20 diciembre, 2006

La criatura grotesca y rosa


El tremendo orco quedó agachado y escuchando tras la puerta, a la espera. Su gran equipo de batalla tintineaba con el chocar de las placas y armas, y sobre su brazo, un diminuto demonio de color rosa, de una forma grotesca y colmillos afilados, se mantenía muy quieto...

* * *


- Sí, maestro. Todo bien, como siempre. Ya lo tiene.- La voz gutural del orco sonó grotesca en los aposentos del brujo, y sintió como la criatura rosa que se le agarraba al brazo se estremecía. Hasta ella le tenía miedo...
* * *

L’Caor asintió, y caminó hacia atrás hasta llegar a la puerta. La abrió, y salió de aquellos aposentos, a donde odiaba ir. Ya más aliviado, se ajustó su tremenda espada al cinto, y acarició a esa bestia diminuta que le rodeaba el brazo. Entonces, bajó las escaleras, hacia el nivel inferior...


El capítulo VIII del Cuento de Siläe, El tremendo orco, ha cambiado. Con ello, comienzo el Glosario de personajes, con éste mismo, con L'Caor, hablándoos de él y de esa criatura grotesca y de color rosa...

Podéis verlo aquí: Glosario de personajes del Cuento de Siläe.



Además, quería añadir algo, que por otro lado, no tiene nada que ver.
¿Quién se acuerda de aquella serie de dubujos, Transfomers?
Eran vehículos que se transformaban en robots, ¿Sí?

Pues en abril llega la película.


Para más información, aquí: Trasnformers.

18 diciembre, 2006

El Cuentacuentos: El sábado comenzará...

El sábado comenzará la construcción. Ya está todo listo, los primeros cimientos se hicieron fuertes y profundos, y yo creo que todo el edificio será firme y resistente. Se elevará alto, pues jamás llegará a terminar su construcción... Nacerá, con su base circular, abarcando un buen territorio, pues será bien alta, vista desde todo el gran valle. Por ello, éste es el lugar elegido, la mejor defensa, una isla en medio del mar. En esta isla que flota y que se deja navegar al antojo de las mareas. La altísima torre albergará el conocimiento de todos aquellos que quieran ser recordados, y que aquí guarden sus recuerdos. El interior será una inmensa biblioteca, donde nosotros mismos iremos cuidando los innumerables tomos de libros, manuscritos y cuentos que se guardarán. Con todo ese conocimiento se formará él. Un conocimiento enriquecido por todos los que deseen permanecer recordados en la historia, y que se atrevan a guardar en esta inmensa biblioteca sus escritos. Todos ellos serán recordados. Y estos recuerdos, de sus palabras y sus sueños, él tomará forma. Nosotros mantendremos la defensa de la torre y cuidaremos que todo esté bien cuidado, reunidos de diferentes razas y lugares de procedencia. Lo debemos, y lo haremos. Él nos guió hasta aquí, sin saber cómo... Y aquí estaremos hasta que nuestra estirpe aguante, esperando a aquellos soñadores que, con sus escritos, quieran venir a ofrecérnoslos. Nuestras estanterías se irán llenando con sus recuerdos, y así, él irá creciendo. La torre, en continua construcción, será su hogar y nuestro templo. Alcanzará a ser el punto más alejado de la tierra, y el más cercano a la luna... Desde allá, a lo alto, él podrá verla cuando pase por las noches. Ya puedo verlo, en esa cima imaginaria, de nuevo contento...
La Torre del Recuerdo
Memorias Olvidadas
Darka Treake


Por fin he escrito este relato, aunque, admito, fuera de tiempo. Pero bueno, más vale tarde que nunca!
Además, querría felicitar a El Cuentacuentos por nuestro nuevo lugar de reunión. Muy buena página.

Darka.

Más cuentistas en www.elcuentacuentos.com

17 diciembre, 2006

Glosario de personajes del Cuento de Siläe.

Última actualización: 25 de octubre de 2007.


He aquí el Glosario de personajes del Cuento de Siläe.
En el se os hablará a cerca de todos los personajes del cuento.
De momento, tan sólo os nombraré aquellos que ya han aparecido en la historia...

Gelghar, el padre de Siläe.

Elëda, la madre de Siläe.

Aladär, el primer oficial de Gelghar. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Sofio, el adivino y amigo de Gelghar. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Uüran, el que muerde. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Iente, el Hilite. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Assan, el que pasó su última noche en la ciudad festejando que se marchaba... Uno de los diez más valientes de Düredar.

Ërathar, el pretendiente de Siläe. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Ëlar, el abuelo de Eledar.

Eledar, uno de los diez más valientes de Düredar.

Agenon, el traidor. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Lagar, el Señor de los Üdos. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Gledor, el preso liberado. Uno de los diez más valientes de Düredar.


La dama negra.


Fillan, el cuidador del bosque de Benelia, Loth-Darien.

La Reina del bosque de Loth-Darien.

Ïlandir, Príncipe de Loth-Darien.


Azarus, gran brujo de Teth Nolin.

Miär, el loco. Uno de los aprendices de Azarus, gran brujo de Teth Nolin.

L'Caor, es un tremendo orco que sirve al Gran Brujo de Teth Nolin, es, de hecho, su primer oficial. Es un orco negro muy corpulento, que sobrepasa la talla normal para un orco, incluso para los de su especie. Por ello, es temido por todos, y está al mando del ejército. Con él siempre va una criatura horrenda. Un pequeño demonio que siempre lleva encadenado a su muñeca izquierda. Es un ser malévolo y horripilante, que siempre tiene ansias de matar y devorar. Es totalmente sumiso a L'Caor, y le ayuda en el combate, pues es un fiero guerrero. El pequeño demonio es rosa y grotesco, bien feo y con los dientes afilados. Fue un regalo de Azarus, su maestro.

Leviassan, Gran Jefe hobgoblin de Teth Nolin. Tiene la Llave de su propia celda.

Scropolo, el necrófago, el enviado de Ssuhl, el Dios Muerto. Un invitado de Azarus al acontecimiento.

Siläe, la doncella de Düredar...



A cerca del Cuento de Siläe, también puedes ver:

Breves notas del autor...

Voy a hablaros de los personajes del Cuento de Siläe. Son muchos y muy variados, y para que podáis seguir la historia y, sinceramente, para mí también, voy a ir haciendo un Glosario en este mismo blog, donde os hablaré de todos ellos.
Este glosario estará incluso en el mismo cuento el día lejano en que tome su forma en papel. Será un apéndice al final del cuento.

Ya he hablado de algunos, y con ellos empezaré este glosario. Pero iré añadiendo más a medida que vayan apareciendo, de manera que iré modificando ese post. Podréis ver que ha sido actualizado en la fecha que aparecerá junto a su link, en el índice de vuestra derecha.

Me temo que con este glosario de personajes corremos el riesgo de revelaros información acerca de los personajes antes de que debáis saberla por la historia. Lo siento. En realidad, este glosario sirve de apoyo a la historia, como digo estaría al final del cuento, así el lector podría consultarlo cuando quisiese, aun corriendo este riesgo...

De momento comenzaré con los personajes de los que ya os he hablado, pero hay muchos más, que aun no concéis. Todos aquellos que los cuatro más valientes de Düredar se encontrarán en su búsqueda de Siläe, que ya los ha llevado a la Torre de Teth Nolin... Todos ellos están aun en mi cabeza o en mis notas, pero pronto irán surgiendo...

Además, me gustaría añadir aquí, que este cuento va a ser contado en tiempo real. La Primera Parte ya está escrita, y ahora estoy con la Segunda. Desde la llegada de los más valientes de Düredar a la Torre de Teht Nolin en adelante, será contado indicando el lugar y el momento precisos cuando comienza la escena. Para que se entienda bien, el capítulo VIII, El tremendo orco, comienza en la décimo cuarta planta, a las 04.58 horas.

En cuanto al tiempo, nunca se llegó a saber con exactitud cuando transcurrió este cuento. Se situa la llegada de esos cuatro valientes a Teth Nolin en algún momento del año -1253.
Siendo así, os lo contaré todo, como ocurrió, indicando la hora que era en ese momento, como ese capítulo, a las 04.58.
Lo de indicaros la hora es sólo una manera de guiarnos, y situarnos en el tiempo. Teniendo en cuenta eso, el lector debe saber que la Torre de Teth Nolin está en los Páramos de las Estrellas, el extenso desierto en que siempre es de noche.

Sí, durante todo el cuento, es de noche.
Imaginémosnos allí, explorando una torre perdida en el desierto, completamente a oscuras las 24 horas del día.
Era una torre sin ventanas... ¡Ahí dentro no podían ver nada!


Bueno, hasta aquí un poco de explicación del cuento.
A continuación, os presento algunos enlaces sobre el Cuento de Siläe:

- Glosario de personajes del Cuento de Siläe.
- El Cuento de Siläe.
- Las Guerras de la Luna. Para situarlo en los acontecimientos del tiempo.
- Novedades. Donde os voy mostrando las novedades del cuento.


Memorias Olvidadas
Darka Treake

15 diciembre, 2006

Lo insignificantes que somos en el universo...

He recibido un mail muy interesante. Normalmente los forwards no los abro, directamente los elimino, pero hay algunos, según el asunto o dependiendo de quién me lo envíe... que lo miro.
Este he tenido que verlo, pues el asunto era el título de este post, aunque en inglés.

En el mail aparecían las fotografías que yo os presento más abajo, una detrás de otra, como aquí, para que nos hagamos una idea de lo que es la Tierra en el universo.
Decía, con mucha certeza, que la mente humana no estaba preparada para comprender lo que éramos en el universo, pues la escala es demasiado grande...

Mirad, en esta primera fotografía, se muestran los planetas rocosos de nuestro sistema solar: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte y además, Plutón (no entraremos aquí en el debate, esto debió ser hecho antes de que Plutón dejara de ser considerado planeta).




Como vemos, la Tierra es la más grande de ellos.

Ahora bien, si ponemos todos los planetas de nuestro sistema solar en la misma fotografía, a escala mucho mayor, vemos que los ganadores en volumen son Júpiter y Saturno, seguidos de Neptuno y Urano, los planetas gaseosos. La Tierra, para que comparéis, es el quinto en tamaño, situada debajo de Urano.




Ahora, añadamos en la fotografía al Sol, fuente de alimentación de nuestro pequeño microuniverso que es el sistema solar. Para ello, hemos de aumentar la escala aun más, como se ve en al fotografía.




Sí, la tierra es ése que está señalado... El cuarto puntito. ¿Ridículo?
Salgamos de nuestro sistema solar y pasemos a comparar los soles. ¡Pero no olvidéis lo que es el Sol con respecto a la Tierra!

En la siguiente foto aparece nuestro Sol junto a otros tres: Sirius, Pollux y Arcturus. Sí, el Sol es el primero, el señalado... Así que imaginad los planetas, no se pueden ver. La letra pequeña dice que en esta foto Júpiter, el mayor de nuestros planetas, no es más que un pixel de la imagen.




Para terminar ya, comparemos con más soles del universo. Rigel, Aldebaran, Betelgeuse y Antares son aun mucho mayores que nuestro sol. Y no son más que algunas de las infinitas estrellas que hay en el universo...




A esta escala, ¿cómo dibujaríamos la Tierra? Imposible...
¿Y a uno de nosotros?
¿Qué somos?
Es impresionante intentar ver las cosas como son, eh? Nosotros estamos ahí, perdidos en algún lugar recóndito del universo, y nos creemos algo. No somos nada. Un desliz de la naturaleza, que se le ha ido de las manos, por cierto...

En el mail comparaba el hecho de que nosotros, los humanos, entendamos cómo es el universo, y lo que somos nosotros en él, con lo que sería explicarle a una hormiga la inmensidad de internet...

Es de risa...

13 diciembre, 2006

Décimo cuarta planta. 04.58 horas.

El tremendo orco


El tremendo orco quedó agachado y escuchando tras la puerta, a la espera. Su gran equipo de batalla tintineaba con el chocar de las placas y armas. No se oía nada tras la puerta, y se levantó, quedándose después muy quieto. Entonces escuchó sus pasos acelerados sobre la madera, hasta acercarse, justo al otro lado de la puerta, a escasos centímetros de él. Tras un suspiro inquietante, el tremendo orco dio la vuelta, y, tratando de no hacer ruido, caminó hacia las escaleras.
Una vez abajo, en la estancia inferior, anduvo despacio hasta el anciano que se sentaba a una mesa al otro lado de la habitación. Ésta era semicircular, y estaba iluminada por un precioso candelabro, sobre el escritorio del viejo. El orco llegaba por detrás y el viejo estaba con la cabeza apoyada en la mesa, sobre sus brazos y la máscara. Desde donde él lo miraba, alcanzaba a ver unos cuernos que le sobresalían hacía la espalda. Debían proceder de alguna cabra, pues eran retorcidos y puntiagudos, naciendo ahora en su máscara. El tremendo orco nunca se había atrevido a preguntarle a su maestro por aquellos cuernos, siempre se quedaría con la duda.
Al llegar hasta él, se detuvo a escasa distancia, y el viejo se enderezó. No lo miró, a pesar de que llevaba la máscara puesta, y bajo ella habló con su voz sorda.

- L’Caor, ¿Cómo ha ido? Has tardado.
- Sí, maestro. Todo bien, como siempre. Ya lo tiene.- La voz gutural del orco sonó grotesca en los aposentos del brujo.
- Bien... Entonces, ahora, ya sabes lo que tienes que hacer.
- Sí, maestro.
- Baja a ver qué está ocurriendo. No quiero complicaciones ahora. Estamos muy cerca de conseguirlo, y no vas a dejar que nada lo impida.
El orco bajó la mirada al suelo, tan sólo por un segundo, y volvió a mirar a su maestro, que se estaba girando. Su silla sonó al moverse, y se detuvo ante el ruido, para evitarlo. Tras esa máscara, ahora ya le miraba.
- Quiero que bajes hasta el nivel más inferior, y que averigües qué es lo que pasa. Quiero que te cerciores de que no hay nada extraño en ninguno de los pisos de la torre.
- Sí, maestro.
- Y si es ella otra vez... No vuelvas a tener piedad. No la escuches, mátala en cuánto la veas.
Por la emoción contenida, esta vez el tremendo orco no se atrevió a responder, ni siquiera con un “sí, maestro”. Haría lo que le pedía. Él mismo estaba deseando matar a esa bruja condenada.
- Entonces ve,- Dijo el viejo tras aquella máscara grotesca.- y vuelve con buenas noticias.

L’Caor asintió, y caminó hacia atrás hasta llegar a la puerta. La abrió, y salió de aquellos aposentos, a donde odiaba ir. Ya más aliviado, se ajustó su tremenda espada al cinto, y bajó las escaleras, hacia el nivel inferior...


El tremendo orco
Capítulo VIII del Cuento de Siläe

Memorias Olvidadas
Darka Treake

08 diciembre, 2006

La Torre de Teth Nolin. 04.58 horas.

Cuatro de los diez más valientes de Düredar


Los cuatro hombres llegaron frente a la torre. Era increíble. Esa altísima torre estaba ahí, en mitad del desierto, en mitad de la nada. Torre solitaria, perdida en la inmensidad de aquel árido lugar, donde siempre era de noche. Siempre. Los cuatro permanecieron frente a una gran puerta, a cierta distancia, como por precaución. Y es que imponía, ahí, de repente, ella sola, altísima. La habían encontrado por casualidad. A lo lejos, habían visto una luz, brillante, que habían creído al principio una de las incontables estrellas del cielo. De aquel cielo nocturno y perpetuo. Y es que resultaba que en lo alto de la torre había una gran roca, puntiaguda, como incrustada, apuntando al cielo. Una roca que brillaba en la noche. Los cuatro, al verla desde lejos, perdidos como estaban en la inmensidad de aquel desierto, habían decidido acercarse, seguir aquella luz que no se movía, pues ya no sabían a dónde ir. Imagínese el lector un lugar donde el horizonte es tan plano como la tierra que pisas, y que nada hay a parte de ese suelo seco a la redonda. Nada. Absolutamente nada.

La desesperación había hecho mella en ellos. De diez que eran, tan sólo quedaban cuatro. Cuatro de los diez más valientes de Düredar. Aquéllos que hubieron partido de Düredar, tanto tiempo atrás que habían perdido la cuenta. Ellos calculaban llevar más de un año de viaje. La mayor parte de él en aquel desierto, del que no encontraban salida. Y lo más impresionante, era que siempre había sido de noche. No les cabía en la cabeza. A ninguno, salvo a uno.

Los cuatro miraban la alta torre anonadados, sin comprender qué podía hacer ahí ella sola. En medio de nada. Ellos eran Aladär, el primero de los oficiales de Gelghar; Sofio, el adivino y amigo; Eledar, aquel chico que llegó con su abuelo, pidiendo por partir entre los más valientes; y el guerrero Agenon, cuyo renombre y respeto le habían llevado a merecerse un sitio en la partida también. El resto habían muerto o desaparecido. Seis, seis hombres habían perdido por el camino. Y ahí estaban ellos, frente a aquella torre como único amparo en aquel desierto...
Extraído del capítulo VII del Cuento de Siläe:
Cuatro de los diez más valientes de Düredar
Memorias Olvidadas
Darka Treake
PD: He comenzado con la Segunda Parte!!

06 diciembre, 2006

Mi lectura...

Acabo de terminarme El Caballero de la Armadura Oxidada, de Robert Fisher. Es un cuento no muy largo, al que yo calificaría de fábula. Está muy muy bien, me ha gustado mucho. Trata, por medio de la historia de dicho caballero, de cómo buscarse a sí mismo, de cómo conocerse.
Además, es muy fácil de leer, y tan sólo tiene 93 hojas, divididas en 7 capítulos.




Y ahora, he comenzado El Testamento Maya, de Steve Alten. Me ha enganchado desde el principio. No os contaré aun más, pues primero tengo que leerlo yo. Pero de momento, tiene muy buena pinta, sólo hoy me he leído los dos primeros capítulos. Aun así, tendréis que esperar un poco, pues es un libro más extenso que el anterior.

Sólo os diré de él la frase que me enganchó. Es además, la presentación del libro, y qué presentación...
" 21 de Diciembre de 2012... El día en que termina el calendario maya."

05 diciembre, 2006

El Cuentacuentos: El sonido de los árboles me tranquiliza.

El sonido de los árboles me tranquiliza. Siempre ha sido así, menos mal. Creo que tengo suerte, mucha suerte por ello. A mi vecino de la derecha le ponen histérico. ¿Puedes entenderlo? Y aquí dónde estamos, eso es un verdadero problema. A menudo lo escucho por las noches aullar quejándose por ese limpio sonido del frotar de las hojas, y él cree que así conseguirá algo. Un cambio. Aquí... Y es que lleva poco tiempo.
Yo, todo lo contrario, me limito a observarlos allá arriba. Los eucaliptos bailan juntos al unísono, con esa melodía que el viento presta, y me tranquilizan. En estas frías noches de otoño sobretodo, cuando se acercan ya estas fechas en que tanto echamos de menos, y tantísimo nos echan ellos a nosotros. El sonido de las hojas de los árboles, es eso lo que me permite seguir aquí, sin moverme.
Qué pena que en poco días vayan a caerse de allá arriba, para cubrirlo todo con su alfombra gris...
Se alza uno a cada lado, y veo sus troncos grises subir y subir, como erguidos guardianes que nos protegen. Aunque aun no sé de qué. Cuando de vez en cuando alguien viene por aquí, ellos tratan de pasar desapercibidos, sin conseguirlo, claro. Pues todo el que viene, en algún u otro momento se detiene, yo creo que a escucharlos. Y cuando esas personas lanzan algunos susurros desconsolados, creen ser escuchados, aunque en realidad lo único que oímos son los sonidos de los eucaliptos, que allá arriba se agitan tristes por el viento otoñal.
Es una pena que sea así, lo sé, y lo siento... Espero que aquellos pobres que vienen a visitarnos a veces no lleguen a enterarse nunca... Al menos no antes de cuando deban enterarse.
Mientras tanto, los árboles estarán escuchando, en su doble función de traducirnos sus palabras, y cantárnoslas con el roce de sus hojas, al son del viento, eterna canción que, al menos a mí, siempre me tranquiliza.
Yo nunca recibo visitas aquí. Nadie viene a verme. Y ellos allá arriba, son mi único consuelo. La última vez que vino alguien, antes de que fuera olvidado, los eucaliptos no quisieron traducirme lo que decía. Se trataba de una chica a la que yo ya no llegué a ver crecer, y que al parecer, sí me recordaba a mí. Fuese lo que fuese que dijera, estaba triste, pues la vi llorar, ahí, agachada sobre mí, cuando dejó una florecilla sobre la fría loza de piedra. Entonces se marchó, y ya jamás regresó.
Desde entonces nadie ha venido, y supongo que ya nadie queda que me recuerde. Dicen los eucaliptos que nos termina pasando a todos por aquí. El tiempo es lo que tiene... Ellos me cantan, en cambio, con la dulzura del viento, que hemos de saborear los recuerdos, pues alguna vez, al menos, fuimos amados. Ya no importa nada, y sólo nos queda eso.

Eso, y el sonido de los árboles.



Más relatos en el Cuentacuentos.

01 diciembre, 2006

Los diez más valientes de Düredar

Ya los tenían. Ya eran diez.
Gelghar caminó, sin sentirse aun satisfecho, a conciencia de lo que les estaba pidiendo a esos hombres, hasta que llegó a su mesa. En el camino, se cruzó con el chico aquél tan serio que acompañaba a su abuelo, Eledar, pero no se detuvo a hablarle.Ya en su mesa, no se sentó. Cuando Aladär, Sofio y Elëda llegaron, se quedaron también de pie, esperando a ver qué hacía Gelghar. Éste quedó callado un rato, hasta que habló fuertemente, a la gente.

- Ciudadanos de Düredar...- El gentío, al oírle, pronto calló, viéndose el tumulto reducido a cuchicheos entre la multitud de la plaza.- Ciudadanos de Düredar, tengo algo que deciros... Ya hemos reunido a los diez más valientes. Los que partirán mañana mismo hacia las Montañas del Anochecer. Los que las cruzarán y llegarán a los Páramos de las Estrellas, el desierto en que siempre es de noche. Allí buscarán a Siläe, mientras que muchos otros valientes la buscarán por otros rincones del mundo. Os agradezco a todos que hayáis venido, acudiendo a mi llamada. De verdad, mi esposa Elëda y yo, os estamos muy agradecidos.- Calló un segundo, viendo a todo el mundo, que lo escuchaban atentos. Toda la plaza, todos los que estaban en Selene, Luna Azul, lo observaban expectantes, a ver qué más decía. Gelghar, en ese segundo, los observó a todos, detenidamente, y entre ellos vio a aquel chico, a Assan. Él lo miraba atento, bien pendiente, esperando una respuesta en su mirada. Pero Gelghar, evitando una sonrisa cómplice, continúo hablando.- Ahora debemos retirarnos. Hemos de preparar todo para mañana. Partirán con el alba. Quien quiera despedirlos, tendrá que madrugar...- Al menos, alguna risa por lo bajo se escuchó, por la pequeña broma, pero no consiguieron romper el hielo de la tensión.- Hasta mañana a todos, y muchas gracias.

Se retiraron todos los que estaban en la mesa, y con Elëda al brazo, se fueron marchando. Dieron unos pocos pasos, con todos detrás, cuando se escuchó una voz.
- Gelghar... ¿Y yo? ¿Iré con ellos?
Gelghar, y todos, se detuvieron. Él se giró, muy serio, y se acercó al chico. Tocándole el hombro, le habló clamado.
- Assan, ¿eres uno de los más valientes de Düredar?
- Sí, Gelghar. Yo quiero ir.
- Entonces puedes ir. Pero te quiero dispuesto, e igual de decidido, mañana, al amanecer.

Assan, se quedó con cara boba, sonriendo, y Gelghar se alejó. Entonces todos reanudaron el paso, y se marcharon, dejando ahí al chico. Assan, dándose cuenta de lo que acababa de suceder, salió corriendo a celebrarlo.
Esa noche no dormiría nada, la pasaría borracho y celebrando entre amigos, y con el primer rayo estaría ya listo. Preparado para partir entre los diez más valientes de Düredar.

Ésa sería la última noche que pasaría en la ciudad...


Extraído de Los diez más valientes de Düredar, el capítulo V del Cuento de Siläe.
Memorias Olvidadas
Darka Treake

20 diciembre, 2006

La criatura grotesca y rosa


El tremendo orco quedó agachado y escuchando tras la puerta, a la espera. Su gran equipo de batalla tintineaba con el chocar de las placas y armas, y sobre su brazo, un diminuto demonio de color rosa, de una forma grotesca y colmillos afilados, se mantenía muy quieto...

* * *


- Sí, maestro. Todo bien, como siempre. Ya lo tiene.- La voz gutural del orco sonó grotesca en los aposentos del brujo, y sintió como la criatura rosa que se le agarraba al brazo se estremecía. Hasta ella le tenía miedo...
* * *

L’Caor asintió, y caminó hacia atrás hasta llegar a la puerta. La abrió, y salió de aquellos aposentos, a donde odiaba ir. Ya más aliviado, se ajustó su tremenda espada al cinto, y acarició a esa bestia diminuta que le rodeaba el brazo. Entonces, bajó las escaleras, hacia el nivel inferior...


El capítulo VIII del Cuento de Siläe, El tremendo orco, ha cambiado. Con ello, comienzo el Glosario de personajes, con éste mismo, con L'Caor, hablándoos de él y de esa criatura grotesca y de color rosa...

Podéis verlo aquí: Glosario de personajes del Cuento de Siläe.



Además, quería añadir algo, que por otro lado, no tiene nada que ver.
¿Quién se acuerda de aquella serie de dubujos, Transfomers?
Eran vehículos que se transformaban en robots, ¿Sí?

Pues en abril llega la película.


Para más información, aquí: Trasnformers.

18 diciembre, 2006

El Cuentacuentos: El sábado comenzará...

El sábado comenzará la construcción. Ya está todo listo, los primeros cimientos se hicieron fuertes y profundos, y yo creo que todo el edificio será firme y resistente. Se elevará alto, pues jamás llegará a terminar su construcción... Nacerá, con su base circular, abarcando un buen territorio, pues será bien alta, vista desde todo el gran valle. Por ello, éste es el lugar elegido, la mejor defensa, una isla en medio del mar. En esta isla que flota y que se deja navegar al antojo de las mareas. La altísima torre albergará el conocimiento de todos aquellos que quieran ser recordados, y que aquí guarden sus recuerdos. El interior será una inmensa biblioteca, donde nosotros mismos iremos cuidando los innumerables tomos de libros, manuscritos y cuentos que se guardarán. Con todo ese conocimiento se formará él. Un conocimiento enriquecido por todos los que deseen permanecer recordados en la historia, y que se atrevan a guardar en esta inmensa biblioteca sus escritos. Todos ellos serán recordados. Y estos recuerdos, de sus palabras y sus sueños, él tomará forma. Nosotros mantendremos la defensa de la torre y cuidaremos que todo esté bien cuidado, reunidos de diferentes razas y lugares de procedencia. Lo debemos, y lo haremos. Él nos guió hasta aquí, sin saber cómo... Y aquí estaremos hasta que nuestra estirpe aguante, esperando a aquellos soñadores que, con sus escritos, quieran venir a ofrecérnoslos. Nuestras estanterías se irán llenando con sus recuerdos, y así, él irá creciendo. La torre, en continua construcción, será su hogar y nuestro templo. Alcanzará a ser el punto más alejado de la tierra, y el más cercano a la luna... Desde allá, a lo alto, él podrá verla cuando pase por las noches. Ya puedo verlo, en esa cima imaginaria, de nuevo contento...
La Torre del Recuerdo
Memorias Olvidadas
Darka Treake


Por fin he escrito este relato, aunque, admito, fuera de tiempo. Pero bueno, más vale tarde que nunca!
Además, querría felicitar a El Cuentacuentos por nuestro nuevo lugar de reunión. Muy buena página.

Darka.

Más cuentistas en www.elcuentacuentos.com

17 diciembre, 2006

Glosario de personajes del Cuento de Siläe.

Última actualización: 25 de octubre de 2007.


He aquí el Glosario de personajes del Cuento de Siläe.
En el se os hablará a cerca de todos los personajes del cuento.
De momento, tan sólo os nombraré aquellos que ya han aparecido en la historia...

Gelghar, el padre de Siläe.

Elëda, la madre de Siläe.

Aladär, el primer oficial de Gelghar. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Sofio, el adivino y amigo de Gelghar. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Uüran, el que muerde. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Iente, el Hilite. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Assan, el que pasó su última noche en la ciudad festejando que se marchaba... Uno de los diez más valientes de Düredar.

Ërathar, el pretendiente de Siläe. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Ëlar, el abuelo de Eledar.

Eledar, uno de los diez más valientes de Düredar.

Agenon, el traidor. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Lagar, el Señor de los Üdos. Uno de los diez más valientes de Düredar.

Gledor, el preso liberado. Uno de los diez más valientes de Düredar.


La dama negra.


Fillan, el cuidador del bosque de Benelia, Loth-Darien.

La Reina del bosque de Loth-Darien.

Ïlandir, Príncipe de Loth-Darien.


Azarus, gran brujo de Teth Nolin.

Miär, el loco. Uno de los aprendices de Azarus, gran brujo de Teth Nolin.

L'Caor, es un tremendo orco que sirve al Gran Brujo de Teth Nolin, es, de hecho, su primer oficial. Es un orco negro muy corpulento, que sobrepasa la talla normal para un orco, incluso para los de su especie. Por ello, es temido por todos, y está al mando del ejército. Con él siempre va una criatura horrenda. Un pequeño demonio que siempre lleva encadenado a su muñeca izquierda. Es un ser malévolo y horripilante, que siempre tiene ansias de matar y devorar. Es totalmente sumiso a L'Caor, y le ayuda en el combate, pues es un fiero guerrero. El pequeño demonio es rosa y grotesco, bien feo y con los dientes afilados. Fue un regalo de Azarus, su maestro.

Leviassan, Gran Jefe hobgoblin de Teth Nolin. Tiene la Llave de su propia celda.

Scropolo, el necrófago, el enviado de Ssuhl, el Dios Muerto. Un invitado de Azarus al acontecimiento.

Siläe, la doncella de Düredar...



A cerca del Cuento de Siläe, también puedes ver:

Breves notas del autor...

Voy a hablaros de los personajes del Cuento de Siläe. Son muchos y muy variados, y para que podáis seguir la historia y, sinceramente, para mí también, voy a ir haciendo un Glosario en este mismo blog, donde os hablaré de todos ellos.
Este glosario estará incluso en el mismo cuento el día lejano en que tome su forma en papel. Será un apéndice al final del cuento.

Ya he hablado de algunos, y con ellos empezaré este glosario. Pero iré añadiendo más a medida que vayan apareciendo, de manera que iré modificando ese post. Podréis ver que ha sido actualizado en la fecha que aparecerá junto a su link, en el índice de vuestra derecha.

Me temo que con este glosario de personajes corremos el riesgo de revelaros información acerca de los personajes antes de que debáis saberla por la historia. Lo siento. En realidad, este glosario sirve de apoyo a la historia, como digo estaría al final del cuento, así el lector podría consultarlo cuando quisiese, aun corriendo este riesgo...

De momento comenzaré con los personajes de los que ya os he hablado, pero hay muchos más, que aun no concéis. Todos aquellos que los cuatro más valientes de Düredar se encontrarán en su búsqueda de Siläe, que ya los ha llevado a la Torre de Teth Nolin... Todos ellos están aun en mi cabeza o en mis notas, pero pronto irán surgiendo...

Además, me gustaría añadir aquí, que este cuento va a ser contado en tiempo real. La Primera Parte ya está escrita, y ahora estoy con la Segunda. Desde la llegada de los más valientes de Düredar a la Torre de Teht Nolin en adelante, será contado indicando el lugar y el momento precisos cuando comienza la escena. Para que se entienda bien, el capítulo VIII, El tremendo orco, comienza en la décimo cuarta planta, a las 04.58 horas.

En cuanto al tiempo, nunca se llegó a saber con exactitud cuando transcurrió este cuento. Se situa la llegada de esos cuatro valientes a Teth Nolin en algún momento del año -1253.
Siendo así, os lo contaré todo, como ocurrió, indicando la hora que era en ese momento, como ese capítulo, a las 04.58.
Lo de indicaros la hora es sólo una manera de guiarnos, y situarnos en el tiempo. Teniendo en cuenta eso, el lector debe saber que la Torre de Teth Nolin está en los Páramos de las Estrellas, el extenso desierto en que siempre es de noche.

Sí, durante todo el cuento, es de noche.
Imaginémosnos allí, explorando una torre perdida en el desierto, completamente a oscuras las 24 horas del día.
Era una torre sin ventanas... ¡Ahí dentro no podían ver nada!


Bueno, hasta aquí un poco de explicación del cuento.
A continuación, os presento algunos enlaces sobre el Cuento de Siläe:

- Glosario de personajes del Cuento de Siläe.
- El Cuento de Siläe.
- Las Guerras de la Luna. Para situarlo en los acontecimientos del tiempo.
- Novedades. Donde os voy mostrando las novedades del cuento.


Memorias Olvidadas
Darka Treake

15 diciembre, 2006

Lo insignificantes que somos en el universo...

He recibido un mail muy interesante. Normalmente los forwards no los abro, directamente los elimino, pero hay algunos, según el asunto o dependiendo de quién me lo envíe... que lo miro.
Este he tenido que verlo, pues el asunto era el título de este post, aunque en inglés.

En el mail aparecían las fotografías que yo os presento más abajo, una detrás de otra, como aquí, para que nos hagamos una idea de lo que es la Tierra en el universo.
Decía, con mucha certeza, que la mente humana no estaba preparada para comprender lo que éramos en el universo, pues la escala es demasiado grande...

Mirad, en esta primera fotografía, se muestran los planetas rocosos de nuestro sistema solar: Mercurio, Venus, la Tierra, Marte y además, Plutón (no entraremos aquí en el debate, esto debió ser hecho antes de que Plutón dejara de ser considerado planeta).




Como vemos, la Tierra es la más grande de ellos.

Ahora bien, si ponemos todos los planetas de nuestro sistema solar en la misma fotografía, a escala mucho mayor, vemos que los ganadores en volumen son Júpiter y Saturno, seguidos de Neptuno y Urano, los planetas gaseosos. La Tierra, para que comparéis, es el quinto en tamaño, situada debajo de Urano.




Ahora, añadamos en la fotografía al Sol, fuente de alimentación de nuestro pequeño microuniverso que es el sistema solar. Para ello, hemos de aumentar la escala aun más, como se ve en al fotografía.




Sí, la tierra es ése que está señalado... El cuarto puntito. ¿Ridículo?
Salgamos de nuestro sistema solar y pasemos a comparar los soles. ¡Pero no olvidéis lo que es el Sol con respecto a la Tierra!

En la siguiente foto aparece nuestro Sol junto a otros tres: Sirius, Pollux y Arcturus. Sí, el Sol es el primero, el señalado... Así que imaginad los planetas, no se pueden ver. La letra pequeña dice que en esta foto Júpiter, el mayor de nuestros planetas, no es más que un pixel de la imagen.




Para terminar ya, comparemos con más soles del universo. Rigel, Aldebaran, Betelgeuse y Antares son aun mucho mayores que nuestro sol. Y no son más que algunas de las infinitas estrellas que hay en el universo...




A esta escala, ¿cómo dibujaríamos la Tierra? Imposible...
¿Y a uno de nosotros?
¿Qué somos?
Es impresionante intentar ver las cosas como son, eh? Nosotros estamos ahí, perdidos en algún lugar recóndito del universo, y nos creemos algo. No somos nada. Un desliz de la naturaleza, que se le ha ido de las manos, por cierto...

En el mail comparaba el hecho de que nosotros, los humanos, entendamos cómo es el universo, y lo que somos nosotros en él, con lo que sería explicarle a una hormiga la inmensidad de internet...

Es de risa...

13 diciembre, 2006

Décimo cuarta planta. 04.58 horas.

El tremendo orco


El tremendo orco quedó agachado y escuchando tras la puerta, a la espera. Su gran equipo de batalla tintineaba con el chocar de las placas y armas. No se oía nada tras la puerta, y se levantó, quedándose después muy quieto. Entonces escuchó sus pasos acelerados sobre la madera, hasta acercarse, justo al otro lado de la puerta, a escasos centímetros de él. Tras un suspiro inquietante, el tremendo orco dio la vuelta, y, tratando de no hacer ruido, caminó hacia las escaleras.
Una vez abajo, en la estancia inferior, anduvo despacio hasta el anciano que se sentaba a una mesa al otro lado de la habitación. Ésta era semicircular, y estaba iluminada por un precioso candelabro, sobre el escritorio del viejo. El orco llegaba por detrás y el viejo estaba con la cabeza apoyada en la mesa, sobre sus brazos y la máscara. Desde donde él lo miraba, alcanzaba a ver unos cuernos que le sobresalían hacía la espalda. Debían proceder de alguna cabra, pues eran retorcidos y puntiagudos, naciendo ahora en su máscara. El tremendo orco nunca se había atrevido a preguntarle a su maestro por aquellos cuernos, siempre se quedaría con la duda.
Al llegar hasta él, se detuvo a escasa distancia, y el viejo se enderezó. No lo miró, a pesar de que llevaba la máscara puesta, y bajo ella habló con su voz sorda.

- L’Caor, ¿Cómo ha ido? Has tardado.
- Sí, maestro. Todo bien, como siempre. Ya lo tiene.- La voz gutural del orco sonó grotesca en los aposentos del brujo.
- Bien... Entonces, ahora, ya sabes lo que tienes que hacer.
- Sí, maestro.
- Baja a ver qué está ocurriendo. No quiero complicaciones ahora. Estamos muy cerca de conseguirlo, y no vas a dejar que nada lo impida.
El orco bajó la mirada al suelo, tan sólo por un segundo, y volvió a mirar a su maestro, que se estaba girando. Su silla sonó al moverse, y se detuvo ante el ruido, para evitarlo. Tras esa máscara, ahora ya le miraba.
- Quiero que bajes hasta el nivel más inferior, y que averigües qué es lo que pasa. Quiero que te cerciores de que no hay nada extraño en ninguno de los pisos de la torre.
- Sí, maestro.
- Y si es ella otra vez... No vuelvas a tener piedad. No la escuches, mátala en cuánto la veas.
Por la emoción contenida, esta vez el tremendo orco no se atrevió a responder, ni siquiera con un “sí, maestro”. Haría lo que le pedía. Él mismo estaba deseando matar a esa bruja condenada.
- Entonces ve,- Dijo el viejo tras aquella máscara grotesca.- y vuelve con buenas noticias.

L’Caor asintió, y caminó hacia atrás hasta llegar a la puerta. La abrió, y salió de aquellos aposentos, a donde odiaba ir. Ya más aliviado, se ajustó su tremenda espada al cinto, y bajó las escaleras, hacia el nivel inferior...


El tremendo orco
Capítulo VIII del Cuento de Siläe

Memorias Olvidadas
Darka Treake

08 diciembre, 2006

La Torre de Teth Nolin. 04.58 horas.

Cuatro de los diez más valientes de Düredar


Los cuatro hombres llegaron frente a la torre. Era increíble. Esa altísima torre estaba ahí, en mitad del desierto, en mitad de la nada. Torre solitaria, perdida en la inmensidad de aquel árido lugar, donde siempre era de noche. Siempre. Los cuatro permanecieron frente a una gran puerta, a cierta distancia, como por precaución. Y es que imponía, ahí, de repente, ella sola, altísima. La habían encontrado por casualidad. A lo lejos, habían visto una luz, brillante, que habían creído al principio una de las incontables estrellas del cielo. De aquel cielo nocturno y perpetuo. Y es que resultaba que en lo alto de la torre había una gran roca, puntiaguda, como incrustada, apuntando al cielo. Una roca que brillaba en la noche. Los cuatro, al verla desde lejos, perdidos como estaban en la inmensidad de aquel desierto, habían decidido acercarse, seguir aquella luz que no se movía, pues ya no sabían a dónde ir. Imagínese el lector un lugar donde el horizonte es tan plano como la tierra que pisas, y que nada hay a parte de ese suelo seco a la redonda. Nada. Absolutamente nada.

La desesperación había hecho mella en ellos. De diez que eran, tan sólo quedaban cuatro. Cuatro de los diez más valientes de Düredar. Aquéllos que hubieron partido de Düredar, tanto tiempo atrás que habían perdido la cuenta. Ellos calculaban llevar más de un año de viaje. La mayor parte de él en aquel desierto, del que no encontraban salida. Y lo más impresionante, era que siempre había sido de noche. No les cabía en la cabeza. A ninguno, salvo a uno.

Los cuatro miraban la alta torre anonadados, sin comprender qué podía hacer ahí ella sola. En medio de nada. Ellos eran Aladär, el primero de los oficiales de Gelghar; Sofio, el adivino y amigo; Eledar, aquel chico que llegó con su abuelo, pidiendo por partir entre los más valientes; y el guerrero Agenon, cuyo renombre y respeto le habían llevado a merecerse un sitio en la partida también. El resto habían muerto o desaparecido. Seis, seis hombres habían perdido por el camino. Y ahí estaban ellos, frente a aquella torre como único amparo en aquel desierto...
Extraído del capítulo VII del Cuento de Siläe:
Cuatro de los diez más valientes de Düredar
Memorias Olvidadas
Darka Treake
PD: He comenzado con la Segunda Parte!!

06 diciembre, 2006

Mi lectura...

Acabo de terminarme El Caballero de la Armadura Oxidada, de Robert Fisher. Es un cuento no muy largo, al que yo calificaría de fábula. Está muy muy bien, me ha gustado mucho. Trata, por medio de la historia de dicho caballero, de cómo buscarse a sí mismo, de cómo conocerse.
Además, es muy fácil de leer, y tan sólo tiene 93 hojas, divididas en 7 capítulos.




Y ahora, he comenzado El Testamento Maya, de Steve Alten. Me ha enganchado desde el principio. No os contaré aun más, pues primero tengo que leerlo yo. Pero de momento, tiene muy buena pinta, sólo hoy me he leído los dos primeros capítulos. Aun así, tendréis que esperar un poco, pues es un libro más extenso que el anterior.

Sólo os diré de él la frase que me enganchó. Es además, la presentación del libro, y qué presentación...
" 21 de Diciembre de 2012... El día en que termina el calendario maya."

05 diciembre, 2006

El Cuentacuentos: El sonido de los árboles me tranquiliza.

El sonido de los árboles me tranquiliza. Siempre ha sido así, menos mal. Creo que tengo suerte, mucha suerte por ello. A mi vecino de la derecha le ponen histérico. ¿Puedes entenderlo? Y aquí dónde estamos, eso es un verdadero problema. A menudo lo escucho por las noches aullar quejándose por ese limpio sonido del frotar de las hojas, y él cree que así conseguirá algo. Un cambio. Aquí... Y es que lleva poco tiempo.
Yo, todo lo contrario, me limito a observarlos allá arriba. Los eucaliptos bailan juntos al unísono, con esa melodía que el viento presta, y me tranquilizan. En estas frías noches de otoño sobretodo, cuando se acercan ya estas fechas en que tanto echamos de menos, y tantísimo nos echan ellos a nosotros. El sonido de las hojas de los árboles, es eso lo que me permite seguir aquí, sin moverme.
Qué pena que en poco días vayan a caerse de allá arriba, para cubrirlo todo con su alfombra gris...
Se alza uno a cada lado, y veo sus troncos grises subir y subir, como erguidos guardianes que nos protegen. Aunque aun no sé de qué. Cuando de vez en cuando alguien viene por aquí, ellos tratan de pasar desapercibidos, sin conseguirlo, claro. Pues todo el que viene, en algún u otro momento se detiene, yo creo que a escucharlos. Y cuando esas personas lanzan algunos susurros desconsolados, creen ser escuchados, aunque en realidad lo único que oímos son los sonidos de los eucaliptos, que allá arriba se agitan tristes por el viento otoñal.
Es una pena que sea así, lo sé, y lo siento... Espero que aquellos pobres que vienen a visitarnos a veces no lleguen a enterarse nunca... Al menos no antes de cuando deban enterarse.
Mientras tanto, los árboles estarán escuchando, en su doble función de traducirnos sus palabras, y cantárnoslas con el roce de sus hojas, al son del viento, eterna canción que, al menos a mí, siempre me tranquiliza.
Yo nunca recibo visitas aquí. Nadie viene a verme. Y ellos allá arriba, son mi único consuelo. La última vez que vino alguien, antes de que fuera olvidado, los eucaliptos no quisieron traducirme lo que decía. Se trataba de una chica a la que yo ya no llegué a ver crecer, y que al parecer, sí me recordaba a mí. Fuese lo que fuese que dijera, estaba triste, pues la vi llorar, ahí, agachada sobre mí, cuando dejó una florecilla sobre la fría loza de piedra. Entonces se marchó, y ya jamás regresó.
Desde entonces nadie ha venido, y supongo que ya nadie queda que me recuerde. Dicen los eucaliptos que nos termina pasando a todos por aquí. El tiempo es lo que tiene... Ellos me cantan, en cambio, con la dulzura del viento, que hemos de saborear los recuerdos, pues alguna vez, al menos, fuimos amados. Ya no importa nada, y sólo nos queda eso.

Eso, y el sonido de los árboles.



Más relatos en el Cuentacuentos.

01 diciembre, 2006

Los diez más valientes de Düredar

Ya los tenían. Ya eran diez.
Gelghar caminó, sin sentirse aun satisfecho, a conciencia de lo que les estaba pidiendo a esos hombres, hasta que llegó a su mesa. En el camino, se cruzó con el chico aquél tan serio que acompañaba a su abuelo, Eledar, pero no se detuvo a hablarle.Ya en su mesa, no se sentó. Cuando Aladär, Sofio y Elëda llegaron, se quedaron también de pie, esperando a ver qué hacía Gelghar. Éste quedó callado un rato, hasta que habló fuertemente, a la gente.

- Ciudadanos de Düredar...- El gentío, al oírle, pronto calló, viéndose el tumulto reducido a cuchicheos entre la multitud de la plaza.- Ciudadanos de Düredar, tengo algo que deciros... Ya hemos reunido a los diez más valientes. Los que partirán mañana mismo hacia las Montañas del Anochecer. Los que las cruzarán y llegarán a los Páramos de las Estrellas, el desierto en que siempre es de noche. Allí buscarán a Siläe, mientras que muchos otros valientes la buscarán por otros rincones del mundo. Os agradezco a todos que hayáis venido, acudiendo a mi llamada. De verdad, mi esposa Elëda y yo, os estamos muy agradecidos.- Calló un segundo, viendo a todo el mundo, que lo escuchaban atentos. Toda la plaza, todos los que estaban en Selene, Luna Azul, lo observaban expectantes, a ver qué más decía. Gelghar, en ese segundo, los observó a todos, detenidamente, y entre ellos vio a aquel chico, a Assan. Él lo miraba atento, bien pendiente, esperando una respuesta en su mirada. Pero Gelghar, evitando una sonrisa cómplice, continúo hablando.- Ahora debemos retirarnos. Hemos de preparar todo para mañana. Partirán con el alba. Quien quiera despedirlos, tendrá que madrugar...- Al menos, alguna risa por lo bajo se escuchó, por la pequeña broma, pero no consiguieron romper el hielo de la tensión.- Hasta mañana a todos, y muchas gracias.

Se retiraron todos los que estaban en la mesa, y con Elëda al brazo, se fueron marchando. Dieron unos pocos pasos, con todos detrás, cuando se escuchó una voz.
- Gelghar... ¿Y yo? ¿Iré con ellos?
Gelghar, y todos, se detuvieron. Él se giró, muy serio, y se acercó al chico. Tocándole el hombro, le habló clamado.
- Assan, ¿eres uno de los más valientes de Düredar?
- Sí, Gelghar. Yo quiero ir.
- Entonces puedes ir. Pero te quiero dispuesto, e igual de decidido, mañana, al amanecer.

Assan, se quedó con cara boba, sonriendo, y Gelghar se alejó. Entonces todos reanudaron el paso, y se marcharon, dejando ahí al chico. Assan, dándose cuenta de lo que acababa de suceder, salió corriendo a celebrarlo.
Esa noche no dormiría nada, la pasaría borracho y celebrando entre amigos, y con el primer rayo estaría ya listo. Preparado para partir entre los diez más valientes de Düredar.

Ésa sería la última noche que pasaría en la ciudad...


Extraído de Los diez más valientes de Düredar, el capítulo V del Cuento de Siläe.
Memorias Olvidadas
Darka Treake