayó contra la puerta de espaldas, para llegar hasta el suelo de rodillas. Estaba llorando, y tenía sonrojada su piel llena de pequitas. Su pelo lacio caía cubriéndole el rostro, y con las manos se lo acariciaba como tranquilizándose, como si acabara de terminar algo horrible, y tratara de relajarse. Entonces se dio cuenta de que estaba lloviendo, y regresó a la realidad. Estaba en un callejón que no había visto en su vida, de una gran ciudad. Aquello tenía que ser Aluadinia... Se limpió los mocos con la manga del vestido, y se levantó a duras penas. Entonces alguien abrió la puerta a su espalda, y ella se cayó al suelo.

- ¿Qué es esto? Niña, ¿intentabas forzar mi cerradura?- Era un viejo calvo y con la barba rasurada, que empezó a atizarle con el bastón, entre algún puntapié sin fuerza. Ella rodó para quitárselo de encima, y salió corriendo callejón abajo.

Las casas se apiñaban unas con otras, en un desorden que no comprendía, pero que tenía sentido. Giró el callejón, ya a salvo, y se refugió de la lluvia bajo un toldo. Allí quedó acurrucada otra vez, llorando, completamente desconsolada. Sus lágrimas se mezclaban con las de la lluvia, pero al llegar a sus labios se hacían presentes con ese sabor salado... Miró frente a sí, y vio que justo el muro que tenía delante, era el de un enorme castillo. Más allá, el callejón terminaba en las altas murallas de la ciudad, y al otro lado, la isla donde se levantaba Aluadinia.

Aquella ciudad era una de las más antiguas de todo el Viejo Mundo. Hasta hacía poco, había sido habitada por los aches, una de las razas de los hombres, pero unos setentaicinco años atrás los gonotes habían llegado a estas tierras, en un éxodo obligado, pues huían de las bestias. Ella conocía bien aquella historia. Cuando los gonotes llegaron hasta esta región del Viejo Mundo, ocuparon el bosque, y los aches les permitieron vivir en la ciudad, como refugiados. Una generación se había sucedido, y la ciudad ya estaba muy poblada, había crecido mucho en las últimas décadas. Ahora, tras los muros de la ciudad los hombres habían levantado muchas casas, graneros, establos o molinos, y poblaban aquella isla. Ésta se hallaba en el lugar donde del Ethir Aluadin, o Río Largo, nacía el Bringidamo. El río, con su poderosa fuerza, había moldeado aquella zona rocosa, hallando la forma de atravesarla. Y así se había formado la isla, que se elevaba en su centro, justo donde se erguía el castillo, rodeado de la muralla. Donde estaba ella en aquel momento.

Continuó llorando, sin poder parar, muy apenada, entonces se levantó y comenzó a caminar sin rumbo. Recorrió de vuelta el callejón, y giró varias esquinas sin saber a dónde iba. Ella no quería estar ahí, y al pensarlo, se detuvo, estallando en sollozos. Entonces un niño que corría cerca, se paró a su lado. Ambos estaban completamente empapados, pues la lluvia caía más fuerte.

- ¿Estás bien?- Le preguntó.

Pero ella, en cuanto se percató de su presencia, salió corriendo, cruzándose con él, calle arriba. Subió hasta lo más alto de la colina que coronaba la isla, y de pronto se vio en una gran plaza. A un lado le quedaba el castillo, que se elevaba hermoso, en un tono blanco que terminaba en torreones azules. Los edificios se apiñaban rodeando el castillo, y justo en el centro, había una estructura de piedra circular. Eran tremendos bloques de roca, de dos veces su tamaño, colocados de forma que los de la base, hacía de columnas para soportar a los superiores, que se unían en aquel círculo hermoso. Bajo la estructura, y a diferencia del resto de la ciudad, que estaba adoquinada, había un jardín muy bello, con rosales de todos los colores. Estaba sola en la plaza, salvo por unos guardias en la puerta del gran castillo. Aquella fortaleza sólo podía ser digna de los elfos, pensó ella, y eso la apenó aun más...

Caminó despacio bajo la lluvia hasta una esquina de la plaza, y se acurrucó bajo un tejado. Ya caía la tarde, y pronto llegaría la noche, donde ella se encontraba mucho más a gusto. Continuó llorando, y lloró y lloró desconsolada, sin saber qué iba a hacer ahora. Entonces la lluvia fue amainando, y la noche llegando. Así, la Llorona se quedó profundamente dormida en una esquina de la plaza de la Ciudad-Estado de Aluadinia...


Continuará...

15 julio, 2011

La Batalla de Utha

Una saeta blanca se clavó en la madera de la puerta, donde dos elfos estaban apostados. La flecha vino del sureste, y cruzó la ciudad de Utha tan rápido, que ni un solo pridonio pudo verlo. Uno de los elfos la arrancó de la madera, y ambos abrieron la puerta, entrando al puesto avanzado de guardia, sobre las murallas del Palacio de Oro. Dentro estaba Athal, equipado con su armadura completa, salvo el yelmo, ante una mesa, y a su alrededor, otros elfos que se reunían con el Señor de la Marca. Frente a ellos había un plano de la ciudad desplegado, sujeto por dos espadas sobre la mesa a cada lado, pues antes estuvo enrollado. Había alfileres con pendones clavados sobre la mesa, indicando puntos sobre el mapa. Había varios pendones azules: en el Fuerte del Rey Nemo, al soroeste; además de en el Fuerte de Mistral, el más al norte sobre el río; había otro en el Templo a Aënor, Dios del Gran Océano, en la Ciudadela Occidental; otro en la Torre de Hechicería; y en el Palacio de Oro, que había uno mayor, indicando su posición. Todo lo demás, eran alfileres amarillos, indicando las posiciones enemigas. La ciudad de Utha había estado durante asedio los últimos meses, y los hombres, que habían cruzado el Ethir Luada, habían logrado penetrar en la Ciudadela Occidental, que estaba peor defendida. Estuvo bajo su control durante las semanas anteriores, salvo el Templo, que lo mantuvieron bajo su poder los elfos, apoyados desde las murallas sobre el río. Pero varios días atrás, los pridonios habían logrado atravesar los muros, derribándolos con grandes catapultas. Los Muros de Utha eran conocidos por ser altísimos, de un mármol blanco, rodeando toda la ciudad. Pero ellos habían logrado derribarlos. Ahora la ciudad había sido ocupada por el ejército de Cartesse, y sólo unos pocos puntos quedaban defendidos por los elfos. Utha aun no había caído... Athal odiaba a aquellos hombres, sólo deseaban conquistar más territorio, sin importarles quién viviera allí, pero él no pensaba permitírselo.


Extraído del Palacio de las Cigüeñas
Crónicas de la Guerra de los Mil Años



Hola!
Vengo a hablaros del Palacio de las Cigüeñas, un relato que formará parte de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años. Durante el relato, se narra la última batalla por Utha, en que los elfos tratan de defenderse de Cartesse, la ciudad más poderosa de los hombres.
Para ilustrar el relato, he hecho un mapa de la ciudad, y quería mostrároslo aquí de ante mano, pues el relato aun no está acabado, pero me queda nada!!

Enlaces de apoyo:
Crónicas de la Guerra de los Mil Años


UTHA
Durante el asedio pridonio en -57


19 junio, 2011

Monográfico: Torres Mirdan

Torres Mirdan fue una de las ciudadelas que los elfos de la Alta Estirpe de Laentis-Anne, los Viajeros, construyeron a lo largo del Viejo Mundo cuando se expandieron por éste. Aquellas regiones las encontraron desahabitadas, y en una posición elevada, construyeron las dos torres. Era una formidable castillo, que se elevaba bien alto. Durante mucho tiempo Torres Mirdan fue una importante ciudad elfa, tan lejos como estaba de Artha'Ula, primero, y de Cordonia, después, donde reinaban los elfos de Laentis-Anne.

Poco después de que el Mundo cambiara, ya entrada la Edad de los Hombres, cuando estos comenzaron su gran expansión, los elfos que habitaban Torres Mirdan vieron estallar la Guerra de los Mil Años, en que las bestias cruzarían las Montañas del Anochecer, e invadirían el Viejo Mundo en masa...

Por aquel tiempo, Torres Mirdan era una posición estratégica, a camino entre Iftir y Gordlindon, en las Tierras Bajas que se extendían hacia el este, y Filania hacia el suroeste, sobre el Ethir Aluadin. Tras las primeras invasiones de los vesorianos en las montañas, los gonotes ocuparon las Tierras Bajas, así como las Tierras de Balhan, al norte. En aquellos remotos lugares, los elfos mantuvieron una posición de acogida, y amistad con los hombres que huían de las bestias. Los gonotes habitaron aquellas tierras durante siglos, hasta que los vesorianos les hicieron retroceder... Iftir y Gorlindon cayeron pronto, y Torres Mirdan se temió lo peor.

Cauando llegaron las bestias ante sus puertas, los elfos lucharon con valor, y mucho tiempo aguantaron, en muchos momentos ayudados por los gonotes. Pero al final Torres Mirdan cayó, en la imparable masa de bestias que les atacaron desde el este... Así, la ciudad fue reducida a cenizas, y a todos sus defensores se les dio muerte. Durante aquella dura batalla, que aconteció en 181, se dice que una de las torres de la fortaleza cedió, y se derrumbó en el patio de armas, donde había muchos elfos... Tras lo sucedido, nadie volvió a habitar el lugar en al menos dos cientos treina años...

Los vesorianos continuaron con su ola de destrucción, y al final tomaron también Filania, que corrió la misma suerte que Torres Mirdan. Tras aquellas conquistas, los vesorianos continuaron, hasta tomar el Bosque de las Brujas, expulsando a los gonotes que en él vivían. Hasta allí llegaría entonces Odín, la Bella, quien habitaría el bosque desde entonces. Para ella levantarían el Sitial de las Brujas, y en su bosque crecería la planta que tanto amaba... Ella sería quien, en un intento de complacer al Ladrón de Almas, plantó unas semillas mágicas entre las ruinas de Torres Mirdan.

Así, de entre los escombros, brotó una planta enredadera, que creció y creció hasta engullir lo que quedaba del castillo. De la planta brotaron millares de flores de un color rosa muy bello, y de entre sus pétalos, nacían demonios de todas clases... Aquel lugar fue maldito mucho tiempo, y los vesorianos lo utilizaron para traer demonios al Mundo, a este lado de las Montañas del Anochecer...

Los elfos y los hombres, tras la Paz de Cartesse, y habiendo hecho retroceder a las bestias hasta aquellas tierras, encontraron Torres Mirdan desolada, engullida por la enradadera de flores rosas. Al ver que de aquel lugar manaban los demonios que los vesorianos traían a batalla, decidieron que debían conquistarla, pues era de vital importancia para vencer aquella guerra. Pero ante la imposibilidad, pues el lugar estaba invadido por fieros demonios que la defendían bien, los elfos y los hombres decidieron una resolver la situación de forma drástica. Acamparon rodeando la atalaya, y dispararon miles de flechas en llamas. Así, quemaron Torres Mirdan para matar a la enredadera. El sitio durante semanas, y mantuvieron el fuego vivo durante ese tiempo, hasta que no quedó nada de la planta, al menos no sobre el suelo... La batalla fue sangrienta, pues aun debieron enfrentarse a los demonios que subrevivieron, y aquello jamás lo olvidarían... Al final Torres Mirdan fue reconquistada, en el año 412, tras haber ardido hasta sus cimientos.

Después de aquello, los elfos tomaron la posición, reconstruyendo la fortaleza. Elevaron la torre que hubo caído durante la batalla contra la bestias, hacía más de dos siglos atrás. Y Torres Mirdan volvió a llenarse de esplendor. Durante el resto de la Guerra de los Mil Años, elfos y hombres enviaron grandes ejércitos desde las torres a conquistar las Tierras Bajas, que ayudados por los enanos, cayeron pronto.

Al final ganaron la guerra, y expulsaron a las bestias del Viejo Mundo. Y durante todo aquel tiempo, algo creció de la tierra del castillo. La planta mágica no había muerto, pues sus raíces sobrevivieron al inciendo, y volvió a brotar del suelo, y comenzó a trepar los muros de la fortaleza. Los elfos, que la habitaban, trataron de contener el crecimiento de la planta, y por largo tiempo lo consiguieron, pero cuando la guerra iba dando a su fin, al ver que la Señora Mielina se marcharía cuando todo terminara, decidieron abandonar Torres Mirdan, y marcharse hacia la Península de Ëslinor, de donde partirían los elfos de Laentis-Anne para siempre.

Así, en el año 456, cuando se libró la Batalla de las Bestias, y la Guerra de los Mil Años diera fin, los habitantes de Torres Mirdan se marcharon de allí, y dejaron el lugar abandonado. Entonces la planta enredadera pudo crecer silvestre, y volvió a engullir el castillo, y desde entonces sería conocido por todos como un sitio maldito, al que muy pocos se atrvieron a acercarse, pues según dijeron al volver, estaba infestado de demonios de todas formas...





De las Torres Mirdan se habla en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años.
Para situar la fortaleza en el mapa, consulta la entrada anterior.

11 junio, 2011

La Guerra de los Mil Años

Hoy vengo a hablaros del cuento en que estoy trabajando. Se titula Crónicas de la Guerra de los Mil Años, y para su ambientación, he trazado los movimientos de tropas, con las tierras que se fueron cnquistando, a lo largo de la guerra... Espero que os guste y sirva para seguir el cuento!
Además, pos dejó aquí un reumen de lo que aconteció durante la guerra, y la Línea del Tiempo actualizada.

Enlaces de apoyo:


En el S. VI antes del comienzo del calendario de los hombres, los enanos, bajo el mandato de Thüril, el Rey Único, regresaron a las entrañas de la montaña, sellando sus túneles, para huir del Mundo Exterior. Según ellos, fue para protegerse de la amenaza que se cernía sobre sus Reinos... Se acercaba un mal tan poderoso, que acabaría con toda civilización, y que arrasaría la faz del Viejo Mundo... De esta fecha se data el comienzo de la Guerra de los Mil Años.

La Edad de los Hombres comenzaba, y recién éstos tenían tecnología suficiente para comenzar su expansión. Los helenos y los pridonios eran buenos navegantes, y se disputaban el Mare Nostrum Interioris, hasta entonces de dominio heleno. Pero los pridonios, que se encontraban en el auge de su crecimiento, desembarcaron en el viejo continente, donde se encontraron con los elfos...

La Alta Estirpe de Laentis-Anne llegó al Viejo Mundo muchos milenios antes de este momento, y habían explorado todo el Viejo Mundo, levantando atalayas por toda su geografía, y con ellos convivían los celtas, venidos de las Islas Flotantes. Por aquel tiempo, los aches, una cultura de hombres que había nacido en el corazón del Viejo Mundo, se había expandido por bastas regiones, y convivían también con los elfos en paz.

Pero los pridonios sólo conocían un método: la guerra. Conquistaron Esselnesse, y con ella cayó la Tierra de Tronia. Al norte, invadieron la Península de Ëslinor, y se asentaron en la Tierra de Laneo. Las batallas entre elfos y hombres duraron mucho, lucharon duramente, pero a los elfos les fue imposible frenar a los hombres, que los superaban en número. Hasta que en -46, los pridonios lograron conquistar el sur de la ciudad elfa de Prolia, quedando dividida por el río. Allí fundaron Gran Prolia, y comenzó un status quo que duró los siguientes tres lustros.

Durante todo aquel tiempo, y desde poco después de que los enanos se ocultaran bajo la montaña, los vesorianos, una tribu de hombres que provenían de los Páramos de las Estrellas, el extenso desierto que se halla más allá de las Montañas del Anochecer, donde siempre es de noche, habían invadido el Viejo Mundo.

Los vesorianos se habían aliado con los orcos de las montañas, y echo huir a los gonotes, los hombres que las habitaban. Bajaron de las montañas y atacaron tanto a hombres como a elfos, y grandiosas ciudades cayeron a su paso, como Lanthas, o Gorlindon, la Última, la ciudad elfa más al este, en las Tierras Bajas.

150 años después de que Prolia estuviera dividida por el río, y que hombres y elfos lucharan sin ganar terreno, las bestias surgieron por el este. El primer encuentro fue en 119, cuando un ejército pridonio fue masacrado, al este de la Península de Ëslinor. Derrotas como aquella llevaron a que en 117 los elfos y los pridonios firmaran la paz, durante el Tratado de Prolia. Entonces, juntos, hombres y elfos, levantaron el Muro de Ëslinor para defenderse de las bestias, que separaba la península del Viejo Mundo, y que siempre fue inexpugnable.

En esta época, un hito cambiaría el curso de la guerra: en el año 116, Thüril, el Rey Único, murió en el subsuelo, y Thor-Lunn, que fue nombrado soberano de todos los enanos, decidió regresar a la Superficie a luchar contra las bestias... Así, las primeras ciudades enanas volvieron a resurgir, como Karak-Lunn, o Karak-Ethin.

En occidente, el pueblo gonote, que en grandes olas migratorias había cruzado el Viejo Mundo durante los últimos siglos, huyendo de las bestias, había llegado a los dominios pridonios sobre la Tierra de Tronia, y los primeros enfrentamientos comenzaron. Además, alcanzaron también el sur, cruzando las Montañas Desoladas, invadiendo la Meseta de Issonia, donde habitaban los helenos. Los pridonios, al ver que el Muro de Ëslinor había resistido contra las bestias, en el año 204 levantaron otro que separara la Tierra de Tronia, al que más tarde llamarían la Muralla de los Reyes. Así, lograron mantener a ralla a los gonotes, por un tiempo... Pues cuando las bestias atacaron a los gonotes por el este, éstos no tuvieron más remedio que enfrentarse a los pridonios, viendo que contra los vesorianos les sería imposible vencer. Así, en el año 300, los gonotes cruzaron la Muralla de los Reyes, invadiendo la Tierra de Tronia. Los pridonios se retiraron a la Gran Isla de Pridonia, y su capital, Cartesse, la ciudad más poderosa del Viejo Mundo occidental de por aquel entonces, se temió lo peor...

Sus territorios se veían seriamente amenazados, y ya no controlaban la defensa de aquellas tierras ante las bestias. Pero su preocupación fue mayor cuando los gonotes, en un alarde de bravura, desembarcaron en la Gran Isla, e incluso lograron sitiar Cartesse en el año 319. Mucho tiempo pasaron los pridonios y los gonotes guerreando, pero todos eran conscientes de que la inestabilidad del Viejo Mundo era una olla a presión, y decidieron que aquello no podía continuar. Los elfos reunieron a los señores pridonios y gonotes, junto a heraldos helenos y enanos, y les instaron a aliarse, a unir fuerzas contra las bestias, que tenían subyugado el Viejo Mundo. Les dijeron que los enanos habían regresado de las entrañas de la tierra, y que en las Montañas del Anochecer combatían a los vesorianos y a los orcos, ganando terreno. Los elfos de Barafundär, que hasta ahora habían permanecido ocultos en Loth-Darien, habían salido de su bosque encantado y combatían junto a los enanos en las montañas. Era el momento de unirse, y los pridonios y los gonotes firmaron la Paz de Cartesse.

Así, la alianza de elfos, hombres y enanos marchó contra las bestias, y juntos, lograron ganarles terreno. Duras batallas se sucedieron entonces, pero los vesorianos sufrieron pesadas derrotas, y debieron marcharse de allí. Los elfos reconquistaron grandes ciudades como Aluadinia, Oslinath o Lanthas, a la que renombraron como At-Lanthas, y al final, se libró la Batalla de las Bestias, en las Torres de Isnara, las dos grandes fortalezas que guardaban la entrada al Paso de las Bestias, construidas por los vesorianos mucho tiempo atrás, donde fueron definitivamente derrotados. En 456 la alianza de hombres, elfos y enanos lograron expulsar a los vesorianos, que se retiraron a los Páramos de las Estrellas, dando fin a la Guerra de los Mil Años.


Plano del Viejo Mundo durante la Guerra de los Mil Años



Línea del Tiempo: La Guerra de los Mil Años

06 junio, 2011

Monográfico: Koragk, Matabestias

Koragk nació en las Montañas del Anochecer, en el año -120, en una pequeña aldea enana. La villa estaba oculta en los límites del Bosque Oscuro de Alorn-Toth, donde los gonotes les habían permitido vivir. En el momento en que los enanos se ocultaron en las entrañas de la montaña, para no regresar, casí cinco siglos antes del nacimiento de Koragk, su familia se encontraba lejos de una ciudad enana, por la que huir de la superficie, como había ordenado Thüril, el Rey Único. Así, a su llegada a Karak-Lon, de donde procedían, y al encontrarla deshabitada se asentaron en sus ruinas. Allí convivieron mucho tiempo hasta que en -135, los orcos de la Tribu de la Garra Negra, que campaban a sus anchas en las Montañas del Anochecer, los atacaron. Karak-Lon cayó entonces, y los orcos fundaron allí la Garra Negra, donde vivió desde entonces su Señor de la Guerra. La familia de Koragk debió huir entonces al Bosque Oscuro de Alorn-Toth, y allí se asentaron, bajo la protección de los gonotes.

Koragk nació en un momento de mucho dolor. Ya en sus primeros años aprendió a odiar a los orcos, y cuando aun era joven, vio morir a su padre, en un intento fallido por recuperar la vieja ciudad enana... En aquel momento, Koragk juró que derrotaría a los orcos de la Garra Negra.

Cuando creció, no espero para animar a los hombres, y ayudado por los gonotes, asedió la ciudad, sin conseguir tomarla. Derrotado, y dándose por vencido, decide marcharse lejos, y morir luchando, matando bestias. Entonces tenía más de un centenar de años, y no tardó en ganarse el sobrenombre de Matabestias...

Koragk luchó en la Guerra de los Mil Años, pues reunió a muchos, que habiendo escuchado su nombre se le unieron, y juntos lucharon contra los orcos y los vesorianos allá donde los encontraban.

Una noche del año 117, cuando Koragk se encontraba al este de la Península de Ëslinor, donde las bestias ya acosaban a los elfos y a los hombres, vio en el cielo un destello tan poderoso que sólo podía provenir de un lugar. Aquella luz provenía de un punto en el horizonte de la estepa, hacia oriente, y allí debía estar la Corona Radiante de la leyenda.

Por curiosidad, o quizás pensando que si la corona estaba allí, habría bestias buscándola, Koragk organizó un grupo, y fue a ver de qué se trataba. Al ir acercándose, vio que a lo largo de la estepa, los hombres y los elfos estaban construyendo una gran muralla, que separaría la Peninsula de Ëslinor del continente... Realmente temían a aquellas bestias.

Cuando Koragk alcanzó el muro, vio que al norte estaban levantando una fortaleza, era el Paso Norte del Muro de Ëslinor. Allí los hombres, bajo el estandarte del Imperio de Pridionia, levantaban una ciudad que serviría de guarnición y defensa. En aquel momento estaba en construcción, y un puñado de hombres trabajaba allí, cuando ante la sorpresa de todos, dos grandes ejércitos atacaron la ciudadela.

Por el oeste apareció una legión de elfos oscuros, pertenecientes a la Alta Estirpe de Yandalath, bajo las órdenes de Adril de Dorthonion, un despiadado Señor de la Guerra que ansiaba hacerse con la Corona Radiante. Por el oriente, apareció una hueste de pielesverdes, comandados por Ghundard, Señor de la Calavera Llameante. Aquella tribu luchaba junto a los vesorianos, y al ver el destello, habían acudido también a por la corona...

La Batalla por el Paso Norte del Muro de Ëslinor fue dura. Los hombres que la defendían murieron todos, salvo uno, que se lo llevaron los elfos para torturarlo. Éstos huyeron del lugar, pues Ghundard, que era un poderoso hechicero, los derrotó invocando a cruentos demonios que los devoraron. Pero quien se hizo con la Corona Radiante fue Koragk, Matabestias, que al portarla, deslumbró a todos en la ciudadela. Muchos orcos y elfos huyeron, y él se marchó de allí con el poderoso objeto.

Poco después, al saber que Thor-Lunn, era ahora el Rey Único, y que había ordenado regresar a la superficie para combatir a las bestias, acudió hasta él, y le regaló la Corona Radiante, diciéndole que él no era merecedor de ese honor, sino él. Thor-Lunn, agradecido, le encomendó el cometido de marchar hasta Cordonia, hasta Cartesse, y hasta Anora, donde aun habitaban elfos y hombres. Koragk debía pedirles que se unieran a su causa, y que todos juntos lucharan contra los vesorianos.

Koragk, Matabestias, comenzó así su odisea... Fue hasta Cordonia, en el extremo de la Península de Ëslinor, y allí recibió audiencia de la Señora Mielina, quien gobernaba el Reino de Eslián, como emabajador de Thor-Lunn, el Rey Único. Después fue hasta Cartesse, en el corazón de la Gran Isla de Pridonia, y de su Imperio. Pero los hombres no les escucharo al principio. Se reunió también con los aches, en la Ciudad-Estado de Nundinae, y con los helenos de la Isla Rocosa, hasta con los gonotes que acampaban al otro lado del muro que los pridonios habían levantado para mantenerlos fuera de la Tierra de Tronia, y que no tardaron en atravesar...

Tras los gonotes asediar Cartesse, y la balanza en el Viejo Mundo inclinarse definitivamente hacia el lado de las bestias, se firmo la Paz de Cartesse. Pridonios y gonotes dejarían de luchar entre ellos, y se unirían a los elfos contra los vesorianos. En aquel momento, cuando se formó la alianza, se encontraba Koragk, Matabestias, en representación de Thor-Lunn, el Rey Único, Soberano de todos los enanos.

Tras aquello, la Guerra de los Mil Años se convirtió en una encarnizada matanza. La alianza de elfos y hombres combatió a los vesorianos en las estepas del Viejo Mundo, ganándoles terreno. Reconquistaron antiguas ciudades, que ya eran poderosas piezas del imperio vesoriano, como Aluadinia, Oslinath, o Lanthas, a la que renombraron como At-Lanthas. Y en las Montañas del Anochecer, los enanos combatieron a las bestias, ayudado por los elfos de Barafundär, tras la Batalla de Karak-Athor.

Durante aquel tiempo Koragk combatió primero junto a los hombres y elfos en el Viejo Mundo, y después se sumó a los ejércitos enanos, que luchaban en las monatañas. Thor-Lun, para recompensar a Koragk, le entregó un ejército, para que partiera hasta la Garra Negra, y se enfrentara a los orcos. Así, Koragk combatió a los orcos hasta romar la vieja ciudad enana, enviando tropas desde los túneles del subsuelo, y asediando sus muros desde la superficie montañosa. Cuando conquistó la Garra Negra, y la renmbró como Karak-Lon, El Rey Único le dijo a Koragk, que la gobernara. Pero éste, que sólo deseaba morir combatiendo a las bestias, decidió darsela al Rey Thorak, su legítimo heredero, hijo del difunto Rey Thüril.

Entonces, Koragk, Matabestias, partió a enfrentarse a los vesorianos, que por aquel entonces se replegaban en las Torres de Isnara, habiendo perdido sus bastos territorios en el Viejo Mundo. En aquel lugar, en el año 456, se libró la llamada Batalla de las Bestias, en que murió Koragk. El valiente enano luchó valeroso contra Fannygorn, el Supremo, pero éste le dio muerte despiadadamente.

Así, los días de Koragk, Matabestias, terminaron, pero su leyenda creció y fue recordada por siempre...




Koragk, Matabestias, es un personaje de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en que estoy trabajando ahora. Espero pronto contaros más sobre él y sobre esta historia!!





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17 marzo, 2012

Recapitulando... Inicio de El Eviterno.

48 días sin escribir aquí... un record catastrófico.
He de admitir que en mi vida ha habido cambios, algunos buenos, otros tristes, y he estado bastante disperso.
Aun así, mi cabecita no ha dejado de girar, y he sabido muchas cosas de Mi Mundo.
En este tiempo, en realidad, nunca dejé de trabajar. He terminado La Paz de Cartesse, escrito por completo El Secreto del Monstruo, y he comenzado El Eviterno. Estos tres títulos corresponden a diferentes relatos de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, la historia en que trabajo actualmente, como sabéis.

Para ponerme al día, os dejo aquí el índice actualizado de esta historia. Practicamente tengo cada acontecimiento situado ya en su sitio, un tremendo puzle que voy uniendo desde hace ya más o menos un año atrás. Faltaría sólo concretar los acontecimientos sucedidos en El Libro de las Bestias, el relato del que menos sé, aun. Lo estoy dejando para el final, pues salvo por La Batalla de las Bestias, que es la sexta parte de La Corona Radiante, es el último de los relatos que componen la historia.

Para consultar planos y la línea del tiempo del cuento, visita el siguiente enlace: Crónicas de la Guerra de los Mil Años.

El índice de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años es el siguiente:


-397
La Torre
(16 páginas)

-308
La Torre del Recuerdo 
- La Corona Radiante I -
(7 páginas)

-74
El Palacio de las Cigüeñas
(39 páginas)

-3
Ilan'Dui
- La Corona Radiante II -

52
El Creador de Mundos
(43 páginas)

117
El Paso Norte del Muro de Ëslinor
- La Corona Radiante III -

196
Koragk, Matabestias
- La Corona Radiante IV -

208
El Secreto del Monstruo
(12 páginas)

209
Thor-Lunn, el Rey Único
- La Corona Radiante V -

211
El Eviterno

300
La Paz de Cartesse
(53 páginas)

425
El Abismo

(Fecha desconocida aun)
El Libro de las Bestias

456
La Batalla de las Bestias
- La Corona Radiante VI -
 


A continuación, os dejo un pedazo extraído de El Eviterno. Debo confesar que llevo pensando y tomando notas de este cuento, durante los últimos... 6 años? no podría asegurarlo. En realidad El Eviterno es una historia independiente, pero dado que los primeros acontecimientos ocurridos en ella suceden durante la Guerra de los Mil Años, he pensado que sería buena idea incluir la primera parte de lo que algún día será El Eviterno aquí, en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años. Tal vez dentro de otros 6 años escriba la segunda parte, que sucede unos ocho siglos después de este momento... Me encanta!
Así, esta primera parte, este relato, comenzaría en 211, en la Torre del Recuerdo, donde Lendaia, una estudiosa que habita el grandioso templo, pretende robar un libro, por motivos propios que me reservaré ahora... Lo que os muestro precede en un día a la invasión de las bestias sobre la Torre del Recuerdo, momento en que ella conseguirá huir con dos libros, pues no sabe cuál es el que necesita... 
A ver qué os parece:




Subía siguiéndola por la escalinata, que recorría todo el interior de la torre hueca. Habían subido al menos hasta la altura cuarenta y dos, y estaba realmente emocionada, pues nunca había estado tan alto de la Torre del Recuerdo. Lendaia iba tras la elfa, sabiendo que no habría podido subir tanto sin ella, que sí tenía permiso. Había logrado hacerse amiga suya, aunque bastante le había costado, pues era una elfa solitaria. Todos la conocían como la Dama Negra. Llevaba mucho tiempo en la torre, antes incluso de haber nacido Lendaia, al parecer. Siempre estaba sola, leyendo y husmeando entre los incontables tomos de la torre. Y fue a ella a quien se había dirigido en busca de ayuda unas semanas atrás.

Ahora, el golpeteo de su báculo resonaba en cada peldaño mientras ascendían por la escalera, dejando por debajo cinco pisos huecos, que mostraban las estanterías repletas de libros. Y abajo, en la altura treinta y ocho, unos cuantos estudiosos, que no las prestaban atención alguna. Cuando se encontraban en la altura cuarenta y tres, la elfa fue directa, rodeando el interior de la torre por aquel pasillo junto a la estantería, hasta detenerse frente a una colección de seis enormes tomos sin inscripción aparente en sus lomos.

La Dama Negra, de pie frente a ellos, la miró, y Lendaia se detuvo en seco. Llevaba tanto tiempo ansiando ese momento...- Prométemelo una vez más.- Le dijo en voz baja con su acento élfico.

- Te lo prometo. El libro no va a salir de la torre.

La elfa asintió. Tenía el cabello negro como la noche cerrada, y la piel clara y tersa. La juventud elfa era hermosa en ella, pero en los ojos tenía algo que la hacía diferente a todos los elfos de la Torre del Recuerdo. Parecían desconfiar de todo el mundo. Cogió el segundo de los tomos, empezando por la izquierda, y cargó con él de regreso por la escalinata. Era muy pesado, así que la elfa lo cargaba como podía, apoyándose en su báculo, como si fuera una anciana, lo cual intrigaba mucho a Lendaia.

Bajaron hasta la altura treinta y ocho, donde una enorme biblioteca cuyo techo se alzaba seis alturas por encima, las esperaba para la lectura de aquel grimorio. En la cámara había un elfo y tres enanos, concentrados en la lectura en pupitres separados. Sortearon varias estanterías que dividían la biblioteca, hasta llegar a un lugar cerca del muro donde había una mesa vacía en la penumbra.

- Esto no es un libro, Lendaia.- Dijo la elfa sentándose.- Es un Lunariu. Y como éste existen otros cinco.- Ella también tomó asiento, y se puso a escuchar a su amiga. Habían pasado muchos ratos comentando los textos que habían leído, e incluso escribiendo o transcribiendo otros, que allí permanecerían a resguardo.- Los Lunarius fueron escritos hace muchísimo tiempo, antes incluso de que el Mundo cambiara, y están aquí ocultos, pues Ivette, Diosa del Destino, quien los escribió, se marchó horrorizada por lo que sabía que iba a pasar...- Lendaia no terminó de digerir aquello.- En los Lunarius escribió lo que iba a acontecer. En cada uno de ellos narró los acontecimientos, las casualidades, que harían posible la llegada de los Demonios Resentidos.- Ella jamás había oído hablar de ellos hasta que la elfa los había nombrado días antes. Ahora le volvía a contar aquella historia, que solo había escuchado en pedazos.- Terribles criaturas que destruirán el Mundo... Pero no temas, que aún falta mucho para ese momento, si te crees lo que dicen sus páginas. En ellas, la Diosa escribió lo que iba a suceder cada noche hasta el momento en que fueran invocados, salvo las de luna nueva, pues en esas noches, la Diosa no pudo ver. A lo largo del texto, muestra las lunaciones que han surcado el Mundo, contando cada suceso con sus palabras.- Entonces, para terminar con aquel misterio, la Dama Negra abrió el grandioso tomo, y el polvo se hizo en el aire, pues llevaba demasiado tiempo allá arriba arrinconado. Y al verlo, Lendaia se maravilló por completo. Las páginas que la elfa pasaba estaban llenas por completo de palabras, sin dejar prácticamente espacio en blanco, de margen a margen. Y encadenando las frases, símbolos que figuraban lunas crecían y decrecían en orden, mostrando las diferentes lunaciones. No lejos del final del Lunariu, la elfa se detuvo tras un rato, pasando páginas más despacio, para dar con la que buscaba, y fue a leer en voz alta, pero se cayó de pronto, y la miró fijamente. Lendaia quedó perpleja, sin saber qué pasaba. Entonces la Dama Negra cerró el grimorio de golpe, y se levantó apresurada.

- Olvida lo que te he dicho. Olvida que te he enseñado esto, y no subas jamás hasta aquí.

(...)




.

29 enero, 2012

La Ciudad de Esslnesse - Tercera Parte

La Ciudad de Esslenesse
(Parte III) 


Alarico caminó lentamente más allá del límite del campamento, entrando en tierra de nadie. Aquella explanada nevada se extendía solitaria, hasta terminar en las altas murallas de la ciudad de Esslnesse, cubierta por aquella espesa neblina matutina. La antaño ciudad elfa, ahora ocupada por los pridonios, ya fue en su época la ciudad más poderosa de la Tierra de Tronia. La primera torre que los elfos levantaron en la orilla norte del Esselnian, dio lugar a la gran ciudad que era ahora. Aquél primer asentamiento databa de la Edad de los Elfos, cuando los hombres aun no tenían consciencia de sí mismos, y ahora lo llamaban el Baluarte de los Legionarios. Más tarde fue construida la primera ciudad, levantando la primera muralla, tiempos en que fue levantado también el hermoso palacio que la coronaba. La ciudad prosperó, y bajo el gobierno de Einat, Señor de Esselnsse la ciudad creció, con las obras que taparon el Río Esselnian, dejando la ciudad sobre él. Además, se levantaron varios fuertes, unidos por una alta muralla, para proteger a sus habitantes... A los pridonios les costó mucho conquistarla, y él sabía que también sería difícil ahora. 

- Está todo listo, mi Rey.- Jeriel era uno de sus mejores guerreros, y aunque le superaba en edad, le era fiel sobre cualquier cosa. Los hombres le seguían, tanto como a él mismo, pero no le importaba, pues todos luchaban juntos contra los pridonios, por arrebatarles todo aquello. 

- No todo.- Le respondió Alarico.- Elige un preso. Algún asesino o violador. Y que lo envíen con un mensaje. 

- ¿Qué mensaje? 

- Que le digan a Honorio que quiero hablar con él...- Alarico sonrió a Jeriel, y éste le siguió con una carcajada. Ambos se dieron las manos, y a modo de despedida, Alarico volvió a hablar.- Prepara a tus hombres. Este día que nace es el acordado. 

El otro asintió, y se marchó a prepararlo todo. Los hombres ya se despertaban en las tiendas, montadas tres días atrás a lo largo y ancho alrededor de los muros de la ciudad. Alarico había dispuesto a su ejército al norte; las tropas de Ladd llegaron por ambos lados del río, desde el este, y ahora continuaban rodeando Esselnesse, hasta cerrar el sitio junto a los ejércitos venidos desde Bronosa, que aunque en menor número, habían acudido a la contienda. Numerosos señores de la guerra visigonotes se encontraban aquella mañana alrededor de la ciudad, unidos bajo el mando de Alarico, que acaba de ordenar el comienzo de la batalla. Dos jinetes corrieron a lo largo de la formación levantando la nieve a su paso, ocultos por la niebla, portando los últimos planes de batalla y la orden del comienzo del bombardeo. Se giró hacia su ejército, y vio cómo todos se preparaban, eran varios millares de hombres, que junto a los ejércitos de Ladd y Bronosa convocaban allí a por lo menos cincuenta mil visigonotes. 

Horas más tarde, esa misma mañana, toda aquella ingente cantidad de guerreros se lanzaría a la carga, corriendo hacia la ciudad. Las catapultas, que no habían cesado de bombardear la ciudad en los últimos días, lo harían con más agresividad. Las torres de asedio avanzarían en el centro de los ejércitos, y las flechas volarían en ambos sentidos. Las catapultas pridonias harían acopio de su homólogas, y no pararían de arrojar rocas sobre el ejército visigonote, que marcharía en masa cubriendo la nieve hasta entonces impoluta...


Extraído de La Paz de Cartesse

23 enero, 2012

La Ciudad de Esselnesse - Segunda Parte

La Ciudad de Esslenesse
(Parte II) 



Nos tienen rodeados.- Honorio, Augusto de Pridonia, golpeó la mesa con el puño sobre un mapa de la Provincia de Tronia. Estaba desplegado abarcando toda la mesa, y en el centro, estaba Esslnesse. Era un mapa antiguo, de cuando sus antepasados, unos cuatro siglos atrás, les arrebataron esa tierra a los elfos. En él se mostraba toda la Tierra de Tronia, con las fronteras que por aquel tiempo delimitaban la Provincia, cuando aun Bouronne no había sido conquistada. A Honorio le disgustó usar aquel mapa, pero era el que le habían traído, y dudaba de si alguno de sus esbirros se atreviera a bromear con aquella situación. Con todo, había sido actualizado, y tenía garabateados pueblos y ciudades que en aquel tiempo no existían. Sobre Esselnesse había clavado un pendón púrpura con el símbolo imperial, además de banderas por cada una de las legiones que había en la ciudad, que no eran más que cuatro. Sobre Gordisone, Ladd, Bronosa y Bouronne había pendones naranjas, aunque este último tenía el escudo visigonote, indicando la posición de Alarico.- Maldita sea...- Dijo para sí. Estaba rodeado de seis hombres de confianza, además de por los centinelas, en las paredes de la cámara. Era una sala enorme, donde hermosas columnas elfas levantaban una bóveda que se alargaba varias docenas de pasos en el interior del Palacio de los Emperadores, al norte de la ciudad de Esselnsee. Había tapices en las paredes, mostrando escenas de batallas pasadas, de los tiempos en que el Imperio conquistara la ciudad. Valientes legionarios, entre héroes de renombre, derrotando a elfos y arrebatándoles aquellas tierras para siempre. Observó la figura de Caludio Julio, primer César de Pridonia, en un telar que representaba la fundación del Imperio... Suspiró. Aquellos hombres habían combatido por la Tierra de Tronia, dado sus vidas, y su memoria, para que él la convirtiera en polvo. En un recuerdo...

- ¿Qué dice la nota, mi Augusto?- El que habló era Prodóximo, César de Pridonia, que portaba su equipo de batalla completo, como si la batalla fuera a comenzar ahí mismo.

- Es Gordisone...- Honorio volvió a suspirar, maldiciendo por dentro.- Se ha salvado media legión, que regresa. Pero los batidores interceptaron un mensaje para Alarico. Va a atacar con la próxima luna. ¡Y yo acabo de perder a seis legiones!- Volvió a dar otro puño sobre el mapa, enfurecido.- Él está en Bourone.- Añadió señalando al pendón naranja.- Pero atacará también desde Ladd y Bronosa. Estad seguros de eso.

- Tenemos legiones de refuerzo, mi Augusto, y armaremos milicia.- El Cónsul Agasta Atiro era el encargado de la guarnición de la ciudad, y bajo su mando había dos legiones. La Novena y la Quinta legiones correspondían directamente al César y a él. Honorio lo observó, tal vez calculando con cuántos efectivos contaban más.

Llevó su mirada hasta Pravianne, donde otras tres banderitas púrpuras simulaban hondear.- Enviad un mensaje al Cónsul Tadío, quiero a sus tres legiones aquí. Ya. En catorce días no llegarán, pero si establecen un sitio, nos serán de ayuda.- Uno de los seis hombres abandonó la sala de inmediato.- Atiro y Prodóximo, preparad a vuestros hombres. Reunid a todo el que pueda levantar un arma, y subirlos a esas murallas dentro de catorce días, porque no vamos a dejar que nos quiten también Esslnesse. Yo nací en esta ciudad, y en ella moriré de anciano, gobernando este Imperio. ¡¿Está claro?!- Ese  último grito no hacía falta, y todos se sobresaltaron. Al momento, saludaron al Augusto, y se marcharon del salón por el final de la bóveda. Honorio se quedó callado primero, pero mientras iba encolerizando dejó de reprimirse las ganas, y lanzó un buen grito de rabia, mientras arrugaba aquel mapa obsoleto, rasgándolo por donde pendones y banderas marcaban puntos estratégicos. Y cuando quedaron clavados sobre la madera de la mesa, sin sentido aparente, Honorio calló de nuevo, dirigiéndose hacia el pendón naranja donde antes estuvo Bouronne, para arrojarlo con ansia al fuego de la chimenea...



Extraído de La Paz de Cartesse
Crónicas de la Guerra de los Mil Años



Para leer la continuación de este relato:

15 enero, 2012

La ciudad de Esselnesse

Hace tiempo que no vengo por aquí. Voy a tratar de darle vidilla al blog, porque últimamente lo tengo abandonadísimo. He pensado narraros la conquista de Alarico I, Rey de los Visigonotes, sobre Esselnesse, la ciudad pridonia más poderosa de la Tierra de Tronia. Todo ello forma parte de una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, que por nombre lleva La Paz de Cartesse.
Hoy os traigo el comienzo de ese capítulo del cuento, para ir mostrándolo próximamente.
Además, os dejo el mapa de la ciudad de Esselnsse en ese momento (año 315 en el Calendario del Viejo Mundo), que lo he hecho estos días. A ver si os gusta!












Bourone. Año 315 

Aquel invierno había sido muy duro en aquella región del Mundo. Las estepas que se extendían hacia el sur de la ciudad de Bourone, más allá del Río Bringuidamo, estaban cubiertas de nieve. En aquellos doce largos años, desde que conquistaran la ciudad, jamás habían visto nevar de aquella manera. Las aguas del río bajaban gélidas, con los deshielos de las lejanas Montañas del Anochecer, en oriente, donde terminaba el Viejo Mundo. Ahora corría una ventisca nocturna, que bailaba haciendo remolinos sobre la helada. Aquella primavera no tendrían con qué comer, y Alarico lo sabía tan bien como los millares de soldados que albergaba la ciudad. Un copo de nieve fue a detenerse en su mejilla, haciéndole estremecer. Parecía que iba a comenzar a nevar de nuevo, pero el Rey de los Visigonotes no se inmutó. Su enorme tamaño contrastaba con el de la mujer, que no le alcanzaba la barbilla. Estaban cogidos con ternura, para darse calor, cubiertos con una enorme manta, formando un único bulto sobre las murallas de la ciudad. El paisaje era hermoso, con aquella estepa yerma, completamente blanca, y el cielo plagado de estrellas. La luna alcanzaba a iluminarlo todo desde el cielo, aunque en su recorrer, pronto se ocultaría tras los nubarrones que venían del oeste, amenazando con volver a descargar aquel polvo blanco congelado.

- ¿Qué vamos a hacer la próxima primavera?- Preguntó ella. Su rostro estaba bañado por la plata de la luna llena, y se veía muy hermosa. Era una muchacha joven, que Alarico veía a menudo. Se amaban en secreto, aunque todos lo supieran, pero él no deseaba el matrimonio, pues no quería nada que le atara, distrayéndole de su mayor ambición, conquistar toda la Tierra de Tronia.

- No te preocupes por el grano o el pasto, mi bonita. Aguesta, nuestra Diosa de las Estaciones, está castigando a los pridonios, sin darse cuenta de que los visigonotes también estamos aquí. Pero no importa, deben tener muchos alimentos almacenados en Esselnesse, es la ciudad pridonia más poderosa en la Tierra de Tronia. ¿Cuántas bocas tendrán que alimentar allí?- Se detuvo a suspirar, exhalando un largo vaho que se evaporó en la noche.- Cuando acabe este invierno, honraremos a Aguesta y a Nëmor en los salones de esa ciudad, mi nena, y la próxima primavera será próspera.

Ella no dijo nada, sólo deseó que su Rey tuviera razón, y lo abrazó con cariño. Estuvieron así un poco, observando aquel paisaje desolado, mientras caían los primeros copos de nieve, traídos con la brisa. Había deseado tanto ese momento, y no pensaba dejar que aquel invierno helado se lo estropeara. Al poco de ocupar Bourone, Estilicón, César de Pridonia, había establecido un asedio al sur de la ciudad, que duró cinco años. Pero durante el tercer año de sitio, Alarico logró convencer a los señores visigonotes que aun vivían al otro de la muralla. Por el este, las bestias se acercaban, y aquello era insostenible, así que al fin los últimos visigonotes se le unieron, y con el comandándolos, lograron conquistar los territorios pridonios al este de la Tierra de Tronia. Así se hizo con Gordisone desde Meridia, dando un duro golpe al Imperio, pero cuál fue la sorpresa del Rey Visigonote cuando se enteró de que Estilicón había muerto, agonizando en su lecho de algún mal que nadie supo curar. Aquella noche celebraron mucho en los salones de Gordisone. Sin Estilicón, el sitio duró dos años más, pero no lograron nada. Alarico había conquistado Ladd a occidente, Bronosa al sur, el Bosque de Lindsey, y aunque había sido incapaz de tomar Firlanitx, tenía rodeada Esselnesse. Y pensaba ver entrar la primavera desde allí. La luna terminó alzándose en el cielo negro, ocultándose tras aquella nube que terminó por cubrirlo todo. Ya sólo faltaban catorce noches. Con la luna nueva sus ejércitos de Ladd, Bronosa y Bourone se encontrarían ante los muros de la ciudad pridonia de Esselnesse, y no les darían tregua. 

Extraído de La Paz de Cartesse 


Para leer la continuación de este relato:



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04 diciembre, 2011

La invasión de Alarico I

El otro día os mostraba el plano de la Tierra de Tronia en el S. IV, pero he ido más allá. Para poder ambientar bien el cuento, he marcado los ataques que hicieron los visigonotes para conquistar estas tierras, y los intentos pridonios de evitarlo. Como imagino que es un poco lioso, he puesto el texto explicando la invasión.
A ver si os gusta!!!
Os recuerdo que este plano sirve para ambientar La Paz de Cartesse, una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, pero además, engrosará la cartografía de Mi Mundo, que podeis encontrar en el Atlas Histórico.




28 noviembre, 2011

Tierra de Tronia

Hola!!
Como sabeis, estoy trabajando en una nueva Crónica de la Guerra de los Mil Años. Su nombre es La Paz de Cartesse. Ya os he hablado de sus dos personajes protagonstas, Alarico I, Rey de los Visigonotes, y Honorio, César Augusto de Pridonia. Para ayudarme, y ayudaros, a ambientar el cuento, estoy trabajando en los mapas de la invasión visigonote, en el Siglo IV, durante la Guerra de los Mil Años.
Este mapa que os muestro es en ese momento, con las principales ciudades y pueblos que habitaban los pridonios y visigonotes por ese tiempo.
Pronto os muestro el plano de los movimientos de tropas durante la conquista!!


Para saber más sobre este cuento:

20 noviembre, 2011

Monográfico: Honorio, Augusto de Pridonia

 * Nota: Para orientarse con los lugares, consultar plano del Viejo Mundo AQUÍ


Flavio Honorio, Cónsul de Esselnesse y Bronosa, Augusto de Pridonia
(Esselnesse, 284 - Cartesse, 358)


Honorio nació en Esselnesse, en el corazón de la Tierra de Tronia, y fue uno de los hijos, junto a su hermano mayor, Arcadio, de Teodosio I, último César y Emperador de Pridonia. A la muerte de Teodosio, en 295 tras una larga enfermedad, le dejó el imperio a sus dos hijos, y así Honorio fue nombrado César Augusto, a la edad de 10 años. Como el imperio era tan inmenso, y difícil de llevar, y ante la imposibilidad de decidirse por uno, Teodosio I, decidió que sus dos hijos heredaran el Imperio, y que gobernaran juntos. Los dos hermanos se llevaron bien, salvo en algunas ocasiones. Así, Arcadio fue llevado al este, a hacerse cargo de los ostrogonotes y helenos, mientras que Honorio fue llevado a Cartesse. A ambos se les asignó un maestro, al que nombraron César, y que les sirvió como comandantes de todas las tropas. Estilicón fue el maestro de Honorio, quien le enseñó a combatir y a gobernar. Y aunque Honorio y Arcadio siempre mantuvieron el poder, en ese año el Imperio de Pridonia se convirtió en una Tetraquía. Honorio creció a la sombra de Estilicón, hasta el punto de que lo hizo casar con su hija María, y aunque aprendió mucho de él, siempre deseó acompañarlo a presentar batalla a los visigonotes, que ocupaban el este y el norte de la Tiierra de Tronia, después de que en el año 300 cruzaran el Limes (vieja la Muralla de los Reyes). En 304, harto de los impedimentos de Estilicón, Honorio decidió partir a la Tierra de Tronia, para vérselas con Alarico, que hacía llamarse Rey de los Visigonotes. La batalla se libró en Esselnesse, la mayor ciudad pridonia en la Tierra de Tronia, y su ciudad natal. 305 fue el año en que los visigonotes la conquistaran, y Honorio, viéndose derrotado, huyó de regreso a Cartesse. Poco después, tal vez porque no soportaba tal humillación, Honorio mandó arrestar y matar a Estilicón. Lo hizo en un arrebato, pues quería ejercer el poder legítimo que éste le había usurpado, y así en 308 acabó con su vida. Aquello significó casi el campo abierto para Alarico, que en el año 319, tras una larga campaña, conquistó la ciudad portuaria de Pravianne. El Rey visigonote, robando una flota pridonia, cruzó el canal, y desembarcó en la Gran Isla de Pridonia. Honorio entonces se temió lo peor. Sus legiones estaban dispersas, y muerto de miedo, ordenó que todos regresaran a Cartesse, a defenderla. Alarico no tardó en llegar hasta allí con un numeroso ejército, para establecer un largo sitio. La firmeza de las legiones pridonias, y la libertad que los habitantes de Cartesse tuvieron, con el puerto libre, y con Alarth como fuente de aprovisionamiento, mantuvieron a los visigonotes fuera de sus muros hasta 339, cuando aparecieron los elfos. La mismísima Señora Mielina, Reina de Eslián, con quienes mantenían una alianza desde hacía más de un siglo, dijo venir a apoyar la paz entre pridonios y visigonotes, y Honorio, viendo que no podría acabar con Alarico, fio en los elfos su mejor arma. Los elfos, juntos a los enanos, acudían a firmar un tratado que los uniera a todos, pues seguir combatiendo entre ellos, teniendo todos un enemigo común iba a terminar mal. Así, Alarico firmó la paz a regañadientes, y Honorio y él se aliaron a los elfos, enanos y demás pueblos libres del Viejo Mundo contra los vesorianos. Lo llamaron la Paz de Cartesse (339) y supuso el comienzo de la reconquista del Viejo Mundo, que terminaría con las bestias más de un siglo después. Honorio, tras aquello, partiría a combatir a la Tierra de Tronia a los vesorianos, pues ya habían cruzado el Limes también, y hostigaban a los visigonotes, ahora aliados suyos. Al final murió en 458, en su palacio de Cartesse, sintiéndose orgulloso de haber podido mantener a Pridonia libre...


Honorio es un personaje de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en concreto de La Paz de Cartesse, el cuento en el que estoy empezando a trabajar. Espero pronto poder contaros más cosas. 
Puedes leer también sobre Alarico I.

19 noviembre, 2011

Monográfico: Alarico I, Rey de los Visigonotes

* Nota: Para orientarse con los lugares, consultar plano del Viejo Mundo AQUÍ


Alarico I, Rey de los Visigonotes
(Ghen, 270 - Ghen, 346)

Nace en Ghen (vieja Guenburgo), territorio pridonio al este de la Muralla de los Reyes, pues allí habitaba su pueblo, los baltingos, un grupo de gonotes que moraban las tierras al norte de Tronia, a este y oeste de la muralla. Tiempo atrás, en 204, se libró la Batalla de Roncesvelle, en que su pueblo luchó a favor de los pridonios, en contra de otros gonotes. Tras aquello, se levantó la Muralla de los Reyes, que los pridonios llamaron el Limes, que significaba frontera. Cuando tenía veinticinco años acaudilló a un ejército, aliado de los romanos, y se autoproclamó único Rey de los gonotes (295). Logró hacerlo sin que Honorio y Arcadio, Augustos de Pridonia, lo supieran, pues no eran más que unos niños. Así, Alarico, tras pactar con los pueblos baltingos, cruzó la Muralla de los Reyes y marchó sobre los territorios que los visigonotes aun mantenían, pues los vesorianos los hostigaban por el este. Allí los unificó a todos, algunos comprados, otros derrotados, y los demás aliados por miedo. Alarico I se llamó, y fue conocido por el deseo de amasar más tierras. Cuando tenía el gobierno de los visigonotes, hizo un intento fallido de atacar el norte de la Tierra de Tronia (299), donde habitaban los baltingos, a modo de federados con Pridonia. Pero ante aquello, los pridonios expulsaron a todos los baltingos al otro lado de la Muralla. Pero en el año 300, lograría cruzarla, atacando Meridia (vieja Puerta de los Caballeros). Logró asediarla por ambos flancos, cruzando en persona el Bosque de la Calma, al sur de la Muralla, y atacando desde el este con una gran hueste visigonote. La caída de Meridia hizo que el Imperio de Pridonia se fijara en él, y desde ese momento Honorio, Augusto de Pridonia, y su esbirro, Estilicón, serían su mayores enemigos. Alarico logró conquistar poco a poco la Tierra de Tronia, y en 319 cruzó el canal en naves pridonias, pues los visigonotes no eran diestros en el mar, desembarcando en la Gran Isla. Los ejércitos pridonios fueron inútiles, y al final Alarico logró alcanzar Cartesse. El asedio duró muchísimo tiempo, y ninguno de los dos cedió. Honorio, que permaneció allí, con Cartesse sitiada, logró aguantar, pues Alarth siempre fue libre, a pesar de los intentos visigonotes de conquistarla. Y el odio entre ambos creció, hasta que en 339 Honorio le pidió la paz a Alarico, pues los elfos de Laentis-Anne, y los enanos de las Montañas del Anochecer se lo habían pedido. Alarico, viendo que si rechazaba la oferta, Honorio se aliaría a los elfos, aceptó el trato. Ese año se firmaría la Paz de Cartesse, y desde entonces los pueblos libres combatirían a los vesorianos. Pero Alarico, durante el tratado, hizo prometer a Honorio que después de aquello, le entregaría su vida, pues Cartesse habría caído en sus manos si los elfos no hubieran intervenido. Además, le exige que tras su muerte él sea el general máximo de las legiones de Pridonia. Con todo ello, y para asegurar la alianza, Honorio le entregó a su hermanastra, Aelia Gala, en matrimonio. Ella nunca lo amo. Su muerte llegó en 346, tras una victoriosa campaña, en que expulsaron a los vesorianos del norte de la Tierra de Tronia, que en aquel tiempo casi la habían conquistado. Su último deseo se cumplió, y falleció en Ghen, su aldea natal, a la edad de setenta y seis años.



Alarico I es un personaje de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en concreto de La Paz de Cartesse, el cuento en el que estoy empezando a trabajar. Espero pronto poder contaros más cosas. 
Mañana os traigo a Honorio!!

06 noviembre, 2011

Héroes de la Guerra de los Mil Años

Ésta es la Relación de Grandes Héroes y Villanos de la Guerra de los Mil Años, en que os enumero a las grandes personalidades que participaron en la contienda. Aun estoy trabajando en ella, así que iré actualizándola al ir completándola. No significa que estos sean los únicos personajes importantes en la historia, sólo aquellos que alcanzaron más fama y renombre. Advierto que puede contener spoilers, esto es, información que no debiérais saber sobre las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, pero me arriesgaré ;)

La última actualización de esta relación de héroes y villanos fue el 11 de noviembre de 2011.




Relación de Grandes Héroes y Villanos 
de la Guerra de los Mil Años

Relación de grandes héroes y villanos de la Guerra de los Mil Años



Alarico I, Rey de los Visigonotes
Älassar Magno, Rey de Ilhan, y Señor de los Desiertos de Ceniza y de Perittia

Athal, Señor de la Marca de Utha: (Rordam, -197 - Utha, -57) Athal nació en Rordam, la ciudad de cual soberanía regentaba su padre. Cuando los pridonios la conquistaron, en -120, fue nombrado Señor de la Marca de Utha, y encomendado por la misma Señora Mielina, a defender la Península de Ëslinor de los pridonios. Participó en ambas batallas, durante la caída de Rordam (-120), y en -57, cuando los pridonios conquistaran Utha, matándole.

Azarus, Gran Brujo de Teth Nolin
Azräel, el Ángel

Barraghok, Señor de la Tribu del Hueso Roto: (Monte de la Tribu del Hueso Roto, 387 - Paso de los Abismos, 425) Barraghok fue un orco que nació en el monte de la Tribu del Hueso Roto, y que pronto ganó notoriedad, enfrentándose a su Señor, en 409, por el poder de la tribu. Tras acabar con su vida, se hizo con el mando de la tribu, que representaba el mayor aliado de los vesorianos en el sur de las Montañas del Anochecer, pues protegían el Paso de los Avismos, que unía el Viejo Mundo con los Páramos de las Estrellas. Barraghok, que sabía la pieza clave que representaba en el juego, se mantuvo firme y fiel al Ladrón de Almas, deteniendo a los enanos hasta el año 425, cuando por fin la alianza entre enanos, hombres y elfos de todo el Viejo Mundo logró derrotarlo. Al parecer, fue el mismo Thor-Lunn, el Rey Único, quien acabó con Barraghok tras un combate en que éste supo hacerle frente.

Césaro, Pretor de Cartesse: (Cartesse, -79 - Cartesse, -22) Césaro fue un importante militar de la República de Cartesse, que conquistó grandes territorios en la Península de Ëslinor a los elfos de Laentis-Anne, participando él mismo en batallas tan cruciales como las conquistas de Utha, en -57, y la Batalla de las Tortugas, en -46, cuando tomó el sur de la ciudad elfa de Prolia, fundando allí Gran Prolia, para la República de Cartesse. Césaro fue además, padre de César Augusto, primer Emperador de Pridonia (-27).

Claudio, Emperador de Pridonia
El Ladrón de Almas, Da-Lao

El Ladrón de Almas, Hëdor: (Karah, la Ciudad Oscura -1054 - Iftir, -229) Hëdor fue el Señor de Karah, la Ciudad Oscura, y de todos los Páramos de las estrellas, desde el Siglo XI hasta su muerte, en -224. Su extrema longevidad se debió a que era el portador de la Ladrona de Almas, una espada mágica, que además le daba su nombre. Atacó la Tierra Oriental de Catai, pero rechazado por los elfos de Gelidén, y los hombres de Catai, decidió atacar el oeste, desencadenando así la Guerra de los Mil Años. Hëdor, que comandó a todos los vesorianos, ocupó las Montañas del Anochecer, aliándose con los pielesverdes, y estableciendo fuertes puntos defensivos, como la Torre de Gorloth (-397) en el norte. Pero cuando por fin se decidió a invadir el Viejo Mundo, atacando Iftir con un numeroso ejército, Da-Lao, uno de sus propios hombres, lo derrotó en combate, dándole muerte y ocupando su lugar (-229).

Evilized, el Demonio Resentido imaginado en la Envidia de Orgod

Fannygorn, el Supremo: Fannygorn fue un poderoso demonio que Odín, la Bella, trajo al Mundo, durante la Batalla de Aluadinia, en el año 52. Era un monstruo gigantesco, cuya breve aparición desató las plagas y peores epidemias, además de la Tormenta de los Tres Años, que desoló el Mundo entero por ese tiempo. Vivía preso en el Libro de las Bestias, y fue invocado una vez más, durante la Batalla de las Bestias (456), cuando desapareció con el libro.

Ghundard, Señor de la Calavera Llameante
Honorio, Rey de Esselnesse y Bronosa, César de Pridonia
Koragk, Matabestias
Lendaia, la bruja del pelo azul
Mielina, Reina de Eslián, Señora de la Alta Estirpe de Laentis-Anne
Mileto, Rey de Silera

Odín, la Bella: (Bosque Oscuro de Alorn-Toth, -516 - lugar y fecha de muerte desconocidos) Odín fue una bruja que nació en el Bosque Oscuro de Alorn-Toth, entre los gonotes, pero su familia huyó hasta la Torre de Ihren, pues los vesorianos se aceraban a su bosque. Allí creció y vivió Odín, y siendo ya anciana, encontró la forma de mantenerse joven, y vivir para siempre. Consiguió una planta cuyas flores le daban la juventud y la belleza más increíbles, y además, le permitía evitar la muerte. Cuando el Ladrón de Almas la encontró en la Torre de Ihren, decidió mantenerla a salvo, pues Odín sabía cómo traer demonios al Mundo, y ése era un bien que los vesorianos apreciaban. Así, se unió a las bestias, y las siguió en su invasión del Viejo Mundo. Al final Odín terminaría recluida en la Torre Invisible, en el Bosque de las Brujas, nadie sabe hasta cuándo... Ella traería a muchos de los demonios que el Ladrón de Almas mandó a la guerra, incluso participó en algunas grandes batallas, como la captura de Lanthas, durante la Batalla de las Almas en -15; en la Batalla de Aluadinia, en 52, momento en que invocó a Fannygorn, el Supremo, por vez primera; y en la Batalla de las Bestias, cuando lo hizo por vez segunda...


Ptolomeo, I Faraón de la Dinastía Ptolemaica: (Ilhan, -367 - Tebas, -30) Ptolomeo fue un aristócrata y militar heleno, que junto a Älassar Magno conquistó los Reinos de Perittia a los aqueménides (-332). A la muerte de Älassar Magno, Rey de Ilhan y Leraro, y Señor de los Desiertos de Ceniza y los Reinos de Perrittia, estallaron las Guerras de los Diádocos, pues todos los sucesores, incluido Ptolomeo, se disputaron el imperio que dejaba. Ptolomeo, viendo que hacerse con el imperio era imposible, se aseguró de proteger los Reinos de Perittia. Así, cuando en -305 la guerra terminara, sería nombrado Primer Faraón de la Dinastía Ptolemaica de Perittia. En aquella tierra, que antaño perteneció a los elfos de Gelidén, quienes adoraron a Sshul, Dios de la Muerte, ahora se decía maldita. Allí aun quedaban muchos vampiros, descendientes de aquella civilización ya extinta, y por ello, Ptolomeo cayó bajo la sombra de Sshul, y fue convertido en vampiro por una de sus amantes. Así, éste alcanzó la no vida, y su muerte no llegó hasta el año -30, cuando César Augusto, que sería más tarde el Primer Emperador de Pridonia, lo lograra derrotarlo, anexionándose los Reinos de Perittia, como una provincia pridonia.

Quíos, Martillo de Acero: (Kron-Odor, - 607 - Karak-Athor, 237) Quíos nació cuando los enanos aun moraban la Superficie, y sus reinos se extendían por todas las Montañas del Anochecer, y aun hacia el sur, sobre las Montañas de los Lamentos. Cuando Thüril, el Rey Único, decidió huir de la superficie en -600, pues se aproximaban los vesorianos, los Reinos Enanos del sur decidieron quedarse. Kron-Odor fue uno de ellos, donde vivía Quíos. Los enanos oscuros, los llamaron, pues se rebelaron contra el resto de Reinos Enanos, y jamás se ocultaron bajo la montaña. Pero entre ellos no siempre hubo paz, llegó el momento en que las disputas comenzaron, sin saber qué camino seguir, y si seguirlo juntos, pues aquellos reyes enanos ya no debían obediencia a un único soberano sobre ellos. Así estalló la Guerra del Acero, que terminaría cuando Quíos los unificara a todos, ya por la fuerza o bajo alianzas dudosas, sometiéndolos al fin a todos, y terminando con la guerra, en -98. Quíos entonces decidiría unirse a los vesorianos, y para junto a ellos, someter a los habitantes del Viejo Mundo. Pero los enanos en realidad nunca desearon descender de sus montañas, y aunque Quíos combatió junto al Ladrón de Almas en diferentes ocasiones, no logró demasiadas victorias. Al final moriría durante la batalla de Karak-Athor, en 237. Quíos, Martillo de Acero, como sería nombrado en contrapartida al Rey Único, reconquistaría la ciudad de Burgheon (-112) a los helenos, poco antes de convertirse en Rey de los enanos oscuros.

Teodorico, el Ámalo, Rey de los Ostrogonotes: (Amalia, 36 - Düredar, 102) Teodorico fue un hombre perteneciente a la rama de los gonote, que reuniendo un poderoso ejército, cruzó las Montañas Desoladas, invadiendo la Meseta de Issonia. Conquistó la Ciudad-Estado de Düredar (75), y ocupó todas aquellas tierras que desde hacía siglos pertenecían a los helenos, aquellos que se hacían llamar issonios. Ambos pueblos se mezclaron, y la civilización resultante fueron los ostrogonotes, que siempre vieron en Teodorico como su fundador.

Thor-Lunn, el Rey Único: (Karak-Lunn, 13 - Karak-Lunn, 684) Thor Lunn nació en el Subsuelo, pues seis siglos atrás Thüril, el Rey Único y soberano de todos los enanos había decidido huir de la Superficie, pues comenzaba la Guerra de los Mil Años, y no estaba dispuesto a soportarla. A su muerte en 116, Thor Lunn, que contaba 103 años, fue nombrado Rey Único, y decidió regresar a la Superficie, para recuperar sus Reinos sobre la montaña, y a expulsar a las bestias y pielevesverdes, que ocupan aquel territorio desde que se marcharan. Thor Lunn marchó a la guerra, participando de importantes batallas, como la defensa de la Torre del Recuerdo en 211, la reconquista de Karak-Athor, en 237, o la Batalla de las Bestias, en 456, cuando los vesorianos fueron finalmente derrotados.

Thüril, el Rey Único

Ulara, el Demonio Resentido imaginado en la Tristeza de Orfgod: (Teth, Nolin, -1253 - lugar de su muerte aún desconocido, 1269) Ulara fue uno de los Demonios Resentidos, predestinados a destruir el Mundo para Orfgod, un poderoso Dios. Fue invocada mucho antes del comienzo de la Guerra de los Mil Años, en la Torre de Teth Nolin, en -1253, pero se vio implicada en la contienda, pues el Ladrón de Almas le pidió a Azarus, gran Brujo de Teth Nolin que les ayudara. Ulara aun no estaba preparada para la devastación que marcaba su destino, pero aun así, participó en notables momento, como la Batalla de las Almas, cuando las bestias tomaran Lanthas, en -15.


25 octubre, 2011

El Ritual de las Trece Brujas

Últimamente estoy trabajando mucho en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, concretamente en el Creador de Mundos, que trancurre en el año 52, cuando el Ladrón de Almas conquistó Aluadinia, invocando a un poderoso demonio que casi la destruye.
Hace tiempo que no aparezco por aquí, así que al menos quería dejaros este fragmento del cuento, que además, creo, será el prólogo a las Crónicas, anque aun no estoy seguro.



Como dictaron las profecías, ha llegado el momento, Fannygorn se aproxima, asomándose desde el infinito, otorgando exclusivos poderes de los dioses, a sus seguidores mortales más fieles...

Y allá, en el negro horizonte, en el fondo de la oscuridad, se levantan los mortales teniendo a sus firmes pies invocados demonios, de horrorosas formas y terribles aspectos, con sus enormes y escuálidas alas rojas o negras, sacados de otras dimensiones, con la fuerza de Fannygorn...

Y entonces se cumplirá la eterna promesa, aquellos ridículos mortales, esbirros de “El Supremo”, levantarán la gran puerta, la unión entre el mísero mundo terrenal en que mi atrapada alma se encuentra, y el más allá: la tierra del lamento y el inocente sufrimiento, la dimensión demoníaca que atraerá demonios del porte de montañas, que dejarán un rastro de muerte y corrupción a su paso, huellas marcadas por el dolor de miles de generaciones innecesarias, cuyos descendientes se olvidarán de lo que fue su estúpida vida en armonía e inalterada paz... ¡Escuchad esta palabra, esta ridícula palabra! ¡Oh sí escuchadla, porque su significado va a quedar, por la mano de Fannygorn, olvidada en la memoria de las leyendas y los cuentos para asustar!... 




Gurrein Lunvar durante el Ritual de las Trece Brujas
(extraído del Libro de las Bestias)

18 septiembre, 2011

Crónicas de la Guerra de los Mil Años

Hola!
Vengo a contaros progresos que he ido haciendo estos meses en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, a cuya escritura he regresado tras un pequeño lapso. Como sabeis, el cuento está formado por varios relatos acontecidos a lo largo de un periodo de, aproximadamente, un milenio. Durante aquel tiempo, las bestias invadieron gran parte del Viejo Mundo, en un momento en que sus habitantes, hombres y elfos, estaban en plena expansión. A lo largo de ese tiempo se sucedieron cruentas guerras en todo el Viejo Mundo, y todos sintieron sus azotes... Cuando las bestias amenazaron con la conqusta total, los hombres y los elfos se unieron bajo una misma bandera, e hicieron retrocederlas. La guerra terminó tras la llamada Batalla de las Bestias, acontecida en las Torres de Isnara, cuando los vesorianos fueron expulsados del Viejo Mundo.

Así, a lo largo de todo el cuento, voy contando lo que les ocurría a algunos de sus protagonistas, pues innumerables son los personajes y lugares de esta historia. Para explicarlo mejor, para mostrároslo, he hecho un plano del Viejo Mundo, con los diferentes movimientos de las poblaciones, las conquistas y los exilios... Son doce planos consecutivos de todo el Viejo Mundo, y el norte del Continente Nuevo de Ülathar, pues hasta allí se apreciaron las consecuencias de la Guerra de los Mil Años. Os los muestro más abajo.
Además, he hecho una Línea del Tiempo de la Guerra de los Mil Años, con los principales hitos ocurridos durante este periodo oscuro. En ella se presentan ordenados cronológicamente para organizar mejor el cuento, y facilitar la lectura. También os la muestro más abajo en esta entrada.

Ya tengo escritos algunos de los relatos que formarán el cuento, tengo otros a medias, y varios en la cabeza. Se ordenan cronológicamente de la siguiente manera, atendiendo al calendario de los hombres del Viejo Mundo.

-397  
La Torre 

-308 
La Torre del Recuerdo 
La Corona Radiante I  

-74  
El Palacio de las Cigüeñas 

-3 
Ilan'Dui 
La Corona Radiante II  

52  
El Creador de Mundos 

117 
El Paso Norte del Muro de Ëslinor 
La Corona Radiante III  

196 
Koragk, Matabestias 
La Corona Radiante IV 


208
El Secreto del Monstruo

209 
Thor-Lunn, el Rey Único
La Corona Radiante V  


300
La Paz de Cartesse

456
La Batalla de las Bestias
La Corona Radiante VI  




Por supuesto, este índice no es definitivo, probablemente surjan otros relatos para narrar. Espero pronto poder contaros más sobre este cuento que me tiene entusiasmado. Contar lo que ocurre en todo un continente de Mi Mundo, a lo largo de mil años, no es fácil, pero estoy disfrutando muchísimo.
Tanto, que incluso estoy escribiendo algunos relatos paralelos, que no se incluirían en la historia final, pero que responden algunas preguntas de ella.

A continuación os muestro los planos del Viejo Mundo durante la Guerra de los Mil Años, y la Línea del Tiempo con los principales hechos ocurridos durante ella.
Espero que os gusten!!


Viejo Mundo durante la Guerra de los Mil Años




Línea del Tiempo de la Guerra de los Mil Años





Para saber más:



25 julio, 2011

Crónicas terminadas y empezadas

Hola!!
vengo a contaros que ya he terminado el Palacio de las Cigüeñas, que está en estado de revisión. A ver si pronto puedo enseñaros más. Ésta es una de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en que se narra la conquista de los pridonios sobre la ciudad elfa de Utha, en -57, que hasta ese momento protegía la Marca de Utha, al sur de la Península de Ëslinor.
Casi cien años después, en el año 52, las bestias llegarían a la Ciudad-Estado de Aluadinia, para conquistarla, momento en el cual se narraría la Crónica que estoy comenzando, y en la que llevo pensando un par de meses. Se va a titular El Creador de Mundos.

En este cuento aparecen muchos personajes relevantres de esta historia, y de todo Mi Mundo, como es Ulara, la Llorona, uno de los Demonios Resentidos que mucho después lucharían en la Guerra de la Roca. Además, aparecería el Ladrón de Almas, quien acaudilla a todas las bestias que han invadido el Viejo Mundo en masa. Y además, aparecerá Odín, de la que se habla también en La Torre, la Crónica que se desarrolla en -397.

Creo que va a ser un buen relato... ¡Mes está gustando mucho!

Os dejo el comienzo de esta Crónica, para ver qué os parece, va?


EL CREADOR DE MUNDOS


La muchacha salió cerrando tras de sí con fuerza, y el portazo resonó en todo el callejón. Apresurada, cerró con llave, y como desfallecida, cayó contra la puerta de espaldas, para llegar hasta el suelo de rodillas. Estaba llorando, y tenía sonrojada su piel llena de pequitas. Su pelo lacio caía cubriéndole el rostro, y con las manos se lo acariciaba como tranquilizándose, como si acabara de terminar algo horrible, y tratara de relajarse. Entonces se dio cuenta de que estaba lloviendo, y regresó a la realidad. Estaba en un callejón que no había visto en su vida, de una gran ciudad. Aquello tenía que ser Aluadinia... Se limpió los mocos con la manga del vestido, y se levantó a duras penas. Entonces alguien abrió la puerta a su espalda, y ella se cayó al suelo.

- ¿Qué es esto? Niña, ¿intentabas forzar mi cerradura?- Era un viejo calvo y con la barba rasurada, que empezó a atizarle con el bastón, entre algún puntapié sin fuerza. Ella rodó para quitárselo de encima, y salió corriendo callejón abajo.

Las casas se apiñaban unas con otras, en un desorden que no comprendía, pero que tenía sentido. Giró el callejón, ya a salvo, y se refugió de la lluvia bajo un toldo. Allí quedó acurrucada otra vez, llorando, completamente desconsolada. Sus lágrimas se mezclaban con las de la lluvia, pero al llegar a sus labios se hacían presentes con ese sabor salado... Miró frente a sí, y vio que justo el muro que tenía delante, era el de un enorme castillo. Más allá, el callejón terminaba en las altas murallas de la ciudad, y al otro lado, la isla donde se levantaba Aluadinia.

Aquella ciudad era una de las más antiguas de todo el Viejo Mundo. Hasta hacía poco, había sido habitada por los aches, una de las razas de los hombres, pero unos setentaicinco años atrás los gonotes habían llegado a estas tierras, en un éxodo obligado, pues huían de las bestias. Ella conocía bien aquella historia. Cuando los gonotes llegaron hasta esta región del Viejo Mundo, ocuparon el bosque, y los aches les permitieron vivir en la ciudad, como refugiados. Una generación se había sucedido, y la ciudad ya estaba muy poblada, había crecido mucho en las últimas décadas. Ahora, tras los muros de la ciudad los hombres habían levantado muchas casas, graneros, establos o molinos, y poblaban aquella isla. Ésta se hallaba en el lugar donde del Ethir Aluadin, o Río Largo, nacía el Bringidamo. El río, con su poderosa fuerza, había moldeado aquella zona rocosa, hallando la forma de atravesarla. Y así se había formado la isla, que se elevaba en su centro, justo donde se erguía el castillo, rodeado de la muralla. Donde estaba ella en aquel momento.

Continuó llorando, sin poder parar, muy apenada, entonces se levantó y comenzó a caminar sin rumbo. Recorrió de vuelta el callejón, y giró varias esquinas sin saber a dónde iba. Ella no quería estar ahí, y al pensarlo, se detuvo, estallando en sollozos. Entonces un niño que corría cerca, se paró a su lado. Ambos estaban completamente empapados, pues la lluvia caía más fuerte.

- ¿Estás bien?- Le preguntó.

Pero ella, en cuanto se percató de su presencia, salió corriendo, cruzándose con él, calle arriba. Subió hasta lo más alto de la colina que coronaba la isla, y de pronto se vio en una gran plaza. A un lado le quedaba el castillo, que se elevaba hermoso, en un tono blanco que terminaba en torreones azules. Los edificios se apiñaban rodeando el castillo, y justo en el centro, había una estructura de piedra circular. Eran tremendos bloques de roca, de dos veces su tamaño, colocados de forma que los de la base, hacía de columnas para soportar a los superiores, que se unían en aquel círculo hermoso. Bajo la estructura, y a diferencia del resto de la ciudad, que estaba adoquinada, había un jardín muy bello, con rosales de todos los colores. Estaba sola en la plaza, salvo por unos guardias en la puerta del gran castillo. Aquella fortaleza sólo podía ser digna de los elfos, pensó ella, y eso la apenó aun más...

Caminó despacio bajo la lluvia hasta una esquina de la plaza, y se acurrucó bajo un tejado. Ya caía la tarde, y pronto llegaría la noche, donde ella se encontraba mucho más a gusto. Continuó llorando, y lloró y lloró desconsolada, sin saber qué iba a hacer ahora. Entonces la lluvia fue amainando, y la noche llegando. Así, la Llorona se quedó profundamente dormida en una esquina de la plaza de la Ciudad-Estado de Aluadinia...


Continuará...

15 julio, 2011

La Batalla de Utha

Una saeta blanca se clavó en la madera de la puerta, donde dos elfos estaban apostados. La flecha vino del sureste, y cruzó la ciudad de Utha tan rápido, que ni un solo pridonio pudo verlo. Uno de los elfos la arrancó de la madera, y ambos abrieron la puerta, entrando al puesto avanzado de guardia, sobre las murallas del Palacio de Oro. Dentro estaba Athal, equipado con su armadura completa, salvo el yelmo, ante una mesa, y a su alrededor, otros elfos que se reunían con el Señor de la Marca. Frente a ellos había un plano de la ciudad desplegado, sujeto por dos espadas sobre la mesa a cada lado, pues antes estuvo enrollado. Había alfileres con pendones clavados sobre la mesa, indicando puntos sobre el mapa. Había varios pendones azules: en el Fuerte del Rey Nemo, al soroeste; además de en el Fuerte de Mistral, el más al norte sobre el río; había otro en el Templo a Aënor, Dios del Gran Océano, en la Ciudadela Occidental; otro en la Torre de Hechicería; y en el Palacio de Oro, que había uno mayor, indicando su posición. Todo lo demás, eran alfileres amarillos, indicando las posiciones enemigas. La ciudad de Utha había estado durante asedio los últimos meses, y los hombres, que habían cruzado el Ethir Luada, habían logrado penetrar en la Ciudadela Occidental, que estaba peor defendida. Estuvo bajo su control durante las semanas anteriores, salvo el Templo, que lo mantuvieron bajo su poder los elfos, apoyados desde las murallas sobre el río. Pero varios días atrás, los pridonios habían logrado atravesar los muros, derribándolos con grandes catapultas. Los Muros de Utha eran conocidos por ser altísimos, de un mármol blanco, rodeando toda la ciudad. Pero ellos habían logrado derribarlos. Ahora la ciudad había sido ocupada por el ejército de Cartesse, y sólo unos pocos puntos quedaban defendidos por los elfos. Utha aun no había caído... Athal odiaba a aquellos hombres, sólo deseaban conquistar más territorio, sin importarles quién viviera allí, pero él no pensaba permitírselo.


Extraído del Palacio de las Cigüeñas
Crónicas de la Guerra de los Mil Años



Hola!
Vengo a hablaros del Palacio de las Cigüeñas, un relato que formará parte de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años. Durante el relato, se narra la última batalla por Utha, en que los elfos tratan de defenderse de Cartesse, la ciudad más poderosa de los hombres.
Para ilustrar el relato, he hecho un mapa de la ciudad, y quería mostrároslo aquí de ante mano, pues el relato aun no está acabado, pero me queda nada!!

Enlaces de apoyo:
Crónicas de la Guerra de los Mil Años


UTHA
Durante el asedio pridonio en -57


19 junio, 2011

Monográfico: Torres Mirdan

Torres Mirdan fue una de las ciudadelas que los elfos de la Alta Estirpe de Laentis-Anne, los Viajeros, construyeron a lo largo del Viejo Mundo cuando se expandieron por éste. Aquellas regiones las encontraron desahabitadas, y en una posición elevada, construyeron las dos torres. Era una formidable castillo, que se elevaba bien alto. Durante mucho tiempo Torres Mirdan fue una importante ciudad elfa, tan lejos como estaba de Artha'Ula, primero, y de Cordonia, después, donde reinaban los elfos de Laentis-Anne.

Poco después de que el Mundo cambiara, ya entrada la Edad de los Hombres, cuando estos comenzaron su gran expansión, los elfos que habitaban Torres Mirdan vieron estallar la Guerra de los Mil Años, en que las bestias cruzarían las Montañas del Anochecer, e invadirían el Viejo Mundo en masa...

Por aquel tiempo, Torres Mirdan era una posición estratégica, a camino entre Iftir y Gordlindon, en las Tierras Bajas que se extendían hacia el este, y Filania hacia el suroeste, sobre el Ethir Aluadin. Tras las primeras invasiones de los vesorianos en las montañas, los gonotes ocuparon las Tierras Bajas, así como las Tierras de Balhan, al norte. En aquellos remotos lugares, los elfos mantuvieron una posición de acogida, y amistad con los hombres que huían de las bestias. Los gonotes habitaron aquellas tierras durante siglos, hasta que los vesorianos les hicieron retroceder... Iftir y Gorlindon cayeron pronto, y Torres Mirdan se temió lo peor.

Cauando llegaron las bestias ante sus puertas, los elfos lucharon con valor, y mucho tiempo aguantaron, en muchos momentos ayudados por los gonotes. Pero al final Torres Mirdan cayó, en la imparable masa de bestias que les atacaron desde el este... Así, la ciudad fue reducida a cenizas, y a todos sus defensores se les dio muerte. Durante aquella dura batalla, que aconteció en 181, se dice que una de las torres de la fortaleza cedió, y se derrumbó en el patio de armas, donde había muchos elfos... Tras lo sucedido, nadie volvió a habitar el lugar en al menos dos cientos treina años...

Los vesorianos continuaron con su ola de destrucción, y al final tomaron también Filania, que corrió la misma suerte que Torres Mirdan. Tras aquellas conquistas, los vesorianos continuaron, hasta tomar el Bosque de las Brujas, expulsando a los gonotes que en él vivían. Hasta allí llegaría entonces Odín, la Bella, quien habitaría el bosque desde entonces. Para ella levantarían el Sitial de las Brujas, y en su bosque crecería la planta que tanto amaba... Ella sería quien, en un intento de complacer al Ladrón de Almas, plantó unas semillas mágicas entre las ruinas de Torres Mirdan.

Así, de entre los escombros, brotó una planta enredadera, que creció y creció hasta engullir lo que quedaba del castillo. De la planta brotaron millares de flores de un color rosa muy bello, y de entre sus pétalos, nacían demonios de todas clases... Aquel lugar fue maldito mucho tiempo, y los vesorianos lo utilizaron para traer demonios al Mundo, a este lado de las Montañas del Anochecer...

Los elfos y los hombres, tras la Paz de Cartesse, y habiendo hecho retroceder a las bestias hasta aquellas tierras, encontraron Torres Mirdan desolada, engullida por la enradadera de flores rosas. Al ver que de aquel lugar manaban los demonios que los vesorianos traían a batalla, decidieron que debían conquistarla, pues era de vital importancia para vencer aquella guerra. Pero ante la imposibilidad, pues el lugar estaba invadido por fieros demonios que la defendían bien, los elfos y los hombres decidieron una resolver la situación de forma drástica. Acamparon rodeando la atalaya, y dispararon miles de flechas en llamas. Así, quemaron Torres Mirdan para matar a la enredadera. El sitio durante semanas, y mantuvieron el fuego vivo durante ese tiempo, hasta que no quedó nada de la planta, al menos no sobre el suelo... La batalla fue sangrienta, pues aun debieron enfrentarse a los demonios que subrevivieron, y aquello jamás lo olvidarían... Al final Torres Mirdan fue reconquistada, en el año 412, tras haber ardido hasta sus cimientos.

Después de aquello, los elfos tomaron la posición, reconstruyendo la fortaleza. Elevaron la torre que hubo caído durante la batalla contra la bestias, hacía más de dos siglos atrás. Y Torres Mirdan volvió a llenarse de esplendor. Durante el resto de la Guerra de los Mil Años, elfos y hombres enviaron grandes ejércitos desde las torres a conquistar las Tierras Bajas, que ayudados por los enanos, cayeron pronto.

Al final ganaron la guerra, y expulsaron a las bestias del Viejo Mundo. Y durante todo aquel tiempo, algo creció de la tierra del castillo. La planta mágica no había muerto, pues sus raíces sobrevivieron al inciendo, y volvió a brotar del suelo, y comenzó a trepar los muros de la fortaleza. Los elfos, que la habitaban, trataron de contener el crecimiento de la planta, y por largo tiempo lo consiguieron, pero cuando la guerra iba dando a su fin, al ver que la Señora Mielina se marcharía cuando todo terminara, decidieron abandonar Torres Mirdan, y marcharse hacia la Península de Ëslinor, de donde partirían los elfos de Laentis-Anne para siempre.

Así, en el año 456, cuando se libró la Batalla de las Bestias, y la Guerra de los Mil Años diera fin, los habitantes de Torres Mirdan se marcharon de allí, y dejaron el lugar abandonado. Entonces la planta enredadera pudo crecer silvestre, y volvió a engullir el castillo, y desde entonces sería conocido por todos como un sitio maldito, al que muy pocos se atrvieron a acercarse, pues según dijeron al volver, estaba infestado de demonios de todas formas...





De las Torres Mirdan se habla en las Crónicas de la Guerra de los Mil Años.
Para situar la fortaleza en el mapa, consulta la entrada anterior.

11 junio, 2011

La Guerra de los Mil Años

Hoy vengo a hablaros del cuento en que estoy trabajando. Se titula Crónicas de la Guerra de los Mil Años, y para su ambientación, he trazado los movimientos de tropas, con las tierras que se fueron cnquistando, a lo largo de la guerra... Espero que os guste y sirva para seguir el cuento!
Además, pos dejó aquí un reumen de lo que aconteció durante la guerra, y la Línea del Tiempo actualizada.

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En el S. VI antes del comienzo del calendario de los hombres, los enanos, bajo el mandato de Thüril, el Rey Único, regresaron a las entrañas de la montaña, sellando sus túneles, para huir del Mundo Exterior. Según ellos, fue para protegerse de la amenaza que se cernía sobre sus Reinos... Se acercaba un mal tan poderoso, que acabaría con toda civilización, y que arrasaría la faz del Viejo Mundo... De esta fecha se data el comienzo de la Guerra de los Mil Años.

La Edad de los Hombres comenzaba, y recién éstos tenían tecnología suficiente para comenzar su expansión. Los helenos y los pridonios eran buenos navegantes, y se disputaban el Mare Nostrum Interioris, hasta entonces de dominio heleno. Pero los pridonios, que se encontraban en el auge de su crecimiento, desembarcaron en el viejo continente, donde se encontraron con los elfos...

La Alta Estirpe de Laentis-Anne llegó al Viejo Mundo muchos milenios antes de este momento, y habían explorado todo el Viejo Mundo, levantando atalayas por toda su geografía, y con ellos convivían los celtas, venidos de las Islas Flotantes. Por aquel tiempo, los aches, una cultura de hombres que había nacido en el corazón del Viejo Mundo, se había expandido por bastas regiones, y convivían también con los elfos en paz.

Pero los pridonios sólo conocían un método: la guerra. Conquistaron Esselnesse, y con ella cayó la Tierra de Tronia. Al norte, invadieron la Península de Ëslinor, y se asentaron en la Tierra de Laneo. Las batallas entre elfos y hombres duraron mucho, lucharon duramente, pero a los elfos les fue imposible frenar a los hombres, que los superaban en número. Hasta que en -46, los pridonios lograron conquistar el sur de la ciudad elfa de Prolia, quedando dividida por el río. Allí fundaron Gran Prolia, y comenzó un status quo que duró los siguientes tres lustros.

Durante todo aquel tiempo, y desde poco después de que los enanos se ocultaran bajo la montaña, los vesorianos, una tribu de hombres que provenían de los Páramos de las Estrellas, el extenso desierto que se halla más allá de las Montañas del Anochecer, donde siempre es de noche, habían invadido el Viejo Mundo.

Los vesorianos se habían aliado con los orcos de las montañas, y echo huir a los gonotes, los hombres que las habitaban. Bajaron de las montañas y atacaron tanto a hombres como a elfos, y grandiosas ciudades cayeron a su paso, como Lanthas, o Gorlindon, la Última, la ciudad elfa más al este, en las Tierras Bajas.

150 años después de que Prolia estuviera dividida por el río, y que hombres y elfos lucharan sin ganar terreno, las bestias surgieron por el este. El primer encuentro fue en 119, cuando un ejército pridonio fue masacrado, al este de la Península de Ëslinor. Derrotas como aquella llevaron a que en 117 los elfos y los pridonios firmaran la paz, durante el Tratado de Prolia. Entonces, juntos, hombres y elfos, levantaron el Muro de Ëslinor para defenderse de las bestias, que separaba la península del Viejo Mundo, y que siempre fue inexpugnable.

En esta época, un hito cambiaría el curso de la guerra: en el año 116, Thüril, el Rey Único, murió en el subsuelo, y Thor-Lunn, que fue nombrado soberano de todos los enanos, decidió regresar a la Superficie a luchar contra las bestias... Así, las primeras ciudades enanas volvieron a resurgir, como Karak-Lunn, o Karak-Ethin.

En occidente, el pueblo gonote, que en grandes olas migratorias había cruzado el Viejo Mundo durante los últimos siglos, huyendo de las bestias, había llegado a los dominios pridonios sobre la Tierra de Tronia, y los primeros enfrentamientos comenzaron. Además, alcanzaron también el sur, cruzando las Montañas Desoladas, invadiendo la Meseta de Issonia, donde habitaban los helenos. Los pridonios, al ver que el Muro de Ëslinor había resistido contra las bestias, en el año 204 levantaron otro que separara la Tierra de Tronia, al que más tarde llamarían la Muralla de los Reyes. Así, lograron mantener a ralla a los gonotes, por un tiempo... Pues cuando las bestias atacaron a los gonotes por el este, éstos no tuvieron más remedio que enfrentarse a los pridonios, viendo que contra los vesorianos les sería imposible vencer. Así, en el año 300, los gonotes cruzaron la Muralla de los Reyes, invadiendo la Tierra de Tronia. Los pridonios se retiraron a la Gran Isla de Pridonia, y su capital, Cartesse, la ciudad más poderosa del Viejo Mundo occidental de por aquel entonces, se temió lo peor...

Sus territorios se veían seriamente amenazados, y ya no controlaban la defensa de aquellas tierras ante las bestias. Pero su preocupación fue mayor cuando los gonotes, en un alarde de bravura, desembarcaron en la Gran Isla, e incluso lograron sitiar Cartesse en el año 319. Mucho tiempo pasaron los pridonios y los gonotes guerreando, pero todos eran conscientes de que la inestabilidad del Viejo Mundo era una olla a presión, y decidieron que aquello no podía continuar. Los elfos reunieron a los señores pridonios y gonotes, junto a heraldos helenos y enanos, y les instaron a aliarse, a unir fuerzas contra las bestias, que tenían subyugado el Viejo Mundo. Les dijeron que los enanos habían regresado de las entrañas de la tierra, y que en las Montañas del Anochecer combatían a los vesorianos y a los orcos, ganando terreno. Los elfos de Barafundär, que hasta ahora habían permanecido ocultos en Loth-Darien, habían salido de su bosque encantado y combatían junto a los enanos en las montañas. Era el momento de unirse, y los pridonios y los gonotes firmaron la Paz de Cartesse.

Así, la alianza de elfos, hombres y enanos marchó contra las bestias, y juntos, lograron ganarles terreno. Duras batallas se sucedieron entonces, pero los vesorianos sufrieron pesadas derrotas, y debieron marcharse de allí. Los elfos reconquistaron grandes ciudades como Aluadinia, Oslinath o Lanthas, a la que renombraron como At-Lanthas, y al final, se libró la Batalla de las Bestias, en las Torres de Isnara, las dos grandes fortalezas que guardaban la entrada al Paso de las Bestias, construidas por los vesorianos mucho tiempo atrás, donde fueron definitivamente derrotados. En 456 la alianza de hombres, elfos y enanos lograron expulsar a los vesorianos, que se retiraron a los Páramos de las Estrellas, dando fin a la Guerra de los Mil Años.


Plano del Viejo Mundo durante la Guerra de los Mil Años



Línea del Tiempo: La Guerra de los Mil Años

06 junio, 2011

Monográfico: Koragk, Matabestias

Koragk nació en las Montañas del Anochecer, en el año -120, en una pequeña aldea enana. La villa estaba oculta en los límites del Bosque Oscuro de Alorn-Toth, donde los gonotes les habían permitido vivir. En el momento en que los enanos se ocultaron en las entrañas de la montaña, para no regresar, casí cinco siglos antes del nacimiento de Koragk, su familia se encontraba lejos de una ciudad enana, por la que huir de la superficie, como había ordenado Thüril, el Rey Único. Así, a su llegada a Karak-Lon, de donde procedían, y al encontrarla deshabitada se asentaron en sus ruinas. Allí convivieron mucho tiempo hasta que en -135, los orcos de la Tribu de la Garra Negra, que campaban a sus anchas en las Montañas del Anochecer, los atacaron. Karak-Lon cayó entonces, y los orcos fundaron allí la Garra Negra, donde vivió desde entonces su Señor de la Guerra. La familia de Koragk debió huir entonces al Bosque Oscuro de Alorn-Toth, y allí se asentaron, bajo la protección de los gonotes.

Koragk nació en un momento de mucho dolor. Ya en sus primeros años aprendió a odiar a los orcos, y cuando aun era joven, vio morir a su padre, en un intento fallido por recuperar la vieja ciudad enana... En aquel momento, Koragk juró que derrotaría a los orcos de la Garra Negra.

Cuando creció, no espero para animar a los hombres, y ayudado por los gonotes, asedió la ciudad, sin conseguir tomarla. Derrotado, y dándose por vencido, decide marcharse lejos, y morir luchando, matando bestias. Entonces tenía más de un centenar de años, y no tardó en ganarse el sobrenombre de Matabestias...

Koragk luchó en la Guerra de los Mil Años, pues reunió a muchos, que habiendo escuchado su nombre se le unieron, y juntos lucharon contra los orcos y los vesorianos allá donde los encontraban.

Una noche del año 117, cuando Koragk se encontraba al este de la Península de Ëslinor, donde las bestias ya acosaban a los elfos y a los hombres, vio en el cielo un destello tan poderoso que sólo podía provenir de un lugar. Aquella luz provenía de un punto en el horizonte de la estepa, hacia oriente, y allí debía estar la Corona Radiante de la leyenda.

Por curiosidad, o quizás pensando que si la corona estaba allí, habría bestias buscándola, Koragk organizó un grupo, y fue a ver de qué se trataba. Al ir acercándose, vio que a lo largo de la estepa, los hombres y los elfos estaban construyendo una gran muralla, que separaría la Peninsula de Ëslinor del continente... Realmente temían a aquellas bestias.

Cuando Koragk alcanzó el muro, vio que al norte estaban levantando una fortaleza, era el Paso Norte del Muro de Ëslinor. Allí los hombres, bajo el estandarte del Imperio de Pridionia, levantaban una ciudad que serviría de guarnición y defensa. En aquel momento estaba en construcción, y un puñado de hombres trabajaba allí, cuando ante la sorpresa de todos, dos grandes ejércitos atacaron la ciudadela.

Por el oeste apareció una legión de elfos oscuros, pertenecientes a la Alta Estirpe de Yandalath, bajo las órdenes de Adril de Dorthonion, un despiadado Señor de la Guerra que ansiaba hacerse con la Corona Radiante. Por el oriente, apareció una hueste de pielesverdes, comandados por Ghundard, Señor de la Calavera Llameante. Aquella tribu luchaba junto a los vesorianos, y al ver el destello, habían acudido también a por la corona...

La Batalla por el Paso Norte del Muro de Ëslinor fue dura. Los hombres que la defendían murieron todos, salvo uno, que se lo llevaron los elfos para torturarlo. Éstos huyeron del lugar, pues Ghundard, que era un poderoso hechicero, los derrotó invocando a cruentos demonios que los devoraron. Pero quien se hizo con la Corona Radiante fue Koragk, Matabestias, que al portarla, deslumbró a todos en la ciudadela. Muchos orcos y elfos huyeron, y él se marchó de allí con el poderoso objeto.

Poco después, al saber que Thor-Lunn, era ahora el Rey Único, y que había ordenado regresar a la superficie para combatir a las bestias, acudió hasta él, y le regaló la Corona Radiante, diciéndole que él no era merecedor de ese honor, sino él. Thor-Lunn, agradecido, le encomendó el cometido de marchar hasta Cordonia, hasta Cartesse, y hasta Anora, donde aun habitaban elfos y hombres. Koragk debía pedirles que se unieran a su causa, y que todos juntos lucharan contra los vesorianos.

Koragk, Matabestias, comenzó así su odisea... Fue hasta Cordonia, en el extremo de la Península de Ëslinor, y allí recibió audiencia de la Señora Mielina, quien gobernaba el Reino de Eslián, como emabajador de Thor-Lunn, el Rey Único. Después fue hasta Cartesse, en el corazón de la Gran Isla de Pridonia, y de su Imperio. Pero los hombres no les escucharo al principio. Se reunió también con los aches, en la Ciudad-Estado de Nundinae, y con los helenos de la Isla Rocosa, hasta con los gonotes que acampaban al otro lado del muro que los pridonios habían levantado para mantenerlos fuera de la Tierra de Tronia, y que no tardaron en atravesar...

Tras los gonotes asediar Cartesse, y la balanza en el Viejo Mundo inclinarse definitivamente hacia el lado de las bestias, se firmo la Paz de Cartesse. Pridonios y gonotes dejarían de luchar entre ellos, y se unirían a los elfos contra los vesorianos. En aquel momento, cuando se formó la alianza, se encontraba Koragk, Matabestias, en representación de Thor-Lunn, el Rey Único, Soberano de todos los enanos.

Tras aquello, la Guerra de los Mil Años se convirtió en una encarnizada matanza. La alianza de elfos y hombres combatió a los vesorianos en las estepas del Viejo Mundo, ganándoles terreno. Reconquistaron antiguas ciudades, que ya eran poderosas piezas del imperio vesoriano, como Aluadinia, Oslinath, o Lanthas, a la que renombraron como At-Lanthas. Y en las Montañas del Anochecer, los enanos combatieron a las bestias, ayudado por los elfos de Barafundär, tras la Batalla de Karak-Athor.

Durante aquel tiempo Koragk combatió primero junto a los hombres y elfos en el Viejo Mundo, y después se sumó a los ejércitos enanos, que luchaban en las monatañas. Thor-Lun, para recompensar a Koragk, le entregó un ejército, para que partiera hasta la Garra Negra, y se enfrentara a los orcos. Así, Koragk combatió a los orcos hasta romar la vieja ciudad enana, enviando tropas desde los túneles del subsuelo, y asediando sus muros desde la superficie montañosa. Cuando conquistó la Garra Negra, y la renmbró como Karak-Lon, El Rey Único le dijo a Koragk, que la gobernara. Pero éste, que sólo deseaba morir combatiendo a las bestias, decidió darsela al Rey Thorak, su legítimo heredero, hijo del difunto Rey Thüril.

Entonces, Koragk, Matabestias, partió a enfrentarse a los vesorianos, que por aquel entonces se replegaban en las Torres de Isnara, habiendo perdido sus bastos territorios en el Viejo Mundo. En aquel lugar, en el año 456, se libró la llamada Batalla de las Bestias, en que murió Koragk. El valiente enano luchó valeroso contra Fannygorn, el Supremo, pero éste le dio muerte despiadadamente.

Así, los días de Koragk, Matabestias, terminaron, pero su leyenda creció y fue recordada por siempre...




Koragk, Matabestias, es un personaje de las Crónicas de la Guerra de los Mil Años, en que estoy trabajando ahora. Espero pronto contaros más sobre él y sobre esta historia!!





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